La estadounidense, retirada desde 2022, siempre ha resaltado su forma de alimentarse como un método para prolongar su carrera y, actualmente, para mantenerse fuerte en la madurez.
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Serena Williams se retiró hace años del circuito profesional, sin embargo, su figura continúa siendo referente al hablar de longevidad deportiva, salud y hábitos de vida. Un aspecto que ella misma ha venido destacando es su enfoque en la alimentación como herramienta para extender su carrera y, hoy en día, para afrontar la madurez con energía.
Esta idea quedó clara en una declaración que hizo en agosto de 2021, durante un evento de Nintendo, en una entrevista con la revista Women’s Health: «Mi filosofía es comer para vivir. No vivir para comer».
En ese diálogo, Williams explicaba que considera la comida principalmente como combustible. No se refería a restricciones extremas, sino a tener una intención clara: consumir lo que le ayuda a entrenar, competir y recuperarse mejor.
En la misma entrevista mencionó que busca mantener «un estilo de vida saludable» y por eso está «ingiriendo muchas verduras y, últimamente, principalmente productos de origen vegetal, opciones muy saludables».
Este cambio hacia una dieta cercana al plant-based se afianzó después de que su hermana Venus enfrentara problemas autoinmunes y la familia recibiera indicaciones médicas.
Serena Williams
El modelo dietético que describió a Women’s Health consiste en una alimentación predominantemente basada en vegetales, legumbres, cereales integrales y proteínas de origen vegetal, permitiéndose ocasionalmente huevos o algo de carne blanca cuando siente la necesidad de aumentar la ingesta proteica.
Fuera de las temporadas más rigurosas, mantiene un patrón prácticamente vegano; durante los periodos con mayor demanda física, incorpora moderadamente productos animales sin dejar de lado la base vegetal. Para ella, el equilibrio viene no de la exclusión total, sino de que la mayoría de los alimentos consumidos sean nutritivos y poco procesados.
Un fragmento destacado de la entrevista es cuando detalla su alimentación previa a las competiciones. Williams comenta que, antes de los partidos, evita experimentar y sigue un esquema constante:
«Prefiero comer muchas verduras antes de mi partido y luego fruta, junto con un poco de carbohidratos y una fuente de proteína. Busco incluir todos los grupos alimenticios en un solo plato».
Esto implica una ensalada abundante, cierta cantidad de fruta fresca, una porción moderada de hidratos de carbono y una fuente proteica que complemente la comida. Así, llega a la cancha con energía estable, sin altibajos de azúcar ni sensación de pesadez.
En su dieta habitual, según ha compartido en los medios, incluye hamburguesas hechas de legumbres, burritos sin gluten rellenos de frijoles, ensaladas con frutos secos y platos de comida mexicana adaptados a sus preferencias, siempre sin carne de vacuno ni aguacate, dos ingredientes que afirma no haber disfrutado nunca.
El secreto está en que, cuando se permite un antojo como tacos o pizza, prefiere versiones vegetales con «carne» de nueces o preparaciones hechas a base de legumbres.
También ha indicado que no es muy aficionada al desayuno habitual: muchas veces sale de casa sin haber comido, ocupada en preparar a su hija, y espera a sentir hambre real para hacer la primera comida del día.
Cuando dispone de tiempo, disfruta cocinar y ha descrito la cocina como una actividad relajante, aunque admite que su agenda no siempre le permite hacerlo con la frecuencia que desearía. En segundo plano, cuenta con chefs especializados en cocina vegetal que han trabajado durante años con las hermanas Williams para garantizar variedad y calidad en las comidas.
La combinación de esta disciplina flexible —platos mayoritariamente vegetales, control del azúcar añadido, planificación del horario antes de los partidos— junto con una carrera cercana a tres décadas en la élite ayuda a entender por qué, a los 44 años, Serena continúa luciendo y sintiéndose joven.
Su famosa frase de «comer para vivir» no es solo un lema atractivo: resume una estrategia que convirtió la alimentación en un aliado tanto para su longevidad deportiva como para su vida tras el tenis.

