Se inserta dentro del Plan de Actuación del CNIO, aprobado en diciembre de 2025 por su Patronato a propuesta de la Dirección del centro
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) tiene previsto cerrar tres de sus unidades científicas en un contexto de la mayor crisis desde su fundación en 1998. Según confirmaciones realizadas a El Confidencial, dos de estas unidades están directamente relacionadas con el diagnóstico del cáncer, mientras que la tercera se enfoca en el desarrollo de nuevos tratamientos.
Específicamente, las áreas afectadas incluyen la Unidad de Cáncer Familiar, la de Diagnóstico Molecular y el programa de Terapias Experimentales. Esta medida forma parte de una reestructuración interna promovida por la dirección científica entrante y la gerencia del centro, con el propósito de iniciar una etapa renovada tras varios meses de crisis institucional.
Desde la entidad aclaran que estos cierres no están motivados por los escándalos previos, sino que responden a la estrategia de la nueva dirección liderada por Raúl Rabadán, quien asumió el cargo en septiembre. Cada director llega con un plan de actuación, ajustado a los avances científicos recientes. Cabe remarcar que Rabadán, procedente de la Universidad de Columbia, ya presentó esta hoja de ruta ante el Patronato del CNIO.
La Unidad de Cáncer Familiar, implementada en 2007, se especializa en el diagnóstico genético y la investigación traslacional del cáncer hereditario y familiar, un grupo de patologías que representan entre el 25% y casi un 33% de todos los tumores.
En el caso de la Unidad de Diagnóstico Molecular, esta ofrece pruebas de alta sensibilidad a pacientes del Sistema Nacional de Salud, dirigidas a la detección de alteraciones genéticas cruciales para el diagnóstico precoz, el seguimiento de la enfermedad tras la remisión del cáncer y la predicción de la respuesta a los tratamientos.
Por su parte, el programa de Terapias Experimentales se ocupa de la fase más compleja del desarrollo oncológico: trasladar los avances de la investigación básica al diseño de nuevos fármacos contra el cáncer. Este programa cuenta con un equipo multidisciplinar de científicos y técnicos especializados en investigación preclínica.
De momento, el centro no ha informado sobre el calendario de los cierres ni el impacto que estas acciones tendrán sobre los servicios asistenciales, los proyectos en curso o el personal involucrado.
El nuevo plan
Además de los cierres, el nuevo Plan de Actuación –aprobado en diciembre de 2025 por su Patronato a propuesta de la Dirección del centro– incluye la creación de dos nuevos programas científicos dedicados a enfoques computacionales y genómicos avanzados: Biología de Sistemas y Computacional del Cáncer; y Genómica del Cáncer de Precisión y de Poblaciones. Estos programas potencian el uso de inteligencia artificial y metodologías computacionales para acelerar el entendimiento de estas patologías y optimizar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
El CNIO dispondrá de 11 plataformas de innovación científico-tecnológica que respaldarán a los grupos de investigación en tecnologías clave como el Biobanco, la genómica y la proteómica, impulsando su utilización y la colaboración con otros centros nacionales e internacionales, así como la captación de fondos externos.
Más integración clínica y orientación a pacientes
El Plan fortalece la investigación clínica y promueve su integración con la investigación básica, ampliando las alianzas con hospitales españoles y europeos. El fin es acelerar la traslación de avances científicos hacia beneficios tangibles para los pacientes, además de extender la investigación a nuevos tipos tumorales.
Actualmente, el CNIO cuenta con cinco grupos de investigación clínica, cuatro de ellos en colaboración con hospitales de Madrid (Hospital 12 de Octubre y Hospital La Paz) y Barcelona (Hospital del Mar). El nuevo Plan impulsará el desarrollo de fármacos y terapias celulares, incluyendo el diseño de nuevas estrategias de inmunoterapia, así como la identificación de nuevos biomarcadores y el estudio de los mecanismos de resistencia y evasión inmune del cáncer.
A largo plazo, el CNIO aspira a consolidarse como centro nacional referente en genómica del cáncer, conectado con grandes iniciativas internacionales en las que ya tiene un rol destacado.
Evolución del entorno científico
El Plan contempla también la adaptación del modelo organizativo del Centro a la evolución del entorno científico y sanitario, lo que implica que algunas actividades dejarán de desarrollarse como unidades independientes.
La estrategia del CNIO se orienta ahora hacia la investigación oncológica de precisión personalizada y familiar. En el caso de las unidades de Diagnóstico Molecular y de Cáncer Familiar, el diagnóstico genético rutinario está actualmente integrado de forma estructural en el Sistema Nacional de Salud.
Respecto a la investigación en nuevas terapias, el CNIO se concentra en la inmunoterapia y las nuevas terapias celulares. Tras un análisis estratégico, el Plan concluye que el impacto científico y retorno institucional del Programa de Terapias Experimentales será mayor si se destina a áreas prioritarias como la genómica avanzada, la biología computacional o las plataformas tecnológicas compartidas.
Estas medidas responden a criterios de priorización estratégica, alineación con la misión investigadora del CNIO y el uso eficiente y sostenible de los recursos públicos.
Modernización de la gestión y buen gobierno
El Plan también incluye una modernización en la estructura administrativa, enfocada en las personas, la captación de recursos, la digitalización, la transparencia y el buen gobierno.
Con esta actualización organizativa, el CNIO reafirma su compromiso con la excelencia científica, el uso responsable de los recursos públicos y la generación de conocimiento que tenga un impacto tangible en la lucha contra el cáncer.
Un año de escándalos
Tras meses marcados por acusaciones de corrupción, acoso laboral y mala gestión, el 29 de enero de 2025 el Ministerio de Ciencia declaró clausurada la crisis que atravesaba el CNIO con la destitución de su directora, María Blasco, y del gerente, Juan Arroyo. Esta decisión fue tomada debido a que el “ambiente reinante en el centro no era compatible con la excelencia científica requerida”, según fuentes del Ministerio.
Así, Blasco retornó a su laboratorio del CNIO, al que pertenecía antes de acceder a la dirección hace 13 años, mientras que Arroyo volvió a su puesto anterior dentro de la administración del centro. Más tarde, en septiembre, asumieron nuevos cargos el director Raúl Rabadán y el gerente José Manuel Bernabé Sánchez, quienes también se encargan de analizar la situación previa en la institución.
Aunque el Ministerio declarara iniciada una “nueva etapa”, el centro ha comenzado un nuevo capítulo –relacionado con el anterior– en su historia de escándalos y enfrenta una nueva crisis derivada de una denuncia ante la fiscalía que señala daños patrimoniales de hasta 25 millones en los balances del centro.
Como parte de esta denuncia, El Confidencial ha revelado esta semana acusaciones contundentes tales como seis millones de euros ‘perdidos’ en 2024, supuestos inflamientos en la factura técnica del centro, empresas vinculadas a ex altos cargos que habrían obtenido contratos millonarios mediante personal externalizado, o facturación de servicios no prestados a la empresa de un ex alto cargo.
Tras confirmarse la existencia de la denuncia, adelantada por El Mundo, el Ministerio recordó que “las cuentas del CNIO son auditadas anualmente por la Intervención General del Estado, y actualmente el Tribunal de Cuentas está auditando los ejercicios correspondientes a los años 2022, 2023 y 2024”. A la par, la institución dirigida por Morant convocó un Patronato extraordinario del CNIO que se realizará la mañana de este martes.
Posteriormente, en diciembre de 2025, agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) se presentaron en la sede del centro para incautar equipos informáticos y documentación.

