Situación actual de las reservas hídricas en los embalses de España a 13 de enero

El Boletín Hidrológico Peninsular ha comunicado el estado actual de los embalses de agua en España

Por Infobae Noticias

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El Boletín Hidrológico Peninsular reporta que los embalses de agua en España están actualmente al 56,64 % de su capacidad total este martes 13 de enero.

Los registros oficiales indican que el volumen almacenado aumentó respecto a los datos de la semana pasada.

La administración de los embalses en España se caracteriza por alternar periodos de sequías con episodios de lluvias intensas, por lo que la anticipación resulta fundamental debido al impacto del agua en la cotidianidad y en múltiples sectores industriales.

Evolución del agua embalsada en España

Fecha: martes 13 de enero de 2026.

Capacidad total: 56.043 hm3.

Volumen de agua embalsada: 31.744 hm3.

Porcentaje de ocupación: 56,64 %.

Incremento respecto a la semana previa: 190 hm3.

Cambio porcentual semanal: 0,34 %.

Volumen registrado hace un año: 28.953 hm3.

Porcentaje de agua embalsada hace un año: 51,66 %.

Estado actual de los embalses peninsulares

 Hacer una revisión constante

Andalucía: 49,52%.

Aragón: 56,30%.

Asturias: 53,51%.

C. Valenciana: 42,59%.

Cantabria, País Vasco y La Rioja: 41,45%.

Castilla-La Mancha: 50,36%.

Cataluña: 78,00%.

Comunidad de Castilla y León: 54,44%.

Extremadura: 63,08%.

Galicia: 67,58%.

Murcia: 29,05%.

Navarra: 42,20%.

Medidas para el ahorro de agua en el jardín

A pesar del nivel de los embalses en España, el uso responsable del agua siempre es imprescindible. En este sentido, el Miteco emitió una serie de recomendaciones para reducir el consumo de agua en los hogares, especialmente en los jardines.

En España, las viviendas unifamiliares con jardín emplean entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Por lo general, el jardín se convierte en un gran consumidor de agua, aunque existen soluciones para minimizarlo.

Una alternativa clara para disminuir el consumo de agua en el jardín consiste en optar por plantas con bajos requerimientos de riego o que no necesiten riego alguno una vez establecidas. Esto no implica que

sea necesario llenar el jardín de cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies tradicionales en nuestros jardines mediterráneos (árboles, arbustos y matas) demandan poca agua.

Habitualmente, más de dos tercios del agua que se utiliza en un jardín se destina al césped. Por eso, no es arriesgado afirmar que el césped representa el mayor consumidor de agua en los jardines modernos. En consecuencia, limitar su extensión es la manera más segura y efectiva de reducir el consumo hídrico.

Cubrir las áreas del jardín con materiales naturales como piedras, grava o cortezas de árbol ayuda a disminuir significativamente el gasto de agua, además de generar un efecto estético agradable. Estas cubiertas evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, previenen la aparición de malas hierbas y facilitan la ocultación de los sistemas de riego.

Los sistemas de riego localizado proporcionan agua a las plantas mediante “goteros” que funcionan a baja presión. Este método posibilita suministrar a cada planta la cantidad exacta que requiere, evitando pérdidas por evaporación. Por ello, estos sistemas emplean entre la mitad y la cuarta parte del agua de un riego por aspersión.

El agua de lluvia que cae sobre tejados y patios puede ser reutilizada para regar el jardín. Al ser recogida por canalones o el drenaje, se puede dirigir a un depósito pequeño donde se almacena para su uso posterior.

Un depósito semienterrado es ideal para guardar agua pluvial, aunque también se pueden utilizar recipientes improvisados como toneles, bidones o bañeras antiguas. Es recomendable situar el depósito en un punto alto del terreno para facilitar el riego por gravedad.

Se aconseja realizar el riego en las horas más frescas del día para evitar pérdidas por evaporación y prevenir daños en las plantas. Asimismo, es importante recordar que un riego excesivo disminuye la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más vulnerables a enfermedades.

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