El PSOE tiene previsto llevar a cabo una conferencia política dedicada a la paz durante el primer semestre de 2026, enfocándose en la agenda internacional y en la redefinición del papel que desempeña España en el nuevo orden mundial.
Este encuentro pretende congregar a militantes y actores sociales para reflexionar sobre la manera en que España puede aportar a la paz en un entorno marcado por una creciente inestabilidad geopolítica, con especial atención a las políticas implementadas por Trump y Putin.
La conferencia excluirá asuntos internos como el rearme ideológico o las modificaciones en alianzas políticas, a pesar de las solicitudes hechas por Jordi Sevilla y sectores feministas dentro de la formación.
El PSOE ha invitado a Jordi Sevilla a presentar sus iniciativas, aunque por el momento no contempla efectuar el cambio de rumbo que su manifiesto Socialdemocracia 21 demanda.
El PSOE ha comunicado la celebración de una conferencia política “por la paz” en el primer semestre de 2026, aunque todavía no se ha fijado fecha ni lugar.
El propósito del evento es convocar a “toda la militancia” y a los “agentes sociales” para “redefinir de qué manera España puede contribuir a la paz y cómo se puede replantear el orden internacional”, según explicó la secretaria de Política Económica y Transformación Digital, Enma López, en rueda de prensa tras la primera sesión de la Comisión Ejecutiva Federal del partido en 2026.
La conferencia estará centrada exclusivamente en la agenda internacional, en un contexto marcado por la creciente inestabilidad geopolítica.
Entre las preocupaciones del PSOE destacan las políticas expansionistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien incluso ha prometido anexar Groenlandia.
Asimismo, Sánchez manifestó una “condena categórica” hacia el mandatario estadounidense después de la detención de Nicolás Maduro en Venezuela por violar el derecho internacional.
Este escenario se sitúa en un contexto de declive del multilateralismo en un mundo configurado por tres potencias principales —EEUU, Rusia y China— que están repartiendo zonas de influencia sin asignar un rol importante a Europa.
Desde Ferraz descartan abordar otros asuntos, como la demanda de ciertas feministas destacadas que exigen una conferencia sobre Igualdad a raíz de recientes escándalos que afectan al partido, como el caso Paco Salazar.
Tampoco se discutirá el “rearme ideológico” ni las modificaciones en alianzas que reclama el exministro Jordi Sevilla, quien presentó el lunes el manifiesto Socialdemocracia 21.
“El tema central es la paz”, concluyó López. Fuentes desde la dirección reiteran que la agenda internacional es suficientemente extensa y crucial para ser el eje del debate político venidero.
Respecto al manifiesto promovido por Sevilla, la dirigente socialista aseguró que el PSOE “no teme el debate interno” y mencionó que en el último Congreso Federal, celebrado en diciembre de 2023 en Sevilla, se debatieron más de 6.000 enmiendas.
López instó a Socialdemocracia 21 a precisar “hacia dónde pretende ir” con el “cambio de rumbo” que plantea el exministro y expresidente de Red Eléctrica.
“Si sus propuestas incluyen dejar de aumentar el salario mínimo interprofesional o las pensiones”, cuestionó, aunque afirmó que “todas las propuestas, incluso las minoritarias, siempre son consideradas”.
Asimismo, la secretaria socialista invitó a Sevilla a presentar sus propuestas en la conferencia política, especialmente aquellas destinadas a contrarrestar la influencia internacional de líderes como Trump.
En el vídeo difundido por Socialdemocracia 21 en redes sociales, Sevilla alerta sobre el declive del multilateralismo y defiende la vigencia de la socialdemocracia “en un siglo XXI donde Trump, Putin y Xi buscan imponer la ley del más fuerte”, un diagnóstico que, según fuentes del PSOE, coincide parcialmente con la postura de Ferraz.
No obstante, el manifiesto también critica la trayectoria actual del Gobierno por sus alianzas con fuerzas independentistas y de extrema izquierda, que, según sus promotores, han favorecido el avance de la extrema derecha y una “dictadura de las minorías”, en detrimento del respaldo electoral al socialismo.

