Los blancos mostraron espíritu en la final de la Supercopa, pero la condición física les pasó factura y no lograron controlar la posesión.
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El Real Madrid se quedó a las puertas del triunfo. Un acierto en apenas dos remates claros y un infortunio provocado por un rebote les impidieron alzarse con la Supercopa de España. Se presentaban en la final casi con la derrota decretada frente al Barça, pero lucharon y Xabi Alonso evitó un desenlace fatal.
El rendimiento del equipo blanco mejoró notablemente en comparación con la semifinal contra el Atlético de Madrid. No obstante, tras más de seis meses de competición, al Madrid todavía le faltan elementos clave para consolidarse como el conjunto que aspira a ser.
Frente al equipo de Hansi Flick volvió a evidenciarse la falta de contundencia en el medio campo. Alonso retrasó a Tchouaméni para colocarle en el eje defensivo y otorgó mayor libertad a Fede Valverde junto a Camavinga y Bellingham. Un cambio táctico que resultó efectivo, especialmente tras que el encuentro se acelerara tras el descanso para hidratación.
Desde el inicio, el Barça tomó el control del partido frente a un Real Madrid ordenado en defensa. Durante los 90 minutos, los azulgranas completaron 368 pases más que los blancos (608-240), aunque gran parte de esa ventaja se concentró en la primera mitad.
En esos primeros 45 minutos, el Barça completó 372 pases, mientras que el Madrid apenas 97. Sin embargo, en la segunda parte, el balance fue de 236 a 143. Una diferencia próxima a los 100 pases que coincidió con la salida de Valverde por molestias físicas.
El papel de Vinicius
El Real Madrid plantó resistencia ante un Barça que llegaba con confianza, encabezados por un Vinicius imparable. El brasileño recuperó su mejor nivel en el mismo escenario donde anotó un hat-trick hace dos años. Respondió con creces y protagonizó una exhibición total.
De sus botas nació la primera oportunidad clara y él anotó el primero de los dos tantos del Real Madrid. Ejecutó una acción brillante: arrancó desde casi la línea divisoria con un cambio de ritmo característico, pausó de forma precisa, hizo un caño magistral a Koundé, simuló por última vez y batió a Joan García.
Vinicius celebra su gol contra el Barça en la final de la Supercopa de España. REUTERS
Por fin rompió su peor sequía goleadora en cinco años. Acumulaba ya 16 partidos sin marcar desde el 4 de octubre contra el Villarreal y en las semanas recientes había generado frustración entre los seguidores madridistas.
En esta ocasión, apartado de controversias y concentrado en el juego, recordó a aquel Vinicius Jr que estuvo cerca de obtener el Balón de Oro.
Xabi Alonso le colocó en numerosas ocasiones como ‘9’ para iniciar la presión y demostró mucho más compromiso y trabajo sin balón que en la semifinal frente al Atlético. Se entregó al máximo, el equipo lo valoró y terminó sustituido al minuto 82 completamente exhausto.
En reserva
Vinicius no fue el único que terminó agotado. Todos sufrieron el desgaste. Las elevadas temperaturas y la humedad en Yeda afectaron al Real Madrid, que se quedó sin energía en la recta final.
Una noticia negativa, especialmente teniendo en cuenta las numerosas lesiones que aquejan al equipo. Sin duda, estos son uno de los principales problemas para el conjunto dirigido por Xabi Alonso en esta primera parte de la temporada.
Valverde debió retirarse por molestias, Huijsen tampoco pudo completar el partido tras jugar sin recuperarse al cien por ciento y Mbappé casi no tuvo impacto en los 15 minutos que estuvo en el campo. Estaba claro que no estaba preparado para disputar la final.
Valverde se retira con molestias en el partido contra el Barça. REUTERS
Las múltiples bajas, sumadas a la ausencia de Rüdiger en semifinales, representan un nuevo desafío para Xabi Alonso de cara a los encuentros que se acercan.
El miércoles empieza la eliminatoria contra el Albacete en la Copa del Rey. Después reciben al Levante en Liga y tres días más tarde afrontan el duelo ante el Mónaco en la Champions. Cerrarán enero visitando al Villarreal y al Benfica. Cinco partidos en apenas 20 días.
Será una nueva prueba decisiva para un Xabi Alonso que ha ganado algo de reconocimiento. Su equipo llegó a la Supercopa con cinco victorias consecutivas, derrotó al Atlético y mereció al menos una tanda de penales en la final. Sin embargo, el Real Madrid no espera a nadie y será la efectividad en el gol lo que marque el resultado final.

