Una Supercopa histórica con el récord invicto de Hansi Flick en finales y la búsqueda de redención de Xabi Alonso

Hansi Flick y Xabi Alonso posan juntos con la Supercopa de España. El entrenador del Barça ha salido victorioso en las siete finales que ha dirigido hasta ahora, mientras que el técnico del Real Madrid busca poner fin de forma definitiva a la crisis que puso en duda su permanencia.

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En Arabia Saudí está en juego algo más que un simple título. Bajo el estadio Rey Abdullah de Yeda, la final de la Supercopa de España enfrenta dos perspectivas opuestas del fútbol actual: la firmeza metódica de Hansi Flick y la búsqueda de identidad de Xabi Alonso.

El alemán llega como un entrenador que parece haber descubierto el secreto de las finales: siete jugadas, siete conquistadas. Por otro lado, el tolosarra alcanza su primera verdadera oportunidad para ganar un título desde que tomó el mando del Real Madrid, consciente de que el resultado podría significar su consolidación o su última sombra en el banquillo blanco.

La Supercopa reúne a los dos equipos más destacados de España en un duelo de 90 minutos que, sin duda, marcará un antes y un después en los cinco meses restantes de la temporada.

«Las finales no se juegan, se ganan». Esta frase clásica de Alfredo Di Stéfano, rescatada años después por Luis Aragonés en la Eurocopa de 2008, se refleja ahora en Hansi Flick.

El técnico alemán se ha consolidado como un experto en partidos decisivos, con un récord impecable: siete finales disputadas y siete triundos.

El idilio con las finales

Desde que comenzó su carrera en los banquillos profesionales, en noviembre de 2019 dirigiendo al Bayern de Múnich, Hansi Flick ha convertido las finales en su terreno exclusivo. Cada encuentro por un título que ha conducido ha finalizado con victoria.

Este domingo, frente al Real Madrid, tendrá la posibilidad de revalidar el trofeo que le dio su primer éxito como técnico del Barcelona durante la pasada temporada. Un dato distingue su trayectoria: hasta ahora, nunca había dirigido dos finales del mismo torneo.

Hansi Flick, tras atender a los medios de comunicación antes de la final de la Supercopa.

Hansi Flick, tras atender a los medios de comunicación antes de la final de la Supercopa. EFE

El vínculo de Flick con los partidos decisivos comenzó el 4 de julio de 2020, en plena pandemia y con los calendarios reorganizados debido al confinamiento.

Al frente del Bayern, el técnico germano conquistó la Copa de Alemania tras imponerse por 4-2. Poco más de un mes después logró su segundo título, la Champions League.

En esa edición de 2020, Flick protagonizó una de las noches más memorables del fútbol europeo al eliminar al Barça con un contundente 8-2 en Lisboa en cuartos de final. El Bayern terminó levantando la Orejona tras vencer por 1-0 al PSG.

Hansi Flick posa con todos los títulos que ganó en el Bayern Múnich.

Hansi Flick posa con todos los títulos que ganó en el Bayern Múnich.

Un mes más tarde, sumó otro título en su palmarés al vencer al Sevilla por 2-1 en la Supercopa de Europa, el 24 de septiembre de 2020. Y aún le quedaba una final más ese año: siete días después derrotó al Borussia Dortmund por 3-2 para alzarse con la Supercopa de Alemania.

Antes de concluir su etapa en Múnich, Flick disputó y ganó una quinta final. El 11 de febrero de 2021 levantó el Mundial de Clubes tras vencer a Tigres. Dos meses después anunció su salida del Bayern al finalizar la temporada.

En el verano de 2024 inició su etapa en el Barcelona y, notablemente, mantuvo la misma racha: final disputada, final ganada. Su primer título como técnico azulgrana fue la Supercopa de España, precisamente contra el Real Madrid, al que venció por 5-2.

El 26 de abril de 2025 dirigió su segunda final con el Barça y repitió resultado: triunfo por 3-2 ante el equipo blanco en la final de la Copa, decidida en la prórroga.

Sin embargo, el encuentro de este domingo incluye una novedad en su impecable historial. Será la primera vez que Flick disputa una final por segunda vez en el mismo torneo, con la posibilidad de ampliar una racha que ya es sinónimo de éxito en las grandes citas.

El desafío de Xabi Alonso

Por su parte, Xabi Alonso continúa ganando tiempo en medio de la incertidumbre que rodea su futuro al frente del banquillo del Real Madrid.

Las cinco victorias consecutivas, destacando el último triunfo frente al Atlético de Madrid, han ayudado a aliviar la presión y a ampliar el margen de confianza que la directiva mantiene en el tolosarra.  

Xabi Alonso, a la llegada de la expedición del Real Madrid a Yeda

Xabi Alonso, a la llegada de la expedición del Real Madrid a Yeda EFE

La gran cita en Yeda ha sido considerada durante semanas como un punto clave para el entrenador. En pleno bache de resultados, ese encuentro representaba el máximo límite del crédito que parecía tener Xabi Alonso al frente del proyecto madridista.

Arabia Saudí se perfilaba como el escenario donde evaluar la situación y tomar decisiones, salvo que los acontecimientos se precipitaran antes. No fue así. Los resultados han sido favorables, y Xabi ha conseguido recuperar aire.

Con cada victoria, el Real Madrid dejó atrás las turbulencias que habían puesto en duda el proyecto. De la llamada ‘guerra’ de 41 días, marcada por solo dos triunfos en ocho encuentros, se ha pasado a una tregua de 21 días.

En ese período, el equipo blanco ha corregido su rumbo en la liga con tres victorias seguidas ante Alavés, Sevilla y Betis, superó el duelo copero con el Talavera y asestó un golpe de autoridad con la victoria contra el Atlético, lo que le permitió alcanzar su primera final bajo el mando del club blanco y situarse muy cerca de su primer título.

Ahora, tras esta mejora en resultados, las cuentas vuelven a cuadrar. El Real Madrid ha ganado 20 de los 27 partidos disputados en todas las competiciones, un 74% de victorias que sitúa el listón en un nivel notable.

Hansi Flick y Xabi Alonso posan junto al título de la Supercopa de España.

Hansi Flick y Xabi Alonso posan junto al título de la Supercopa de España. EFE

Ambos entrenadores llegan con situaciones diferentes, pero con la misma urgencia de demostrar su valía. Para Flick, mantener su invicto supondría afianzar un legado que ya roza lo legendario.

Para Xabi Alonso, alzar el trofeo representaría algo más personal: redimir su proyecto y reconciliarse con el banquillo donde se formó como jugador.

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