
Fuente de la imagen, Terence Ford
Información del artículo
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- Autor, Sara Valle
- Título del autor, BBC News Mundo
- 53 minutos
- Tiempo de lectura: 9 min
A comienzos de los años 2000, millones de ordenadores en todo el planeta iniciaban con la misma imagen: una colina verde bajo un cielo azul intenso, adornado con nubes blancas y esponjosas.
Era una escena de completa serenidad que aparecía tanto en oficinas de grandes edificios como en hogares, justamente cuando el mundo tecnológico empezaba a crecer velozmente y a integrarse en la rutina diaria.
Microsoft buscaba una foto que representase optimismo, tranquilidad y modernidad para Windows XP, y aquella imagen sencilla sugería que el futuro tecnológico podía ser accesible y amigable.
Con el paso del tiempo, “Bliss” —también conocida como “Bucolic Green Hills” (Colinas verdes y bucólicas), su nombre original— se transformó en el fondo de pantalla más reconocido a nivel global.
Pero para Chuck O’Rear, el fotógrafo detrás de esta instantánea, fue solo una parada accidental en la carretera, un momento casual que terminó no solo capturando una imagen icónica de la era digital, sino también dando inicio a una historia personal que décadas más tarde aún está vinculada a esa colina verde.
“Me detuve al costado de la carretera, saqué la cámara, tomé algunas fotos, regresé a la camioneta y continué con mi ruta”, relató a BBC News Mundo desde Estados Unidos.
El fondo de pantalla más visto del mundo

Fuente de la imagen, Getty Images
Cuando Chuck tomó esta fotografía en 1996, residía al norte de San Francisco, California.
Cada viernes conducía aproximadamente 80 kilómetros por el Valle de Napa para visitar a Daphne Larkin, una expresentadora que comenzaba a ser su pareja tras años marcados por divorcios y noticias dolorosas.
Para aquel entonces, Chuck acumulaba 25 años trabajando como fotógrafo para National Geographic, con imágenes suyas destacadas en la portada de la revista en dos ocasiones.
Entre sus variadas experiencias, pilotó un avión ultraligero y, según relata, estuvo casi a punto de ser “devorado por caníbales”.
Sin embargo, “Bliss” llegaría a impactar su vida casi tanto como toda su carrera en la revista.
“Recibo llamadas con frecuencia preguntando qué pensaba o qué hacía en ese lugar. Pues iba de camino a ver a Daphne”, comenta con una sonrisa, sentado junto a su esposa, con quien lleva más de treinta años.
“Si no hubiese sido por ella, esa foto no se habría tomado”.
Porque, tan inesperado como el éxito de “Bliss”, fue el romance que hizo posible su existencia.
“Desafortunados afortunados”

Fuente de la imagen, Charles O'Rear
Daphne y Chuck se encontraron en un momento de sus vidas cuando ninguno esperaba volver a enamorarse.
Sus caminos se cruzaron por primera vez en 1994, durante un almuerzo en el Valle de Napa organizado por amigos en común.
“Pensaron que debíamos conocernos porque ambos trabajábamos en periodismo. Y así fue”, relata Daphne. “Para mí fue amor a primera vista. Fue pura felicidad”.
Para entonces, Chuck estaba de viaje casi 11 meses al año debido a su trabajo.
Mientras tanto, Daphne había cambiado de lado del escritorio y, tras diez años como periodista en Naciones Unidas, se desempeñaba como vicepresidenta senior de Comunicaciones Corporativas en Wells Fargo Bank.
Ambos habían pasado por divorcios y enfrentado la realidad dura de criar hijos con discapacidades, lo que les otorgó una perspectiva de vida marcada por la comprensión y la empatía.

Fuente de la imagen, Charles O'Rear
El hijo de Chuck, actualmente de 65 años, no ha podido caminar y requiere atención constante. Por su parte, el hijo de Daphne, Lucien, falleció a los 10 años tras sufrir graves complicaciones de salud luego de una cirugía cardíaca fallida.
“Lucien fue sometido a una cirugía a corazón abierto a los cuatro años que no tuvo éxito, lo que dejó dañados sus pulmones… vivió con oxígeno y traqueotomía durante los últimos seis años de su vida”, relató a BBC Mundo.
Durante ese período, Daphne asumió la mayor parte del cuidado de su otra hija, Zoe, tras la partida de su esposo, a la vez que proseguía con su carrera profesional.
También se convirtió en una voz adelantada en el tema de la paternidad de niños con discapacidades, escribiendo columnas para la revista “Parenting” en una época cuando pocas publicaciones abordaban esa realidad.

Fuente de la imagen, Daphne Larkin
Entonces, cuando menos lo esperaba, Chuck apareció y esa empatía compartida les permitió conectar en un nivel profundo más allá de la amistad o el romance, estableciendo una base sólida para su relación.
“Como dijo alguien una vez, éramos los desafortunados afortunados”, afirma Daphne.
“Yo llevaba cuatro años divorciada, pero Chuck apenas finalizaba su divorcio y no estaba listo para algo serio, así que esperé por él”, recuerda.
“Fuimos amigos durante un año. Él venía y me invitaba a cenar cuando no estaba viajando para National Geographic, y al final de ese año dijo: ‘Acabo de recibir una comisión para fotografiar la cosecha de vino alrededor del mundo durante un año. ¿Quieres venir?’”.
Ella prometió que se encontrarían en París, empezando así su romance.
Durante meses recorrieron el mundo, disfrutaron de vinos y se enamoraron.

Fuente de la imagen, Charles O'Rear
La foto que marcó un amor y una generación
De vuelta en Estados Unidos, Chuck empezó a visitarla regularmente, conduciendo cerca de una hora y cuarto desde su casa en St. Helena hasta el hogar de Daphne en el condado de Marin cada fin de semana durante más de un año.
Fue en uno de esos viajes regulares, mientras su relación se afianzaba, cuando Chuck capturó la imagen de “Bliss”.

Fuente de la imagen, Charles O'Rear
“Fuimos prudentes con la idea de casarnos por tercera vez tan pronto, y creo que si no hubiéramos pasado seis años de noviazgo, Bliss nunca se habría tomado”, comenta Daphne.
Para Chuck, detenerse a fotografiar paisajes era habitual, por lo que Daphne no conoció la foto hasta cinco años después, en 2001, cuando el representante de Chuck le llamó un día antes de su boda para informarle que Microsoft había comprado la imagen por una cifra de seis dígitos, cuyo monto exacto permanece confidencial.

Fuente de la imagen, Jerry Alexander
En pareja, impulsaron proyectos creativos que incluyeron varios libros documentando regiones vinícolas en EE.UU., combinando la fotografía de Chuck con la escritura de Daphne, aportando al mundo del vino.
Sin embargo, ambos bromearon que “Bliss” fue la “culpable” de su matrimonio y recuerdan cómo la imagen los acompañó en varios viajes posteriores de manera inesperada.
“He visto la foto en muchos lugares”, dice Chuck. “En ferris en Grecia, en algún sitio de la India”.
“Y en aeropuertos y hoteles alrededor del mundo”, agrega Daphne.

Fuente de la imagen, Getty Images
Actualmente residen en las montañas Blue Ridge, Carolina del Norte, rodeados de naturaleza, dentro de una reserva conocida como Sherwood Forest. Luego de décadas de viajes y proyectos, llevan una existencia pacífica junto a un lago.
Chuck ahora fotografía únicamente con su celular y disfruta de su retiro. Mientras tanto, Daphne se dedica a enseñar escritura de memorias y escribe una columna para un periódico local, donde relata ocasionalmente historias sobre su vida y la de Chuck; incluso ha redactado un relato extenso sobre su relación, con la esperanza de convertirlo en guion cinematográfico.

Fuente de la imagen, Charles O'Rear
Sus jornadas empiezan con largas caminatas y, en verano, acostumbran nadar al mediodía en el lago desde el muelle de su casa. Rodeados por una comunidad cercana y acogedora, sienten que tras todo lo vivido finalmente han encontrado la manera de compartir una vida plena.
Pero “Bliss” continúa ocupando un espacio especial en sus recuerdos.
“Cuando la miras, se convierte en tu propia historia, porque piensas en lo que hacías en ese momento… ‘Recuerdo esto, estaba en la universidad, trabajaba en tal empresa, me estaba divorciando’… Es la historia de todos, no solo la nuestra, y eso es fascinante”, concluye Daphne.

