Asiste a la reunión de la Coalición de Voluntarios con Ucrania, a la que acuden por primera vez todos sus miembros en persona / El Gobierno reconoce que buscaba un comunicado más crítico hacia EEUU, pero se conforma con incorporar su «sello» en algunos apartados

Los últimos tres días en Moncloa han transcurrido con gran intensidad, aumentando progresivamente hasta concluir con cierta controversia. Tras un sábado de asombro mundial por la intervención militar estadounidense en Venezuela, el domingo Pedro Sánchez estampó su firma en tres documentos con diferencias en varios párrafos sobre la crisis venezolana. Y el lunes cerró esa escalada con una decisión que implica no acompañar a Felipe VI. La Pascua Militar es el acto más representativo del Rey, donde incluso se prohíben los grupos políticos para no restar protagonismo al Monarca junto al Ejército. Para los presidentes del Gobierno ha sido una cita habitual… hasta ahora.
Sánchez no asistirá al Palacio Real porque participará en la reunión de la Coalición de Voluntarios, un conjunto de cerca de treinta países europeos que respaldan a Ucrania. El presidente francés, Emmanuel Macron, junto con el primer ministro británico, Keir Starmer, han convocado a los aliados de Kiev en París, donde por primera vez estarán presentes todos físicamente. Así lo había solicitado el líder francés desde que se anunció el evento. También acudirán el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en una cita de gran relevancia tras la ofensiva de Washington en Caracas, en el contexto de una amenaza adicional sobre Groenlandia, que es una nación constituyente del Reino de Dinamarca y es reclamada por Donald Trump.
Este contexto incrementa la importancia de la cumbre y la presencia de los asistentes, aunque en los últimos años Sánchez ha participado con frecuencia por vía telemática. Si hubiera optado por esta modalidad hoy —según fuentes de Presidencia, lo intentó— habría podido compatibilizar la Pascua Militar, que inicia a las 12:00 horas, con la reunión en París, programada para las 14:00. El presidente acude a este encuentro apenas horas después de comprobar que no logró imponer completamente la postura de la Unión Europea en relación con Venezuela.
El Gobierno español, según admitió el lunes, intentó conseguir una posición «más contundente» de la Unión Europea frente a la detención de Nicolás Maduro por parte de EEUU, que pretende juzgarlo por narcoterrorismo. Reconoce que su aspiración inicial se basó en «máximos» tras expresar el presidente su «condena firme» a la acción emprendida por Donald Trump en Venezuela mediante una carta dirigida a los militantes del PSOE. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, valoró positivamente el comunicado que finalmente consensuaron todos los países socios comunitarios excepto Hungría, señalando el «sello» español en la redacción de los dos primeros párrafos y en que estos encabezaran el texto.
En ese segmento, Bruselas señala que «se deben respetar los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas», sugiriendo de forma implícita que se incumplieron durante la intervención en Caracas. Además, promueve «una transición pacífica hacia la democracia» en el país latinoamericano que sea «respetuosa de su soberanía» y donde «se debe respetar el derecho del pueblo venezolano a decidir su futuro», luego de que Donald Trump anunciara que tomará el control hasta que pueda garantizarse una sucesión «segura y confiable».
España también ha participado en otro comunicado elaborado de manera «colegiada» con Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay —naciones con gobiernos de izquierda que han mantenido una postura tibia respecto a las violaciones de derechos por parte del régimen de Maduro— en el que se emplean términos mucho más duros hacia EEUU, aunque sin nombrarlo explícitamente. En este documento manifestaron su «rechazo a acciones militares unilaterales», su «preocupación por cualquier intento de control gubernamental, administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos» y alertaron sobre el «precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional».
El comunicado de los socios comunitarios recalca, además, que Maduro «carece de legitimidad como presidente elegido democráticamente» y que Bruselas comparte «la prioridad de combatir la delincuencia organizada transnacional y el narcotráfico, que representan una amenaza significativa para la seguridad mundial». Por otra parte, el texto de las naciones más tolerantes con el régimen demanda «respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones» y «sin injerencias externas», sin incluir críticas explícitas hacia el líder apresado.
Mientras que el ministro de Asuntos Exteriores destacó el «liderazgo» de España especialmente en la postura de la UE, aunque reconoce que no logró alcanzar todos sus objetivos, el principal partido de la oposición también valoró positivamente la situación. «La UE coincide con la posición defendida desde el inicio por el PP», escribió Alberto Núñez Feijóo en su cuenta de X, señalando que la portavoz comunitaria, Anitta Hipper, apoyó una transición en Venezuela que involucre a la líder opositora María Corina Machado y a Edmundo González, ganador de las elecciones previstas para 2024.
Fuentes del liderazgo en Génova remarcan que el presidente del PP «fue el primero en afirmar que el futuro» de ese país sudamericano está vinculado a estos dos perfiles, «y no a Delcy Rodríguez», vicepresidenta en el Gobierno de Maduro. «Que la UE adopte ahora esta postura demuestra nuestra capacidad de influencia en la Comisión pese a no gobernar en España», sostienen.
Albares sostuvo en una entrevista en la Ser que en la actualidad debe haber «un diálogo muy amplio entre venezolanos», que dicho diálogo «debe incluir a la oposición» y que España siempre desempeñará el papel que «le corresponde» para «acercar posiciones cuando se trata de un pueblo hermano». En ese sentido, comentó que durante el fin de semana conversó con González —sin revelar detalles de la charla—, aunque no mencionó a Machado, a quien el Gobierno de Sánchez no felicitó por el Nobel de la Paz. Ahora, ella ha sido descartada para la transición en Venezuela por el presidente estadounidense, argumentando que «no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país», además de haber facilitado que Rodríguez asuma provisionalmente la presidencia.
Los populares critican que Sánchez «lidere la oposición a Trump» y, lejos de condenar la operación realizada por Washington —aunque actualmente reconocen que «existen dudas sobre la posible violación del derecho internacional»—, el PP insiste en que la detención de Maduro «es una noticia positiva sin ambigüedades». Se limitan a defender que corresponderá a González y Machado encabezar la sucesión del líder bolivariano. «Hoy solo ellos tienen la legitimidad de los votos de sus compatriotas», afirmó Feijóo.

