Oriol Junqueras ha anunciado un acuerdo entre Esquerra Republicana y el Gobierno que brindará 4.700 millones de euros adicionales para Cataluña.
El convenio se fundamenta en el principio de ordinalidad, aunque la transferencia completa del IRPF al Gobierno catalán aún no está concretada.
Junqueras señala que no existen las condiciones para avanzar en la negociación de los Presupuestos estatales ni catalanes hasta definir todos los compromisos pendientes.
Este acuerdo surge en un marco de tensión política por casos de corrupción y la necesidad del Ejecutivo de garantizar apoyos parlamentarios para proseguir la legislatura.
Oriol Junqueras informó este jueves sobre «un acuerdo entre Esquerra Republicana y el Gobierno» respecto a la financiación autonómica. De acuerdo con el líder de Esquerra Republicana, el pacto implicará «aproximadamente 4.700 millones más para Cataluña», calificándolo como «un modelo equilibrado en el que nadie pierde y todos ganan».
Después de su reunión con Pedro Sánchez en la Moncloa, el líder independentista evitó detallar más información. Es decir, no especificó cómo este «buen acuerdo para todos» se sustenta incluyendo el principio de ordinalidad, estableciendo que «si Cataluña es la tercera en contribución, también debe serlo en recibos».
No obstante, el dirigente de ERC enfatizó que «aunque sí hay consenso para la financiación, no lo hay para la recaudación». En otras palabras, la transferencia del IRPF al Gobierno de Salvador Illa «permanece pendiente». Junqueras explicó que se debe «buscar la forma» de cumplir con este «compromiso».
Por esta razón, advirtió que «no se dan las condiciones para negociar los Presupuestos ni estatales ni catalanes».
Aunque insistió en que ERC desea la aprobación de las cuentas públicas, condicionó la continuación de la legislatura a la adopción de «medidas útiles para la sociedad».
Sánchez recibió este jueves a Oriol Junqueras en el Palacio de La Moncloa. Fue el primer encuentro entre ambos desde la excarcelación del dirigente de ERC en 2021, tras ser indultado por el presidente luego de su condena por el procés.
El propio líder separatista solicitó ser recibido en Moncloa en diciembre pasado, tras la explosión del último caso de corrupción en el entorno del Ejecutivo y del PSOE. Los republicanos necesitaban agilizar sus acuerdos respecto al cupo y la cesión tributaria, claves para la investidura de Salvador Illa.
El arresto de Vicente Fernández, ex presidente de la Sepi y protegido de María Jesús Montero, encendió las alertas en Esquerra. La operación judicial que también detuvo a la llamada fontanera, Leire Díez, y a Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán en Servinabar, provocó la preocupación de Junqueras ante una posible «financiación ilegal del PSOE».
Como informó EL ESPAÑOL, la reunión buscaba cerrar la denominada «financiación singular» para Cataluña. ERC aspiraba a dar «fondo y forma» a un pacto que debía aportar casi 5.000 millones de euros adicionales a la región.
Los republicanos esperaban concretar acuerdos sobre la recaudación del IRPF y el «calendario de ejecución» del pacto. «Sin la cesión del IRPF ni mejoras en la financiación, no iniciarán negociaciones presupuestarias«, ni catalanas ni estatales, advertía el entorno de Junqueras antes de entrar en Moncloa.
Horas antes, el Gobierno restaba importancia a la reunión, afirmando que era simplemente para abrir el camino con el líder de Esquerra y asegurar apoyos parlamentarios que permitan avanzar en la legislatura.
La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, agregó que la reunión trataría «el contexto internacional», el seguimiento del acuerdo con ERC y el futuro de la legislatura, enfatizando que no se cerrarían acuerdos sobre financiación.
Minutos antes del encuentro con Sánchez, Junqueras manifestó a Catalunya Ràdio que veía «muy complicado» lograr un acuerdo sin el principio de ordinalidad. Defendió que ERC pelearía «con fuerza» para alcanzar ese principio, aunque reconoció que nunca se había logrado hasta ahora.
El líder de ERC advirtió que quien rechace el acuerdo estará votando en contra de más recursos para escuelas y trenes en Cataluña. Envió un mensaje a Junts, indicando que rechazar el pacto significaría dejar los fondos en manos del Ministerio de Hacienda.
Míriam Nogueras, portavoz del sector de Carles Puigdemont, advirtió que rechazará cualquier propuesta que no sea «un concierto económico, como el de los vascos».
La reunión tuvo lugar en un momento complicado para Sánchez, aislado de sus socios gubernamentales tras anunciar la participación de España en las «garantías de seguridad» para Ucrania y enfrentando el distanciamiento de sus aliados parlamentarios, debido a la oleada de casos de corrupción y acoso que afectan al PSOE.
El Gobierno no solo carece de una mayoría estable en el Congreso, sino que también está alejado de los centros de decisión internacionales.

