Djokovic, tenista de 38 años, revela su método alimenticio: ayuna 16 horas sin ingerir alimentos que demanden energía digestiva

Novak Djokovic, en el paddock de la Fórmula 1 El jugador serbio cambió radicalmente el cuidado de su salud tras ser diagnosticado con intolerancia al gluten y a la lactosa.

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Novak Djokovic no empezó su carrera como una leyenda del tenis. Hasta 2010, el serbio había conquistado solo un Grand Slam y solía experimentar problemas físicos a mitad de los encuentros, lo que lo mantenía alejado de la élite. Sin embargo, ese año, durante una serie de Copa Davis en Croacia, se encontró con el Dr. Igor Cetojevic, un nutricionista que transformaría su carrera y su vida para siempre.

Cetojevic detectó que padecía intolerancia al gluten y a la lactosa, recomendándole una reforma dietética que Djokovic, por entonces joven, recibió con escepticismo.

El tenista decidió experimentar eliminando el gluten por dos semanas. Los efectos fueron tan evidentes que, después de catorce días, al consumir un bagel sintió un agotamiento total y falta de energía, lo que lo convenció por completo de adoptar la nueva dieta.

Un año después de esa consulta inicial, había perdido cinco kilos, alcanzado el puesto número uno mundial y ganado tres de los cuatro Grand Slam durante la temporada 2011. En 2014, en su autobiografía Serve to Win, describía esta transformación con una frase memorable: «De repente apareció un factor X, un cambio en mi alimentación que permitió a mi cuerpo rendir como correspondía».

Desde entonces, Djokovic ha seguido evolucionando más allá de simplemente eliminar el gluten. Primero retiró los lácteos y azúcares refinados; posteriormente adoptó una dieta basada en plantas, que mantiene desde hace más de una década.

Djokovic, en rueda de prensa del US Open

Djokovic, en rueda de prensa del US Open Europa Press

En una conversación con Garbiñe Muguruza, organizada por la ATP y la WTA, el serbio explicó abiertamente cómo ha estructurado su alimentación. «Practico ayuno intermitente. Básicamente, me esfuerzo por pasar 16 horas sin ingerir muchas calorías o cualquier sustancia que demande energía para la digestión. Luego, consumo alimentos durante una ventana de 8 horas», compartió.

Aclara que no lo realiza todos los días, pero que «llevo cinco años haciéndolo». El contraste con su infancia es notable: «Crecer comiendo carne tres veces al día y variado fue mi realidad«, afirmó. Su familia, dueña de una pizzería en Serbia, terminó aceptando su renovado enfoque.

Su jornada inicia con agua tibia con limón y gotas de plata, para lo que él denomina desintoxicación bacteriana. Su desayuno es casi idéntico diariamente: un bol de muesli orgánico sin gluten, avena, frutas y dos cucharadas de miel de Manuka, junto a un batido verde con espinacas, espirulina y algas.

A media mañana toma fruta y mantequilla de cacahuete. Para el almuerzo, opta por pasta sin gluten, ensaladas o carbohidratos complejos como quinoa. Por la noche, consume verduras, tofu y proteínas vegetales magras.

Al ser consultado sobre cómo maneja las comidas sociales, como barbacoas familiares o encuentros con amigos, responde con franqueza: «Disfruto de barbacoas con mis amigos, pero elijo las verduras. No tengo inconvenientes».

Esta flexibilidad en el ámbito social, combinada con un rigor absoluto durante la competición, forma parte de su filosofía. Se define a sí mismo como un «gran estudioso del bienestar«, un concepto que va más allá de la nutrición, abarcando meditación, yoga y un control exhaustivo de su entorno.

Su influencia fue tal que, años más tarde, otros deportistas que eliminaron el gluten lo señalaron como pionero. Sin embargo, Djokovic enfatiza que no se trata de una moda, sino de una adaptación científica a su organismo que le permitió pasar de la frustración a convertirse en el tenista con más semanas como número uno mundial: 428 en total.

Su «factor X» consistió simplemente en dejar que su cuerpo funcionase sin los impedimentos que él desconocía que presentaba.

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