El delantero brasileño comenzó con fuerza en el partido del domingo ante el Betis, pero terminó siendo relevado.
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El Real Madrid inauguró 2026 con una contundente victoria frente al Betis (5-1), gracias a un hat-trick del juvenil Gonzalo García, aunque el centro de atención en el Bernabéu volvió a ser Vinicius Jr.
Su desempeño mostró una clara paradoja: en la primera mitad fue el atacante más peligroso del equipo, sobre todo en su duelo con Ángel Ortiz, lo que contrastó con los silbidos de una grada aún dividida y la reprimenda pública que le dirigió Xabi Alonso al final del encuentro.
Sin la presencia de Mbappé, Vinicius asumió nuevamente el rol de referencia ofensiva. Y respondió desde el principio. El esquema del Madrid se orientó hacia la banda izquierda, donde el brasileño generó casi todo el desequilibrio durante los primeros treinta minutos.
Sostenía acciones uno contra uno ante Ángel Ortiz, superó la línea de fondo, provocó faltas constantes del lateral y forzó la tarjeta amarilla que condicionó el partido para el canterano.
De una de esas jugadas nació el 1-0: falta de Ortiz sobre Vinicius en el área, centro de Rodrygo y remate de cabeza de Gonzalo para abrir el marcador. Previamente, el brasileño había caído en el área en una acción límite que el árbitro no consideró penalti, reforzando la impresión de que el Betis no hallaba una forma clara de detenerlo.
Durante esta fase de presión blanca en su sector, el Bernabéu mostró una reacción muy diferente a la de otras ocasiones. Al anunciar las alineaciones, apenas se escucharon algunos silbidos dispersos entre el bullicio ambiental, lejos de la pitada clara que sufrió en el último partido de 2025 ante el Sevilla.
Cada regate exitoso y cada aceleración del brasileño fueron mayoritariamente recompensados con aplausos en esta primera mitad.
Vinicius encara a Ángel Ortiz Reuters
Así, la tarde empezó justo como Vinicius necesitaba: con peso en el juego, una clara superioridad sobre su marcador y la sensación de que el equipo respiraba cuando él recibía abierto. No obstante, el guion cambió después del descanso.
El Madrid bajó el ritmo tras el 3-0, el Betis acortó distancias y comenzó a generar ocasiones, y el protagonismo del brasileño fue disminuyendo con el paso de los minutos. Su rendimiento fue apagándose al mismo ritmo en que aumentaba la inquietud en las gradas por la desconexión defensiva del equipo.
En medio de este escenario llegó la escena que cerró su jornada. Las cámaras de DAZN captaron a Xabi Alonso junto a la banda, visiblemente molesto, exigiéndole mayor implicación sin balón. El técnico le insistió en varias ocasiones: «¡Que no te pares y presiones!», pidiendo que se sumara a la presión colectiva en un momento complicado para el Madrid.
No se trató de una sola corrección, sino de una serie de indicaciones en las que el entrenador insistió en que el ‘7’ debía intensificar su presión alta y no desconectarse del bloque.
IMAGEN DAZN 🎥 Las indicaciones de Xabi Alonso a Vinicius durante el partido ante el Betis#ElPost pic.twitter.com/1Qfhz76rB7
— DAZN España (@DAZN_ES) January 4, 2026
Poco después ocurrió el cambio. Cerca del minuto 77, con el marcador 3-1 y el Betis en su mejor momento, Xabi decidió sustituir a Vinicius y a Rodrygo simultáneamente para dar entrada a Arda Güler y Mastantuono. Entonces se percibió otra muestra del ánimo del Bernabéu.
Al anunciarse la sustitución, la afición reaccionó con una mezcla de aplausos y silbidos, aunque estos últimos dominaron claramente en volumen. La respuesta no fue unánime, pero sí lo suficientemente intensa para evidenciar que la fractura entre el brasileño y parte del público continúa abierta.
Esta escena contrastó con la ovación estruendosa que recibió Gonzalo pocos minutos después al ser cambiado, llevando consigo el balón del hat-trick, lo que genera la sensación de que la afición distingue con precisión a quién apoya y a quién cuestiona en este momento de la temporada.
Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, la jornada de Vinicius fue mejor de lo que sugiere la reacción del público: fue el atacante que más dificultades creó al lateral derecho rival, generó la jugada del primer gol, obligó al Betis a defenderse continuamente con ayudas y provocó que Pellegrini reemplazara a Ángel Ortiz al descanso para evitar que quedara condicionado por una amarilla en un duelo que claramente perdía.
No obstante, su contribución volvió a quedarse sin un premio directo. No anotó ni asistió, y su sequía goleadora, entre el club y la selección, se prolonga por demasiados encuentros para un futbolista llamado a liderar la ofensiva en ausencia de Mbappé.
Esa falta de cifras, junto con episodios recientes de frustración al ser sustituido y la constante evaluación de su actitud, alimenta un ambiente en el que cualquier gesto se magnifica.

