La falsificación del sello CE desde China que afecta a consumidores en Europa

Desde hace dos décadas se utiliza un logotipo casi idéntico al oficial para conferir apariencia de legalidad a productos importados que no cumplen con los controles de seguridad exigidos por la UE Así imitan desde China el

En los últimos años, millones de productos han ingresado a Europa con un pequeño símbolo impreso en sus envases que, a simple vista, genera sensación de confianza. La presencia de las letras “CE” en un objeto se relaciona con seguridad, control y normas comunes dentro de la Unión Europea, aunque no siempre sea así. Tras muchos artículos provenientes de Asia se oculta un logotipo, un símbolo falso muy parecido al oficial que no cumple con las garantías requeridas en Bruselas y que representa un problema para consumidores, empresas y autoridades.

Esta práctica no es reciente, pero sí cada vez más frecuente, con el propósito de presentar como legales productos fabricados en China. Se trata de un engaño que abarca diversos tipos de artículos, desde juguetes y productos de higiene personal hasta electrodomésticos, muebles o material de oficina. Su funcionamiento es simple y efectivo, dado que se aprovecha la semejanza visual entre el sello europeo auténtico y otro creado específicamente para generar confusión.

En Europa, el símbolo CE genuino corresponde a las siglas de Conformité Européenne, un distintivo regulado y aprobado en 2006 que demuestra que un producto cumple con los requisitos mínimos de seguridad, salud y protección exigidos en el Espacio Económico Europeo. Para productos fabricados fuera de la Unión, su presencia es obligatoria para comercializarlos legalmente. Una vez que el artículo porta este sello, las autoridades no pueden prohibir su venta, salvo que detecten riesgos específicos. Así, este logotipo funciona como un “pasaporte” que facilita la entrada al mercado europeo.

La trampa visual del falso símbolo europeo

Ese valor simbólico y legal explica por qué resulta tan atractivo falsificarlo. También en 2006 comenzó a aparecer en productos provenientes de China un logotipo conocido como “China Export”. Oficialmente, no está reconocido por ninguna normativa comunitaria ni certifica el cumplimiento de ningún estándar. La propia Comisión Europea ha alertado en múltiples ocasiones que su única finalidad es confundir y engañar.

El truco reside en un detalle casi imperceptible. Mientras que en el símbolo CE original las letras están separadas por un espacio definido y proporcional, en el falso ambas letras aparecen prácticamente unidas. Desde la distancia, o para un consumidor poco atento, esta diferencia pasa inadvertida.

La denuncia de una empresa de Almería, en 2023, desencadenó la desarticulación de una extensa red criminal dedicada a fraude fiscal mediante la importación de mercancías desde China

Como resultado inmediato, surge la confusión, dado que muchos compradores creen estar adquiriendo productos que han pasado los controles europeos, cuando en realidad no existe ninguna garantía asociada a ese símbolo. Además, la normativa dentro de la Unión Europea establece que, aunque el fabricante sea extranjero, la responsabilidad legal recae sobre el importador o distribuidor que introduce el producto en el mercado comunitario. En otras palabras, las empresas, españolas o europeas, cuyo nombre figure en el embalaje, serían las responsables ante las autoridades.

Competencia desleal y riesgos reales para la seguridad

Desde la perspectiva económica, esta práctica representa una competencia desleal. Los productores europeos y los fabricantes extracomunitarios que cumplen con la normativa asumen costos por ensayos, certificaciones y controles, que otros evaden mediante un simple diseño gráfico, pero el mayor riesgo se refleja en la seguridad de las personas. Un juguete, un aparato eléctrico o un cosmético sin evaluaciones reales puede provocar accidentes, lesiones o daños materiales.

Desde Omologic, especialistas en marcado CE y procesos de homologación, señalan que colocar el símbolo CE auténtico implica que el fabricante ha realizado las evaluaciones de conformidad requeridas por la legislación europea y puede demostrarlo. Hacerlo sin respaldo técnico constituye una declaración fraudulenta. Legalmente, un producto con el logotipo “China Export” es un producto no conforme, aunque su apariencia sea casi idéntica al original.

Una bandera china junto a

Sanciones, retiradas y un alto coste legal para las empresas

No obstante, las autoridades encargadas de la vigilancia del mercado conocen perfectamente la diferencia entre el logo auténtico y el falso. En las aduanas, un detalle de milímetros puede impedir que la mercancía circule libremente y sea retenida de forma inmediata. Si la documentación indica que la marca CE no corresponde con el símbolo real del producto, la importación puede ser bloqueada. Además, se suman posibles sanciones económicas, la retirada del producto del mercado e incluso la obligación de recuperarlos de los consumidores.

En España, las multas por comercializar productos no conformes pueden ser muy elevadas, además del daño reputacional para la empresa responsable. Y si un producto causa daños, la responsabilidad puede extenderse a los ámbitos civil y penal.

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