Impacto positivo en la salud tras un mes sin consumo de alcohol

Según un estudio, se asocia con un mejor descanso, estado de ánimo y bienestar

Foto: Dos mujeres bebiendo cerveza en el Oktoberfest de Múnich. (Getty Images/Johannes Simon)

Con la llegada del nuevo año y los tradicionales propósitos, un número creciente de personas considera el reto popular de «un enero sin alcohol«, una decisión que podría aportar beneficios tangibles para la salud y, a largo plazo, favorecer a algunos en la reducción permanente del consumo.

Una revisión realizada por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown y la Facultad de Medicina Warren E. Alpert, ambas en Estados Unidos, examinó 16 estudios sobre este conocido desafío de abstinencia de un mes, denominado ‘Enero Seco’, surgido en Reino Unido con el propósito de recuperarse tras el exceso navideño.

Con la participación de más de 150.000 personas, este análisis evaluó quiénes forman parte del ‘Enero Seco’, qué efectos experimentan y cuáles elementos facilitaron su éxito. Dirigido por expertos del Centro de Estudios sobre el Alcohol y las Adicciones (CAAS) y publicado en la revista ‘Alcohol and Alcoholism’, el estudio también identificó vías para ampliar la campaña y mejorar la adhesión.

Los hallazgos revelaron que incluso una breve interrupción en el consumo de alcohol puede generar mejoras significativas tanto a nivel físico como mental. Los participantes que se abstuvieron totalmente de alcohol durante un mes reportaron mejor calidad del sueño, estado anímico más positivo, pérdida de peso y una función hepática y presión arterial más saludables.

Asimismo, mostraron una mayor probabilidad de referir disminución de peso, mejor concentración y energía aumentada. Incluso quienes únicamente disminuyeron el consumo alcóholico evidenciaron ciertos avances en estos aspectos.

«Este esfuerzo conduce a una moderación duradera: la mayoría de los participantes continúa bebiendo menos en lugar de regresar a niveles anteriores», señala la autora principal, Megan Strowger, quien lideró la investigación como becaria postdoctoral de la CAAS en la Escuela de Salud Pública y que actualmente es investigadora postdoctoral asociada en la Universidad de Buffalo.

«Participar en el Enero Seco brinda la oportunidad a las personas de tomar una pausa, analizar y reconsiderar su relación con el alcohol, incluyendo su impacto en la vida social, la salud mental y la salud física«, añade.

‘Enero Seco’, que se inició en Reino Unido en 2013, ha aumentado constantemente su popularidad, pasando de 4.000 inscripciones oficiales en la web en 2003 hasta millones que participan en este desafío global, según los autores.

Los resultados del estudio reciente llegan en un contexto donde la investigación profundiza en los riesgos asociados al consumo de alcohol y la tendencia creciente a beber menos. Datos de una encuesta Gallup mostraron que solo el 54 % de los adultos estadounidenses consumen alcohol, cifra que representa el nivel más bajo registrado por Gallup en sus mediciones sobre consumo alcohólico.

«Actualmente existe mayor apoyo para un estilo de vida sin alcohol«, reconoce Suzanne M. Colby, profesora en ciencias sociales y del comportamiento. “Ser ‘curioso por la sobriedad‘ o abstenerse es más aceptado socialmente que nunca. Las normas sociales han evolucionado, en parte gracias a influencers en redes sociales que comunican beneficios de la sobriedad y reducen el estigma de no beber.”

El estudio señala que las personas que se registraron formalmente y utilizaron herramientas de la campaña (tales como la aplicación Try Dry, correos de apoyo diario o mensajes de texto) tenían una probabilidad significativamente mayor de completar el mes sin beber y continuar consumiendo menos alcohol posteriormente.

Los participantes del ‘Enero Seco’ suelen ser más jóvenes, mujeres, con ingresos elevados y formación universitaria, de acuerdo con la investigación. Además, tienden a declararse bebedores más intensos que la media, un segmento generalmente difícil de alcanzar mediante intervenciones, indicaron los investigadores.

«Esto resulta muy positivo, dado que el consumo de alcohol está profundamente arraigado en la sociedad«, comenta Matthew K. Meisel, profesor asociado de Ciencias Sociales y del Comportamiento. Uno de los hallazgos principales es que inclusive quienes no lograron la abstinencia total obtuvieron beneficios, incluyendo mejoras en la salud mental.

La revisión también detectó algunos efectos adversos: un pequeño porcentaje de participantes que no completaron el mes señaló haber aumentado su consumo después, fenómeno denominado efecto rebote.

No obstante, los autores recomiendan extender la difusión, colaborar con diversos influencers y adaptar los mensajes de la campaña a un universo de público más amplio. Asimismo, solicitan investigaciones adicionales en Estados Unidos sobre el Enero Seco y el Enero Húmedo, que propone solo reducir la ingesta de alcohol en lugar de abstenerse, y un aumento en la inversión en herramientas que faciliten a los participantes fijar objetivos, monitorear su progreso y mantener la motivación.

«La enseñanza clave de esta revisión es que tomarse un descanso del alcohol puede percibirse como una experiencia positiva. Personalmente lo he probado y sentido sus beneficios», concluye Colby.

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