Entre montañas, praderas de gran altitud y caseríos de piedra, se oculta un legado culinario con siglos de antigüedad. Aún se confecciona artesanalmente un queso de cabra con Denominación de Origen Protegida que resiste al olvido y conquista paladares
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Queso de cabra con Denominación de Origen Protegida, recetas tradicionales y paisajes montañosos. Todo esto se encuentra en un pequeño pueblo de La Rioja donde el invierno invita a disfrutar sin prisas de la historia, la gastronomía y el silencio. Alejado del turismo masivo, este lugar destaca por su autenticidad.
Rodeado por montañas, ríos y casonas de piedra, este enclave serrano conserva el espíritu de los Cameros y una fórmula con siete siglos de existencia: el Queso Camerano. Producido exclusivamente con leche de cabra autóctona, este producto está tan vinculado al entorno como el río Iregua o el retablo plateresco de su iglesia parroquial. Aquí, en medio de huertas y senderos, se comprende por qué esta localidad es una de las mejores puertas de entrada a la zona más montañosa de La Rioja.
Un pueblo con historia, arte y sabores singulares
No es necesario recorrer grandes distancias para descubrir el pasado ilustre de Torrecilla en Cameros: fue cuna del político Práxedes Mateo-Sagasta, y su legado se conserva en un pequeño espacio museístico dentro del Ayuntamiento. Pero también se pueden encontrar obras de arte en su templo principal, San Martín, donde un tríptico flamenco y una nave sorprendente convierten su interior en un tesoro inesperado y poco conocido.
La auténtica esencia de este lugar no reside únicamente en sus monumentos, sino en su ritmo pausado y sus sabores montañeses. Migas, calderetas, embuchados y pimientos asados se combinan con el queso que ha dado fama a la región, presente en versiones frescas, curadas y semicuradas. Su elaboración obedece a una tradición pastoril que permanece gracias a una decena de ganaderos y dos queserías: Lácteos Martínez (marca Los Cameros) y Quesos Celia.
sierra de Cameros. Aunque la mayoría de las ganaderías se ubican en las laderas más accesibles, el proceso mantiene viva una receta que estuvo a punto de desaparecer. Actualmente, la leche se recoge en puntos como Jalón de Cameros y se traslada hasta Haro para su transformación.
El resultado es un queso con carácter definido: el curado, con más de 75 días de maduración, ha ganado reconocimientos internacionales. Sin embargo, el más consumido es el semicurado, con textura firme y sabor equilibrado. En invierno, el fresco también destaca, producto de una leche más grasa y rica, ideal para acompañar con pan rústico y un vaso de zurracapote.
Naturaleza, senderos y alojamientos con personalidad
El entorno brinda rutas de senderismo por robledales, hayedos y cumbres como el Cerro Plandero. Muy próximo se sitúa el Parque Natural Sierra de Cebollera, con senderos señalizados y cascadas que invitan a desconectar durante todas las estaciones. Las casas rurales, con fachadas de piedra y atención cercana, completan la experiencia en este rincón donde todo gira en torno a la montaña, el río y el tiempo bien vivido.
El interés creciente por los productos locales ha impulsado la visibilidad del queso camerano más allá de La Rioja, aunque sigue siendo en pueblos como Torrecilla donde se mantiene su autenticidad. Frente a la producción en masa, aquí se valora la calidad, el origen y el esfuerzo del pequeño ganadero. Cada pieza refleja el compromiso de mantener viva una tradición que es parte del ADN de la sierra, y que encuentra en este pueblo no solo su cuna histórica, sino también su mejor escaparate.
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