Pau Navarro: «Participar en el Dakar es un privilegio, pero nuestro objetivo es ganar. Contamos con las capacidades y el equipo necesario para lograrlo»

Pau Navarro posa para una entrevista con EL ESPAÑOL. EL ESPAÑOL conversa con el piloto del equipo BBR Motorsport, quien estará intentando lograr la victoria en la categoría Challenger tras haber finalizado segundo en el Mundial.

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Se dice que el Rally Dakar es una competición para pilotos veteranos. Competidores que, tras una trayectoria exitosa en sus modalidades, deciden probar fortuna en los terrenos desérticos. Un claro ejemplo es Carlos Sainz, quien, tras convertirse en un icono de los rallys, cambió de rumbo hacia el rally raid. O Sebastien Loeb, quien, pese a haberse consolidado como el mejor piloto de rallys de todos los tiempos, aún busca su primer Touareg.

No obstante, el Rally Dakar también destaca por sus excepciones, una de ellas es Pau Navarro (Llagostera, 2004), considerado ya uno de los talentos más importantes en la historia de esta prueba. Su corta pero intensa trayectoria ha estado ligada a esta carrera, donde prácticamente creció, ya que su debut se produjo con solo 16 años, acompañando a su padre Santi como parte del equipo familiar.

En ese entonces, se convirtió en el competidor más joven del Dakar. Desde ese momento, el piloto gerundense ha avanzado rápidamente, superando etapas con récords y preparándose para enfrentarse a su sexta participación al volante de su Taurus T3 Max. A lo largo del camino se ha consolidado como un piloto versátil, participando en el Rally Dakar en categorías de camiones, SSV y vehículos, incluyendo un T1+ de la escudería X-Raid Mini.

Actualmente, se desempeña en la categoría Challenger, en la que el año pasado alcanzó el tercer puesto tras una impresionante remontada, partiendo de numerosos problemas iniciales. Ahora vuelve con la meta de conseguir la primera posición junto a su inseparable copiloto Jan Rosa, amigo y compañero de batallas, canciones y discusiones, tal como ambos relatan a EL ESPAÑOL entre risas y bromas.

El piloto catalán se siente con opciones reales de obtener el título, aunque admite que deberá enfrentarse a una dura competencia con Nico Cavigliasso, a quien identifica como el principal rival. Ambos tienen un talento desbordante, pero nadie iguala la ilusión de Pau y Jan, dos jóvenes en un universo de profesionales que asumen su trabajo con serenidad, relegando la presión mientras soportan las “caras largas” de los ‘capos’ que dominan este entorno en el que buscan abrirse camino.

Además, el dúo del BBR Motorsport, con el respaldo de la familia KH-7, es consciente del privilegio que supone esta oportunidad, por lo que encara el desafío con máxima responsabilidad, pero sin perder la naturalidad que los ha llevado a acumular éxitos durante todo 2025. Tras un sufrido podio en el Dakar, alcanzaron el subcampeonato mundial en la categoría Challenger y obtuvieron su primera victoria en la élite en el último Rally de Marruecos.

Ese triunfo ratifica sus aspiraciones, su determinación y la efectividad de su filosofía: no creerse los mejores tras ganar ni los peores cuando las cosas no marchan. Bajo esta premisa, partirán hacia Yanbu el próximo 3 de enero, sin hacerlo solos, porque llevarán consigo también las preocupaciones propias de dos jóvenes estudiantes.

Jan debe hacer un examen apenas dos días después de regresar del Dakar, mientras Pau combina su labor como piloto, su nuevo empleo y los estudios de programación. Por ello, le queda escaso tiempo para su otra pasión, los videojuegos. Este entorno no solo es un escape para él, sino también una fuente de aprendizaje, ya que ha usado el juego oficial del Dakar para practicar navegación y refrescar cómo leer e interpretar un roadbook.

Pero en pocos días, Pau afrontará el Dakar real, con sus dunas, piedras y múltiples aventuras. Su meta es convertirse, con sus propios méritos, en el mejor español en esta prueba, posición que ya alcanzó en 2025 terminando 19º en la clasificación general, a pesar de competir en la categoría Challenger, superando a figuras como Cristina Gutiérrez, Nani Roma o Carlos Sainz. Antes, ha hecho una parada en EL ESPAÑOL para repasar su trayectoria.

Pau Navarro y Jan Rosa en una entrevista con EL ESPAÑOL.

Pau Navarro y Jan Rosa en una entrevista con EL ESPAÑOL. Imagen cedida / Mediagé Comunicación

Bueno Pau, sorpresa, hablamos del Dakar. Aunque eres un piloto joven, llevas mucho tiempo vinculado al Dakar. ¿Qué sentías en tu primer Dakar cuando corriste en camiones? Al fin y al cabo, es una carrera que tiene un significado importante para ti y en la que has ido creciendo.

Realmente, cuando tenía 16 años no tenía expectativas, ni sabía qué sería. Incluso antes de ir, mis padres me dijeron: «Debes ir, pero piensa que tendrás que estar en televisión». Y pensé “ya no quiero ir». Fue diferente; se va entendiendo con el tiempo y sí, de entrada lo disfrutaba y lo valoraba, pero a medida que participas, aprecias aún más esta oportunidad de competir, consciente de la dificultad.

Hay que ser consciente de que quizás este año sea el último, algo que antes no valoraba pero que ahora sí. Creo que la clave está en la valoración que se le da. Cuando eres joven lo sientes mucho, pero ahora los dos somos conscientes de que esto es un sueño cumplido y vamos a disfrutarlo al máximo.

Así que lo valoras más, ¿verdad?

Mucho más.

Compartes la familia KH-7 con leyendas como Isidre Esteve, Laia Sanz, Jordi Juvanteny y José Luis Criado. ¿Qué significa para ti estar cerca de gente con tanta experiencia?

Sí, es algo especial. En mi primer Dakar me resultaba curioso que muchas veces competíamos junto a Juvanteny y Criado, quienes ese año corrían solos. Para mí era extraño ver en persona a gente que siempre había visto en televisión. He seguido el Dakar toda mi vida junto a mi padre.

En una etapa ellos sufrieron un pinchazo y nosotros, por ir en el mismo equipo, les ayudamos a cambiar la rueda. Eso fue algo muy significativo. Competir contra pilotos con gran trayectoria en mi categoría, fuera de casa… Como Benavides o Casale, leyendas del motor, y cenar con ellos me hace pensar «estoy aquí». Y competir contra ellos. Y ganarles. Es algo muy especial.

Repasando el Dakar del año pasado, fuiste el primer piloto español en la clasificación, por delante de Laia, Carlos o Isidre. ¿Qué se siente al encontrarte en esa posición?

Sí, el año pasado comenzamos mal, con múltiples problemas, pero terminamos en fuerte ascenso. Me mencionaron como el primer piloto español porque frente a mí estaban pilotos excepcionales, pero en términos de españoles fui quien llegó más adelante, lo cual fue divertido.

Pero eso depende de las circunstancias; varios tuvieron contratiempos. Es importante ser consciente de eso. Sin embargo, me gustaría lograrlo algún día por méritos propios: ser el primer español y el mejor en mi categoría.

He tenido mucha suerte con mi familia, he aprendido mucho de ellos.

Finalmente, el Dakar también exige mucha gestión. Puedes correr mucho sin ganar. Pilotos como Loeb ganan etapas o pilotos como Seth Quintero casi todas las etapas pero no el total. ¿Cómo valoras tu habilidad para mantener la mesura y gestionar? Es uno de los aspectos clave, ya que no es Fórmula 1 ni un rally de velocidad.

Creo que esta capacidad viene desde el principio. Tuve la suerte de pertenecer al equipo FN-Speed de mis padres donde aprendí mucho antes de competir. Esa calma es fundamental para mí.

Siento que hemos encontrado un equilibrio ideal para ambos y espero que este año sepamos manejar todas las circunstancias, saber cuándo arriesgar y cuándo mostrar cautela. No se trata solo de calma, sino de identificar el ritmo adecuado.

Un buen Dakar ha sido seguido de un exitoso 2025 en el Campeonato del Mundo, con victorias y podios. ¿Cómo evalúas tu temporada y preparación para este Dakar?

Ha sido un año divertido, otro sueño cumplido. Fuimos segundos en el Mundial y ganamos en Marruecos. Es algo que hay que valorar y por lo que estar orgullosos.Trabajamos duro para esto. Salíamos a cada etapa con ganas de disfrutar y esforzarnos, y creo que este año ha sido una base excelente no solo para la temporada actual, sino para las futuras.

Tuvimos dificultades y buenos momentos que nos fortalecieron, no solo en la competición, sino también en el aspecto humano. Aprendimos a gestionar situaciones diversas y a valorar diferentes escenarios. Todo esto nos ha hecho mejores y esperamos que se refleje.

No sé si es casualidad, pero te adaptes bien a Arabia, con buenos resultados en Abu Dhabi y una victoria en Marruecos… ¿Por qué crees que se te dan bien los terrenos árabes?

No lo sé. Creo que soy una persona adaptable a diferentes circunstancias. Antes de correr en el desierto pensaba que iría mal en dunas.Al principio perdía tiempo, pero en Marruecos vimos cómo recortábamos en las dunas sin forzar.

Este año tendremos menos dunas, pero es lo que hay. El año pasado, en zonas pedregosas, ganamos mucho tiempo porque otros pinchaban y nosotros no. Quizá sea al revés esta vez, pero, como mencionaba, hay que saber cuál es el ritmo apropiado para cada terreno.

No se trata de ir más rápido o lento, sino de mantener el ritmo adecuado. Gracias a nuestra experiencia eso nos favorece. Marruecos es posiblemente mi punto más débil, pero en Arabia espero que nuestro ritmo sea mayor.

Dime algo que te haya gustado mucho de 2025 y algo que creas que podéis mejorar. Jan puede ayudarte.

Creo que lo mejor para ambos ha sido el buen feeling dentro y fuera del coche, especialmente dentro. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Antes de salir cantábamos, durante la etapa también, y había algunas discusiones con Jan, que son necesarias.

Como mencionábamos antes, el ambiente en el Mundial es muy tenso, y nosotros estamos tranquilos. A veces tenemos que poner atención para no distraernos del objetivo que es ganar la carrera y aprovechar cada kilómetro.

Lo que debemos mejorar es la mecánica. Somos jóvenes con poca experiencia en el desierto, lo cual es positivo porque nos mantiene atentos, pero en ocasiones nos ha hecho falta más conocimiento.

Jan Rosa (copiloto) y Pau Navarro (piloto) durante una entrevista con EL ESPAÑOL.

Jan Rosa (copiloto) y Pau Navarro (piloto) durante una entrevista con EL ESPAÑOL. Imagen cedida / Mediagé Comunicación

Decíais que os habéis divertido compitiendo, pero sois chicos tranquilos. ¿Os han llegado a percibir “mal”, como que no os tomáis en serio y los demás van muy tensos?

El ambiente es muy serio, y que haya dos jóvenes (risas)… No estamos siendo irresponsables, sino que es nuestra forma de vivirlo. Disfrutamos y nos tomamos el deporte en serio, pero pasándonoslo bien porque nos apasiona.

Algunos creen que ser serio es ir serio y no tratar bien a los demás, pero no es nuestra forma. Seguro genera diferencias con algunos, pero así es.

¿Qué opináis sobre lo conocido del recorrido para 2026? Destaca que no habrá Empty Quarter, y se dice que esto traerá sorpresas y etapas en las que habrá que adaptarse a variados terrenos…

Se comenta que el Empty Quarter es duro por las dunas, pero Arabia tiene dunas igualmente complicadas. Me gusta que nadie sepa qué esperar y que todo sea como tenga que ser.Nuestra filosofía es tomar todas las etapas por igual.

Algunas etapas incluyen advertencias específicas, pero hasta que no se esté en el terreno no se sabe lo que hay. Hay que adaptarse en cada momento según el terreno, condición de carrera, si hemos adelantado o nos han adelantado… Cada situación requiere una reacción distinta. Hay mucho misterio, pero sin presión.

¿Cuál es tu meta? ¿Ganar la categoría?

Participar en el Dakar es un lujo, pero queremos ganar. Sabemos que tenemos la capacidad, el equipo y la configuración óptima en el coche, y estamos preparados para competir por ello.

¿A qué rivales consideráis más peligrosos?

Rivales… déjame pensar. Creo que Nico, Nico Cavigliasso, está muy fuerte, pero hay otros competidores rápidos que tendrán etapas dominantes e incluso otras menos favorables. No quiero hablar mal, pero veo a Nico y a mí como los más destacados.

Como equipo, no nos centramos en los demás, sino en mantener nuestro ritmo. Esa estrategia nos llevó a ganar pruebas como Marruecos, donde muchos aspirantes a la general no terminaron bien. Nosotros no nos preocupamos por los rivales, sino que seguimos nuestro plan.

Finalizamos etapas en Marruecos en décimo lugar pensando ‘mañana será mejor’, y así día tras día hasta acabar primeros. Puede que esta fórmula no funcione en el Dakar, pero allí fue un plus para mí. Nos enfocamos en nuestro trabajo y, si lo hacemos bien, podemos lograr lo que queramos pese al alto nivel de la competencia.

Me gustaría correr con un T1+ pronto. Pero queremos que cuando demos el salto, sea para competir en serio.

Mirando hacia el futuro cercano, que aún tienes carrera por delante, has acumulado experiencia en Challenger, SSV… ¿Cuándo prevés tu salto definitivo a T1+?

Me gustaría que fuera mañana, pero resulta complicado conseguir un coche competitivo. Queremos que cuando demos ese salto, sea para competir al máximo.Tenemos demostrado que somos capaces de estar adelante, aunque no espero ganar de inmediato porque hay mucho que aprender y los coches son muy diferentes.

En un coche grande, el límite no está en el vehículo sino en el piloto: cuerpo, mente y ritmo que quiere imponer. La adaptación es constante. Ahora toca demostrar capacidad y ganas para tener un coche potente, competir y, con esfuerzo, lograr grandes resultados en unos años.

Se entiende que te gustan los videojuegos. ¿Cómo es aprender a pilotar o conocer el Dakar mediante ellos?

Es interesante. Ayer mismo pensaba en repetir el Dakar del juego de 2017 para practicar navegación y tener en mente lo que me dice Jan.Ayuda bastante. El juego original del Dakar es muy realista: ves las notas, la distribución… hicieron un gran trabajo para reflejar la realidad. La navegación es compleja, siempre con trampas por el camino. Es bueno refrescar ese conocimiento en festivos o días libres.

Si tuvieras que elegir una sola cosa, ¿videojuegos o Dakar?

Dakar, sin duda. Dakar (risas).

También estudias programación, ¿verdad? ¿Cómo compaginas los estudios con el deporte de élite? El motor demanda muchas horas.

Sí, es complicado y además he comenzado a trabajar. Trabajo por las mañanas, estudio por las tardes cuando puedo… Tengo suerte de contar con ayuda en todo momento, pero es exigente.

Jan acaba de terminar un examen final de máster, por lo que aprovechamos cada instante. Es difícil, pero hay que ser consciente de que es necesario, y cuando estemos en la carrera real, valoraremos todo el apoyo externo.

Pau Navarro y Jan Rosa compitiendo en el desierto.

Pau Navarro y Jan Rosa compitiendo en el desierto. Imagen cedida / Mediagé Comunicación

¿Llevaréis algo para estudiar a Arabia Saudí o no habrá tiempo?

No habrá tiempo. Bueno, Jan quizás sí, porque tiene un examen dos días después y lo necesitará.

Además de libros, apuntes y subrayadores, ¿qué otro objeto no puede faltar en vuestra maleta? Algo que os guste llevar siempre.

Jamón, sí, jamón. Habrá jamón. Probamos FIFA en Marruecos y no funcionó, el ordenador no daba la talla, la tarjeta gráfica fallaba.Somos jóvenes y tenemos nuestros vicios. Cuando tenemos tiempo libre, que es poco en carrera, intentamos pasar tiempo juntos.

El año pasado llevé un cubo de Rubik y aprendí a resolverlo completo durante el Dakar. Antes solo sabía hacer dos capas y allí perfeccioné toda la solución. Pasaba todo el Dakar practicando y el equipo veía con curiosidad en la carpa cómo giraba el cubo. Algunas caras eran de sorpresa (risas).

Y para terminar, ¿qué hoja de ruta habéis seguido antes de viajar a Arabia Saudí?

Ahora descansamos y hacemos mucho trabajo físico. Cuando se acerquen los días… digo que todo es imprevisible, pero empezaré a ver vídeos. Sabemos por dónde pasaremos, las zonas y ciudades, y recopilaré material de años anteriores para analizar terrenos, piedras y arena. Todo lo que ayude será útil para la carrera, aunque generalmente es pura improvisación. Lo viviremos allá.

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