Síntomas y señales para identificar y tratar la patología degenerativa de columna

Los programas de cribado no resultan útiles para la detección de patologías degenerativas ni tumorales de la columna. Lo esencial es acudir al médico si se percibe algún síntoma Foto: (istock)

En el campo de las enfermedades neurológicas cerebrales y los trastornos de la columna, el factor tiempo resulta clave. Detectar una patología en sus fases iniciales puede suponer la diferencia entre un tratamiento sencillo o complejo y entre preservar la función neurológica o enfrentar secuelas permanentes.

Aunque es lógico pensar que la detección precoz debería ser prioritaria, esto no siempre se logra ni es sencillo. Sin duda, la detección temprana es una de las características que, a mi juicio, mejor califican a un buen sistema sanitario, tal como muestra la progresión avanzada de lesiones tumorales cerebrales o compresivas espinales en pacientes atendidos regularmente por nuestra fundación en países como Etiopía o Kenia.

Los programas de screening no han demostrado ser efectivos para localizar, por ejemplo, tumores cerebrales y, claramente, carecen de sentido en la detección de patologías degenerativas o tumorales de columna. De hecho, la degeneración de la columna, como se ha señalado en otros textos, no es un proceso patológico per se, sino un componente de la biología humana. Por eso, efectuar pruebas a pacientes sin síntomas neurológicos ni dolor resulta innecesario. Si se realizan, se detectará una degeneración de discos intervertebrales, cambios en las facetas y alguna desviación en la alineación vertebral propias de la edad. A veces, un paciente consulta por una leve estenosis de canal cervical o lumbar detectada pero sin sintomatología. Explicar (y muchas veces convencer) que no hacen falta controles periódicos por imagen y que solo debe regresar a consulta si aparecen síntomas, suele ser complicado.

Del mismo modo, retrasar o no acudir a la consulta médica ante la presencia de síntomas puede ser perjudicial. Es habitual tener episodios de lumbalgia autolimitada, pero no es normal experimentar una cefalea persistente que no responde a analgésicos comunes o que se acompaña de síntomas como vómitos o visión borrosa. También se debe consultar al especialista si el dolor axial cervical o lumbar irradia como corriente, dolor o hormigueo hacia alguna extremidad. En casos más raros, si aparece una pérdida de fuerza, es imprescindible acudir a urgencias.

En situaciones de afectación neurológica grave, el factor tiempo es crucial y un diagnóstico y cirugía temprana o urgente pueden evitar un déficit permanente. Por ejemplo, ante una pérdida de fuerza en una pierna por hernia discal, la cirugía debe realizarse en las primeras 48 horas. En los casos menos comunes con alteraciones esfinterianas, la intervención quirúrgica es urgente.

Existen situaciones de sangrado cerebral o hipertensión craneal por diversas causas que requieren intervenciones inmediatas. Además, las tumoraciones craneales se manifiestan según su localización dentro del cráneo. Por ejemplo, las que afectan a lóbulos frontales pueden provocar síntomas tan variados como depresión o apatía.

Sin embargo, muchas veces las enfermedades cerebrales también son degenerativas y de progresión lenta. Actualmente existe debate entre especialistas sobre el momento óptimo para intervenir en dolencias como el Parkinson o la epilepsia, que aunque parecen controlarse con medicación, muestran resultados menos favorables si se operan tardíamente.

Por suerte, en España disponemos, tanto en la medicina pública como en la privada, de los recursos para realizar pruebas diagnósticas de imagen con rapidez. Además, contamos con centros capaces de llevar a cabo cirugías urgentes o tempranas con seguridad.

Como se mencionó anteriormente, estas condiciones no se cumplen en otros países. Lo que más sorprende a los voluntarios de nuestra fundación es el gran tamaño de las tumoraciones cerebrales que se observan o cómo un paciente con una compresión medular cervical severa tras un accidente puede aún caminar.

En nuestro entorno, la dificultad no está en los recursos sino en la certeza diagnóstica. En ciertas ocasiones, los síntomas no son lo suficientemente claros. A veces el paciente llega con retraso. O las pruebas diagnósticas o alguna de ellas no logran reflejar o explicar la patología. En esas circunstancias, la exploración física y la historia clínica detallada son fundamentales. Las herramientas de inteligencia artificial contribuirán a reducir errores, pero no reemplazarán, al menos por ahora, un buen juicio diagnóstico.

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