Kyrgios, 671 del ranking mundial, supera contundentemente a la número uno Sabalenka en la reciente Batalla de los Sexos

Kyrgios y Sabalenka, sonrientes antes del partido. El tenista australiano no permitió ninguna oportunidad a la bielorrusa, considerada la mejor jugadora en este momento, en un encuentro ajustado y diseñado para equilibrar las diferencias.

Más información: Kyrgios cumple su promesa y no muestra clemencia ante Sabalenka en la Batalla de los Sexos

«¿Realmente crees que necesito rendir al 100%?», cuestionó Nick Kyrgios durante una charla en un podcast, cuando se le preguntó si lograría vencer a Aryna Sabalenka, quien ocupa el puesto número 1 mundial. Este intercambio ocurrió en el marco del US Open de 2024.

Podría parecer una típica fanfarronería más del australiano, común en su estilo, pero esta vez no fue una simple exageración entre sus habituales desplantes. Sus palabras llegaron directamente a Sabalenka, quien sin dudarlo aceptó el desafío.

El hecho de que ambos formen parte de la misma agencia, Evolve, fue determinante. Esta empresa detectó una oportunidad en este duelo y rápidamente planeó sacar provecho de la situación.

El enfrentamiento evocaba antiguos tiempos, recordando la contienda entre Billie Jean King y Bobby Briggs en 1973, ganada por King y que contribuyó a cambiar la percepción del tenis femenino.

En esta ocasión, el resultado fue claramente distinto. Sin un trasfondo social y con más espectáculo que reivindicación, Kyrgios, ubicado en el puesto 671 del ranking, dominó a Sabalenka, considerada la mejor jugadora del momento.

Un enfrentamiento ajustado y planeado

El marco elegido para esta competencia fue el Coca-Cola Arena de Dubái, lugar que generó una expectación considerable, aunque algo artificial. En un contexto como los Emiratos, donde las mujeres aún luchan por derechos, se buscaba que una atleta femenina demostrara su valía frente a la supuesta superioridad física masculina.

Vestida completamente con lentejuelas y brillando con intensidad, Sabalenka descendió desde las gradas para entrar a la pista mientras saludaba a la audiencia. El encuentro estaba impregnado de glamour y un notable despliegue visual.

Ya en la cancha esperaba Kyrgios, mostrando esa actitud habitual que mezcla desinterés con el intento de recuperar su imagen, aunque fuera a través de este espectáculo.

Kyrgios, en un momento del partido ante Sabalenka.

Kyrgios, en un momento del partido ante Sabalenka. REUTERS

El terreno de juego mostraba una diferencia. No faltaban las líneas para dobles, pero el lado que defendía Aryna Sabalenka era un 9% más pequeño que el que habitualmente cubre y menor que el lado que defendía su adversario.

Esto suponía 75 centímetros menos de ancho para la bielorrusa, una medida pensada para equilibrar esa supuesta desventaja física del lado contrario. Visualmente resultaba una imagen distinta y hasta cautivadora.

Otra modificación importante fue la eliminación de los segundos servicios, limitando a un único saque por turno para cada jugador. En caso de fallo, el punto iba directamente para el rival, una regla que presumiblemente favorecía a Sabalenka.

Kyrgios, un conjunto de defectos

Con figuras reconocidas en la audiencia como Ronaldo Nazário, el partido comenzó. Quienes abonaron hasta 1.000 euros para presenciar el evento probablemente no obtuvieron una experiencia muy provechosa, ya que tras aproximadamente una hora y cuarto el encuentro había concluido abruptamente.

Nick Kyrgios, conocido en el circuito por su carácter polémico dentro y fuera de la cancha, no dio ninguna opción seria a la número uno mundial. Ganó 6-3 y 6-3 en apenas 75 minutos, dejando la sensación de que Sabalenka no fue una amenaza real para él.

Algunos esperaban un enfrentamiento más parejo, incluso pensando que la mejor del ranking WTA podría vencer a un Kyrgios cuyo nivel está muy por debajo del de Sinner o Alcaraz, pero el resultado fue prácticamente humillante.

Kyrgios apenas logra mantenerse en la posición 671 del ranking actual. En 2016, por el contrario, llegó a alcanzar el puesto número 13, cuando tomaba el tenis con mayor seriedad.

Desde entonces, el australiano, afectado además por lesiones, optó por apartarse del riguroso estilo de vida de un profesional. Actualmente, es más comentado por sus conductas polémicas fuera y dentro de la pista que por sus logros deportivos.

Sabalenka y Kyrgios, frente a frente en la Batalla de los Sexos.

Sabalenka y Kyrgios, frente a frente en la Batalla de los Sexos. EFE

Este mismo jugador, que renunció a devolver en medio de un partido, que escupió al cuerpo técnico, que provocó a Rafa Nadal con sus saques, realizó comentarios inapropiados sobre la novia de Wawrinka, acusó a la ATP de corrupción y considera retirarse para dedicarse a los videojuegos, derrotó con contundencia a Sabalenka.

Y ello a pesar de haber disputado solo cuatro partidos oficiales a lo largo de 2025.

Sabalenka, la perdedora destacada

En el lado opuesto se encontraba la disciplina de Sabalenka frente al caos de Kyrgios. Frente al 671 del ranking, la tenista que lidera el ranking mundial. Frente a la arrogancia, la compostura de la bielorrusa.

Aceptó el reto sin vacilar, confiando en que podría competir y hasta ganar. Habría supuesto una reivindicación importante, y dado el estado físico de ambos, no era una expectativa irracional.

Pero la pista dictó sentencias claras. Sabalenka, con 27 años y amplia carrera deportiva, la mejor actualmente, tuvo que rendirse ante un adversario que aún se ve dominado por su personalidad.

Ella, que suma ya 21 trofeos en su trayectoria. Ella, que en 2025 conquistó cuatro títulos, entre ellos el US Open, y alcanzó las finales de otros dos grandes torneos como Roland Garros y Australia.

Ni siquiera con esos méritos logró arrebatarle un set a Kyrgios ni acercarse a un marcador más competitivo. El imprevisible y controvertido Kyrgios impuso su dominio.

Scroll al inicio