El delantero del Celta de Vigo contó con el apoyo de Granero, exjugador del Real Madrid, para adentrarse en el ámbito de las inversiones.
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Borja Iglesias llegó a capitanear al Real Betis, uno de los equipos históricos más reconocidos de España. Goleador destacado, referente dentro del vestuario. Al mismo tiempo, creó una cartera diversificada de inversiones para garantizar una vida óptima cuando dejase de percibir ingresos del fútbol.
En el podcast La Bolsa de Deporte de MAPFRE, sintetizó su filosofía con esta reflexión: «Planificar tus ingresos, porque sabes que llegará un día en que cesarán, es esencial». No es una frase para aparentar sabiduría, sino un reconocimiento realista de cómo funciona la carrera de un deportista profesional en el siglo XXI.
Iglesias comenzó a invertir de forma temprana, consciente de que su tiempo como jugador activo era limitado. Alcanzó la élite en un momento en que la educación financiera para futbolistas era casi inexistente en España.
Aun así, buscó asesoramiento y se formó: «Se pueden cultivar ambos y compartir hábitos, como el fair play o estilos de vida saludables», explica en el podcast al referirse a cómo sus inversiones reflejan sus principios.
Su principal apuesta ha sido Dux Gaming, un club de esports que simboliza la inversión de una nueva generación de deportistas en sectores emergentes. Mientras muchos compañeros invertían solo en bienes raíces o negocios tradicionales, Iglesias identificó la oportunidad en los videojuegos competitivos.
Borja Iglesias, durante un partido de Europa League con el Celta.
La elección fue estratégica: los esports experimentan un crecimiento constante mientras que el fútbol profesional envejece. Dux Gaming se convirtió en un medio para mantenerse vigente en un sector en expansión.
Pero su portafolio incluye más. Iglesias también participa en el mercado bursátil, haciendo «aportaciones esporádicas» con la intención de acumular valor a largo plazo. No busca ganancias rápidas ni apuestas riesgosas. Su enfoque se basa en la paciencia y la disciplina para construir riqueza, más que en la suerte.
Lo que diferencia a Iglesias de otros futbolistas inversores es su humildad frente a lo desconocido. Tuvo la visión de seleccionar a Esteban Granero como su asesor financiero. Granero, exfutbolista que se ha convertido en una voz reconocida en finanzas deportivas, le ayudó a estructurar su patrimonio con coherencia.
Esta elección fue clave. Porque invertir sin conocimiento equivale a especular, y especular sin método es un error. Iglesias actuó justo al contrario: encontró mentores, aprendió conceptos fundamentales, diseñó una estrategia y la siguió de manera constante.
En el podcast, Iglesias también resalta que los ingresos del fútbol deben ser solo una parte del total financiero, no la fuente única. «Sabes que algún día no llegarán», insiste.
Es una realidad que muchos deportistas prefieren evitar: la carrera se acaba. Los ingresos disminuyen. Sin fuentes alternativas de ingresos, la mayoría de los retirados terminan en la ruina.
Su involucración en los deportes electrónicos también refleja una visión importante: la necesidad de mantenerse culturalmente relevante. Mientras algunos veían el gaming como un pasatiempo infantil, Iglesias comprendió que es un mercado serio con oportunidades reales de retorno.
Dux Gaming representa más que una inversión: es una manera de seguir vinculado a una industria en crecimiento, mientras el fútbol profesional se estabiliza.
«Planificar tus ingresos, porque sabes que algún día no llegarán, es fundamental». No es una frase motivacional, sino la dura realidad de una carrera profesional limitada en el tiempo.

