Rodríguez Ibarra cuestiona la ausencia de alternativa a Sánchez en un partido con 160.000 militantes, recordando que sí la hubo para Felipe.

El expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Rodríguez Ibarra denuncia la carencia de debate interno y opciones alternativas en el PSOE actual, destacando la desmovilización y la falta de diálogo en el partido.

El expresidente de Extremadura defendió la inocencia de Miguel Ángel Gallardo y explicó su implicación en la campaña electoral para evitar la injusticia de un juicio mediático.

Ibarra sugiere que el PSOE debería abstenerse para impedir un gobierno de Vox en Extremadura y plantea acuerdos con el PP en áreas clave como infraestructuras y vivienda.

Considera que las primarias dificultan la generación de alternativas dentro del PSOE, aunque asegura que siempre es posible el surgimiento de nuevos liderazgos en un partido con 160.000 militantes.

A Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Mérida, 1948) siempre se le ha entendido perfectamente. A diferencia de otros dirigentes que usan un lenguaje complicado, este veterano líder del PSOE de Extremadura se expresa con claridad y franqueza.

Se lo puede permitir: cuenta con seis mayorías absolutas en una región donde ahora la derecha obtiene el 60% de los votos.

También habla con intensidad. Esa pasión le ocasionó problemas, como el infarto agudo de miocardio que sufrió en 2005, episodio que le llevó a retirarse de la política.

Esto ocurrió en un momento de gran tensión, marcado por el debate sobre el nuevo Estatuto de Cataluña promovido por José Luis Rodríguez Zapatero.

Ahora ha regresado. Volvió para apoyar a Miguel Ángel Gallardo en las elecciones, y entonces empezó a notar que algo «extraño» sucedía. En localidades extremeñas con 200 militantes del PSOE, apenas acudían una treintena a los mítines.

Tras el desastre socialista, que obtuvo solo un 26% de los votos y 18 escaños, Ibarra acudió a la Ejecutiva Regional del PSOE para solicitar la abstención en la investidura de María Guardiola y así evitar la entrada de Vox en la Junta.

Su planteamiento fue recibido con cierto desdén por el PSOE de Extremadura, Ferraz e incluso Moncloa.

¿Qué impresión le causó el discurso del Rey en Nochebuena, que defendió la Transición y la concordia entre españoles?

No pudo hacer más que lo que hizo: llamar la atención sobre aspectos que no se están gestionando adecuadamente.

Cuando el Rey insiste en combatir la corrupción, evitar la polarización y los extremismos, es porque esos fenómenos están ocurriendo. Por ello, su intervención es un llamado a recordar que hemos superado momentos difíciles mediante el diálogo y la colaboración entre fuerzas diversas.

¿A qué atribuye esa polarización? Se observa un aumento de rencores y odios que parecían olvidados.

La responsabilidad principal recae sobre los dos grandes partidos que sostienen el sistema democrático: el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español.

Ambos deberían responder al llamamiento que se les hizo: «No dependan de los extremos y sean capaces de dialogar, entendiendo que para un diálogo efectivo es necesario combinar exigencias y renuncias».

Esto fue lo que se evidenció en la Transición, cuando todas las partes renunciaron y exigieron simultáneamente, logrando un acuerdo que ha guiado la convivencia política desde entonces.

Usted participó activamente en la campaña extremeña pese a que parecía todo en contra. No tenía nada que ganar. ¿Por qué apoyó tan firmemente a Gallardo?

Primero, porque es mi partido. Siempre he afirmado que si alguna vez me necesita, estoy a disposición. Y en segundo lugar, porque me aterra la crudeza con la que se ha atacado a Miguel Ángel Gallardo. Se han dicho muchas cosas sobre una persona que no ha sido declarada culpable…

Si el PSOE pierde estas elecciones debido a esa crueldad contra el candidato y tres meses después él es declarado inocente, seríamos cómplices de una injusticia. No quiero ser partícipe de eso. Prefiero afrontar el problema a ser cómplice. Creo en su inocencia y por eso me involucré.

Acerca de la situación judicial de Gallardo, independientemente del veredicto, ¿fue un error contratar al hermano de Pedro Sánchez en la Diputación de Badajoz?

Fue un error someter la contratación a un concurso público, porque Gallardo tenía la opción sencilla de crear un puesto de libre designación y contratarlo sin más trámite.

Lo llamativo es que, habiendo unas oposiciones que aprobó David Sánchez, nueve candidatos con currículos destacados no presentaron reclamaciones. Probablemente consideraron que el proceso fue limpio.

Siete años después, cuando Gallardo fue elegido secretario general del PSOE en Extremadura y futuro candidato a las elecciones, Manos Limpias y Abogados Cristianos denunciaron al hermano de Sánchez, no a Gallardo, argumentando que tenía un millón y medio de euros sin justificar.

Posteriormente, la Guardia Civil demostró que era falso, y que en realidad se trataba de un millón y medio de acciones cuyo valor no superaba los 50 o 60 mil euros. A partir de ahí se construyó todo un proceso que condujo al procesamiento de Gallardo.

Por eso usted intervino…

No estaba dispuesto a respaldar a Manos Limpias ni a Abogados Cristianos en lo que me parecía un intento de desprestigiar a nuestro candidato y, además, porque hablé con Gallardo y conozco su inocencia.

Fui testigo y responsable de que Gallardo accediera a la Asamblea de Extremadura. Hubo una reunión interparlamentaria socialista, cuando él aún presidiaba la Diputación, con la presencia de Guillermo Fernández Vara y yo mismo, como secretarios generales, para que diéramos nuestra opinión.

Casi le convencimos para que tomara su plaza de diputado regional y así pudiera debatir y presentar su proyecto político frente al que defendía Guardiola. Puedo afirmar, porque asistí a esa reunión, que Gallardo no estaba completamente convencido y actuó bajo nuestra presión.

Entonces, usted reconoce que impulsaron la estrategia del ‘aforamiento exprés’ de Gallardo, forzando la dimisión de cuatro diputados que le precedían, y que luego el Tribunal Superior de Justicia anuló por «fraude de ley».

Guillermo Fernández Vara y yo estuvimos de acuerdo. Miguel Ángel Gallardo, sin embargo, no estaba totalmente convencido.

Le puse como ejemplo Madrid y Barcelona, con Messi y Ronaldo en el banquillo mientras los suplentes juegan. No puede ser así: el titular debe jugar. Los diputados que estaban delante sabían que si Gallardo entraba en la Asamblea, ellos dimitirían.

¿Cree que Gallardo figuraba en la lista solo para rellenar? No, él estaba ahí por si llegaba a ser secretario general y así acceder a la Asamblea.

No quiso interponer recurso, lo que respeto. ¿Por qué? Porque da igual qué tribunal le juzgue. Incluso creo que Gallardo preferiría ser juzgado en la Audiencia Provincial antes que en el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura.

¿Cuál es la razón?

Porque en la Audiencia hay jueces profesionales. En el Tribunal Superior de Justicia no todos lo son; algunos fueron nombrados incluso por el Partido Socialista cuando se creó el Tribunal.

El expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Hay un tema que no depende de Gallardo, pero que generó debate: que David Sánchez tributaba en Elvas, Portugal, en lugar de en Badajoz.

Tributaba en España como residente no habitual, disfrutando de ciertos beneficios fiscales, pero no es el único funcionario que reside en Elvas, a cinco kilómetros de allí.

Usted logró seis mayorías absolutas, superando casi siempre el 50% de los votos. El resultado actual es el peor de la historia del PSOE en Extremadura, con apenas un 25%. ¿A qué lo atribuye?

Era previsible. Ahora culpan exclusivamente a Gallardo por ser mal candidato, según algunos. He escuchado a comentaristas, políticos, sociólogos y politólogos afirmar —y lo demuestra la historia— que un buen candidato puede sumar dos o tres puntos y un mal candidato restar esa misma cantidad.

Supongamos que Gallardo fue un mal candidato. ¿Cuántos puntos nos ha restado? Tres. Entonces, ¿cómo explicamos la diferencia de hasta once puntos?

Cuéntenos su opinión.

En 2023 teníamos un candidato excelente, Guillermo Fernández Vara, y perdimos seis diputados. Ahí no se puede atribuir a un mal candidato.

Se afirma, y vuelve a repetirse, que las políticas adoptadas desde el Gobierno de España resultan incomprensibles en Extremadura.

¿Podría dar ejemplos?

La gente no comprende que un partido como el nuestro pacte con Bildu o con Puigdemont, y planee una nueva financiación autonómica. Tampoco entienden que haya miembros en sus filas con antecedentes de corrupción o conductas cuestionables…

Todas esas situaciones las hemos aceptado los socialistas extremeños, un partido limpio, con Guillermo y conmigo dejando la Junta sin casos de corrupción. Y hemos recibido el golpe directamente, porque somos los primeros en dar la cara.

Eso viene de otros ámbitos y lugares. Nos han atacado simplemente por ser los primeros en estar expuestos. Si hubiéramos estado al final, el resultado probablemente sería distinto.

Hace años, sus mítines juntaban multitudes en los pueblos. Ahora mencionaba auditorios de solo 30 personas.

Ni siquiera en 1977, cuando el partido era débil en Extremadura, se congregaba tan poca gente. Percibí que algo no iba bien, porque en un pueblo con 200 militantes solo asistían 30. Dije: «Algo falla».

Lo que sucede es una desmovilización profunda en mi partido. Actualmente no hay debates internos. Los comités federales a los que asistía duraban al menos un día y medio; ahora duran solo media hora.

Con las primarias ha desaparecido el contraste de opiniones en las agrupaciones locales. No hay alternativas ni debate, y quien discrepa corre el riesgo de ser maltratado verbalmente. Tengo la ventaja de haber ganado seis veces con mi antiguo partido, por lo que nadie puede acusarme de estar pasando al PP.

Siempre gané al PP, y también al Partido Comunista cuando estos aún eran relevantes.

Ahora, ante la necesidad de que María Guardiola cuente con Vox para su investidura, usted propone la abstención para evitar esa dependencia. Sin embargo, Gobierno, Ferraz y PSOE extremeño han criticado esta idea. ¿Le sorprende?

Me sorprende que no se haga un análisis realista tras unas elecciones. Es responsabilidad de un líder político evaluar la realidad, y esta nos muestra un escenario con dos posibilidades.

Primero: ¿Conviene a Extremadura que haya nuevas elecciones? Si se siguiera lo que algunos socialistas proponen, y ni Podemos ni Vox votaran, habría que convocar nuevos comicios.

Segundo: Si no desean elecciones, habrá que proceder a una investidura. ¿Interesa que esa investidura dependa y esté condicionada por Vox? Yo afirmo que no.

Por lo tanto, dado que no quiero elecciones ni que Guardiola dependa de Vox, la única solución es acordar con ella un pacto de gobierno. Un convenio donde nosotros mantengamos la oposición en los temas donde no haya consenso y se elabore un programa que atienda políticas que requieren más de una legislatura para implementarse.

¿Podría ejemplificar qué tipo de acuerdos plantea?

Políticas de largo plazo, como las infraestructuras. ¿Qué necesita Extremadura en ese ámbito? Constantemente se habla del AVE en la región.

El AVE facilita la rápida entrada y salida, pero también incluyo los trenes de cercanías y de corta distancia, que no se realizan en una sola legislatura.

También se debería impulsar una política para retener talento, así como una política de vivienda. Si no se malinterpreta, diría que la vivienda es más esencial que la educación. Se puede vivir sin educación, pero no sin hogar.

Es necesario ejecutar políticas de vivienda a largo plazo para que en Extremadura sea accesible para todos alguna vez. Considero que hay aspectos negociables.

El expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Sin embargo, esa posibilidad ha sido descartada por el PSOE.

Soy el único socialista en Extremadura que dice: «¿Realmente queríamos impedir que Vox interfiera en los gobiernos?».

Otros parecen desear que Vox forme parte de los gobiernos, bien porque no vivieron la realidad de esta región hace 40 años, o porque no conocieron el esfuerzo hecho por los socialistas, con sacrificios, para transformar una región que sufría masiva emigración en una región con futuro e ilusión.

¿Se refiere a Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE de Cáceres, crítico con la abstención?

No solo a él. Tiene todo el derecho a expresar su opinión. También me refiero al Gobierno de España y al partido en general.

El Gobierno está lleno de contradicciones con el PSOE. Por un lado, su portavoz dice que la política de pactos debe decidirse por la militancia en un referéndum. Se lo tomo a risa. ¿Realmente creen eso? ¿Alguien consultó a los socialistas sobre pactos con Sumar, Podemos o Bildu?

Luego Moncloa afirma: «No hay pacto». ¿Quién es para decir eso si no tiene competencia en el asunto?

Tras la reacción en Ferraz, parece que a Sánchez le conviene la entrada de Vox en gobiernos autonómicos, una estrategia ya empleada antes de las generales de 2023. ¿Cree que le funcionará ahora?

Si así fuera, habría que recordar que las políticas educativas, sanitarias y sociales dependen de las comunidades autónomas.

Así, dejaríamos que las autonomías pierdan elecciones y gobiernen con Vox, mientras en las generales se continúa votando al PSOE. Pero entonces el PSOE estará en una posición debilitada, porque esas comunidades habrán degradado servicios esenciales. Me parece un error.

Guillermo Fernández Vara estableció el decreto que hizo gratuita la educación infantil de 0 a 3 años. Guardiola respetó esa gratuidad, pero en lugar de garantizar escuelas infantiles en los pueblos, entregó un cheque para que cada familia elija guardería.

Sucede que en muchos pueblos no hay guarderías. Por ello, solo quienes residan en ciudades y puedan costearse la guardería con el cheque podrán acceder.

Lo que hizo para 0 a 3 años podría ampliarlo ahora, con apoyo de Vox, para edades de 3 a 6 y 6 a 16 años, siguiendo el ejemplo de Milei.

Quiero combatir esas iniciativas porque nos ha costado mucho alcanzar el nivel actual para que, por una estrategia cortoplacista, se permita que arrasen con todo y luego, en años, nos vuelvan a votar a nosotros. No es una política inteligente.

Su propuesta es más extensa y sugiere que PP y PSOE acuerden en próximas elecciones apoyar a la lista más votada. ¿Incluye las generales? ¿Evitaría apoyos del PSOE en extremos como ERC o Bildu?

Digo que si llegamos a un acuerdo con el PP para que Vox no gobierne y que la lista más votada mande, eso debe aplicarse también en municipales. No hablo de generales, hablo de Extremadura.

Óscar Puente calificó de «resentidos» a quienes critican dentro del PSOE, como Eduardo Madina. «Hoy no ganarían ni la asamblea socialista de su pueblo», afirmó. ¿Ve viable una alternativa a Sánchez?

Hace años me preguntaron si habría alternativa a Felipe González en el PSOE y respondí que sí. ¿Cómo no va a existir alguien entre 160.000 militantes que pueda ser alternativa a la dirección actual? Por supuesto que sí. Lo que ignoro es si se planteará.

Las primarias dificultan que surjan alternativas y complican el entendimiento o la discrepancia.

Cuando el ministro de Transportes insulta a quienes discrepan, le recomiendo leer a Rosa Luxemburgo, fundadora del Partido Socialdemócrata Alemán y luego del Partido Comunista Alemán, quien afirmó que la libertad de expresión verdadera exige respetar la discrepancia; de lo contrario, estaríamos en China, donde todos deben alinearse con el Comité Central.

Atacar a alguien que perdió una pierna defendiendo ideas socialistas me parece cruel y contrario al espíritu democrático.

El Gobierno representa a todos los españoles, tanto a los que lo apoyan como a los que no, a quienes discrepan y a quienes no. Quienes gobiernan deben hacerlo para todos, permitiendo que otros discutan, discrepen, acierten o fallen, sin estar permanentemente en guerra con todos, ya sea Madina o Page…

No entiendo las críticas a Page. Su único “defecto” es ganar elecciones con mayoría absoluta, maldita sea.

Sánchez, en cambio, está dispuesto a continuar, incluso prorrogando otra vez los Presupuestos a comienzos del año. ¿Qué opinión le merece?

La democracia es un sistema creado por los griegos y perfeccionado con la existencia de tres poderes independientes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

En democracia, hay reglas fundamentales: el Gobierno debe gobernar con un Presupuesto aprobado y controlado por el Parlamento. Si no se respeta esta norma, se altera el funcionamiento democrático, porque se pueden hacer alianzas y movimientos estratégicos, pero las reglas básicas no cambian.

El Gobierno funciona con Presupuestos que controla el Parlamento. Ignorar eso es modificar las reglas de la democracia.

Scroll al inicio