La transmisión de virus, y no la temperatura, explica el aumento de resfriados en invierno
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Durante generaciones, la recomendación de no salir con el pelo mojado para evitar un resfriado ha estado presente en muchas familias durante los meses fríos. No obstante, la ciencia ha refutado este mito: ni el frío ni la humedad en el cabello causan infecciones respiratorias por sí mismos.
Especialistas de la Mayo Clinic enfatizan que el frío no genera virus. El verdadero riesgo de contraer gripe o resfriado está en la exposición a agentes patógenos, no en la temperatura baja. Estas enfermedades dependen del contagio viral, especialmente de los rinovirus.
Cuando los virus penetran el cuerpo y logran superar las defensas, se multiplican y provocan síntomas como fiebre, tos, congestión y malestar general. Sin la presencia viral en el ambiente, el frío por sí solo no causa enfermedades. Por ejemplo, ni siquiera permanecer desnudo y mojado en un entorno frío sería suficiente para enfermar si no existe una fuente viral. Lo que realmente importa es la presencia del patógeno.
El responsable
El vínculo entre el frío y las enfermedades respiratorias ha sido desmentido por la comunidad científica desde hace varias décadas. Un estudio realizado por la Universidad de Rochester expuso a voluntarios a ambientes fríos y templados.
Posteriormente, ambos grupos recibieron rinovirus. Los resultados no revelaron diferencias relevantes en cuanto al contagio ni en la severidad de los síntomas, demostrando que el virus es el único causante de la infección, según los informes de esta universidad.

A pesar de estas pruebas, en invierno, el incremento de casos de resfriado y gripe —como sucede en España actualmente— refuerza la idea de que el frío provoca enfermedades. Sin embargo, la realidad es más compleja. En primer lugar, los rinovirus se reproducen con mayor eficacia a temperaturas similares a las del interior nasal (entre 33 y 35 °C), lo que aporta un matiz biológico.
Además, el frío puede debilitar la respuesta inmunitaria, facilitando que los virus ya presentes ingresen y se multipliquen. Investigadores citados por la Mayo Clinic reconocen que abrigarse puede ser beneficioso, no porque el frío cause directamente enfermedades, sino porque ayuda a mantener protegida la respuesta inmune.
Espacios cerrados
El comportamiento social desempeña también un papel clave en el aumento de infecciones durante el invierno. Con el descenso de temperatura, se tiende a permanecer en espacios cerrados y con poca ventilación, donde la cercanía y la falta de renovación del aire facilitan la transmisión si hay alguien infectado.
A esto se suma el aire seco generado por la calefacción, que reseca las mucosas y reduce la efectividad del moco como barrera protectora, permitiendo la entrada de patógenos. Al desmontar el mito del pelo mojado, la ciencia no ha encontrado evidencias que demuestren que salir con el cabello húmedo incremente el riesgo de infección.
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El único efecto comprobado es una mayor pérdida de calor corporal, dado que la cabeza es una de las zonas con mayor vascularización. Esto puede generar sensación de frío, escalofríos o dolores de cabeza por tensión muscular debido al cambio brusco de temperatura. No obstante, la humedad en el cabello no atrae ni facilita la entrada de virus o bacterias.
La información está respaldada por expertos de la Mayo Clinic, divulgadores farmacéuticos y estudios de la Universidad de Rochester, quienes insisten en la ausencia de una relación directa entre pelo mojado y resfriados. La ciencia ha dejado claro que la verdadera causa de estas enfermedades reside en los virus y en las condiciones que favorecen su transmisión, no en el frío ni en la humedad del cabello.
