José Manuel Calderón (44), exjugador de la NBA, habla sobre sus inversiones: «El dinero para mí nunca ha sido para derrochar»

José Manuel Calderón, durante una entrevista con El Español El exbaloncestista, una referencia histórica en el ámbito deportivo español, ha desarrollado con el tiempo una cartera empresarial compleja.

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José Manuel Calderón posee un patrimonio que la mayoría de los deportistas probablemente gastaría rápidamente. Durante su etapa en la NBA, el exjugador español generó ingresos por contratos que suman 116 millones de dólares.

No obstante, su forma de manejar este capital se aleja considerablemente del perfil habitual de los atletas millonarios que invierten en coches de lujo o residencias ostentosas.

«Jamás consideré comprar un coche descapotable. Para mí, el dinero nunca ha sido un recurso para derrochar», afirmó Calderón en una entrevista reciente con El País. Esta mentalidad prudente tiene fundamentos sólidos: «Ignoraba si jugaría un año o veinte y cinco. Una lesión puede truncar todo. ¿Y después qué?».

Esta preocupación lo llevó a valorar un activo esencial: «Opté por invertir en un inmueble«. La diferencia frente a otros deportistas es notable. Mientras algunos optan por el consumo visible, Calderón escogió una austeridad consciente: «Mantengo el mismo KIA de siempre. No sucumbo a caprichos».

Los recursos que no destinó a lujos los canalizó en una estructura empresarial diversificada. Calderón es cofundador de OCLO, una plataforma tecnológica especializada en datos deportivos que opera actualmente en tres continentes con cerca de 50 empleados.

José Manuel Calderón, durante una entrevista con El Español

José Manuel Calderón, durante una entrevista con El Español Laura Mateo – EL ESPAÑOL

La compañía atiende a clientes destacados como la NBA, la Liga ACB y la Junior NBA. En el sector hostelero, participa en Mercado Little Spain junto al chef José Andrés en Nueva York, y es propietario de Mandukar, un restaurante ubicado en Villanueva de la Serena, además de Sushi UP en Murcia.

Sus inversiones se extienden aún más. Desde verano, sus iniciativas en Málaga han comenzado a tomar forma. El Oasis, un centro deportivo inclusivo de 20.000 metros cuadrados en Churriana que cofundó con Berni Rodríguez, inició su construcción oficial con un presupuesto superior a 10 millones de euros, financiado por Fundación Unicaja, MAPFRE, Endesa y la NBA Players Association.

The Embassy, su centro de entrenamiento profesional FIBA en Fuengirola, sigue en funcionamiento.

En septiembre, Calderón se integró como socio estratégico en Podoks, una startup que ha registrado un crecimiento notable. La empresa cerró el último año con una facturación de 740.000 euros, duplicando su facturación del año previo y alcanzando un aumento del 115%.

Ha comercializado más de 40.000 pares de calcetines biomecánicos y mantiene abierta una ronda de financiación de 600.000 euros con una valoración pre-money de 4,5 millones. Su incorporación ha potenciado la visibilidad internacional de la marca en el ámbito profesional.

Lo que diferencia a Calderón de otros deportistas inversores es su visión sobre la función del dinero. En el podcast de MAPFRE La Bolsa de Deporte, explicó que «esas conexiones te permiten entender que no sólo se trata de ‘queremos que inviertas dinero’ sino qué otros aportes puedes hacer al proyecto».

Su contribución excede lo económico: aporta conocimiento, redes de contacto y confianza.

Calderón también enfatiza la importancia del análisis riguroso: «Cuanto más cuestionemos, mejor«. En una época en la que los deportistas suelen asociarse con la ostentación, Calderón se presenta como una excepción: alguien que amasó grandes ingresos y decidió que «el dinero nunca fue para gastar», sino para construir.

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