
Poseer un teléfono móvil se ha vuelto prácticamente indispensable, dado que actualmente se emplean para un número creciente de actividades y funciones, como comunicarse con familiares, realizar pagos, consultar el menú de un restaurante o mostrar entradas para el cine, entre muchas otras tareas.
El desafío no radica únicamente en tener un smartphone, sino que con el tiempo y la constante sensación de necesitar dispositivos nuevos, la mayoría de las personas acaba acumulando teléfonos antiguos en casa, guardados en un cajón sin darle uso ni propósito alguno.
La Asociación GSM, entidad que agrupa operadores móviles y compañías relacionadas, calcula que existen más de 16.000 millones de teléfonos móviles globalmente, de los cuales más de 5.000 millones permanecen sin uso activo. Algunos los conservan como respaldo en caso de falla, otros por contener imágenes y documentos preciados, y muchos simplemente porque desconocen qué hacer con ellos.
El inconveniente de almacenar móviles en el hogar
Sin importar la marca o costo, todos los smartphones, al igual que cualquier aparato electrónico recargable, incorporan baterías de iones de litio, que con el tiempo se deterioran si no se emplean. Estas pueden hincharse, deformando el dispositivo o incluso dañando la pantalla, y en situaciones extremas pueden presentar fugas de electrolito que liberan gases inflamables y tóxicos, pudiendo provocar incendios.
Los expertos aconsejan, como primer paso, identificar los dispositivos que se tienen en casa y realizar una revisión periódica, al menos una vez al año. Si se detecta que la batería está inflada o presenta signos similares, lo más adecuado es acudir a un punto limpio o a un servicio técnico autorizado para que se extraiga la batería de manera segura.

