Mensaje de Abascal en WhatsApp sobre la gestión del ‘caso Revuelta’ sin presentar denuncia: «Luego tomamos los cafés que quieras»

EL MUNDO expone el mensaje del líder de Vox dirigido al presidente de la asociación juvenil

El whatsapp con la orden de Abascal para "resolver" el 'caso Revuelta' sin denuncia: "Y después nos tomamos los cafés que quieras"

Santiago Abascal intervino personalmente para dirimir la crisis entre Vox y la organización juvenil Revuelta. Esto ocurrió el 19 de septiembre, dos meses y medio antes de que su partido denunciara los hechos. Además, seis meses después de que su asesor principal, Kiko Méndez-Monasterio, mantuviese conversaciones con los dirigentes de la organización en relación con presuntas irregularidades contables y donaciones destinadas a los afectados por la dana, según narran los propios implicados.

Tras las vacaciones, el dirigente del partido de extrema derecha instruyó a la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis, para que gestionara el conflicto con Revuelta y retornara a la normalidad. Así lo confirman los mensajes de whatsapp intercambiados entre el presidente de Vox y el presidente de Revuelta, Jaime Hernández, a los que EL MUNDO ha tenido acceso en exclusiva. En su comunicación, el líder revela que fue él junto con el secretario general, Ignacio Garriga, quienes encargaron resolver el asunto «cuanto antes», «y la forma de hacerlo». «Y después nos tomamos los cafés que quieras», sin «preocupación por temas relacionados con fidelidades».

Hernández, conocido como El Pelos y hasta entonces bastante cercano a Abascal, envió un mensaje a las 9:29 horas de ese viernes. Habían pasado semanas sin comunicación entre ambos, manteniendo cierta distancia a raíz de las acusaciones de irregularidades planteadas de forma directa por la cúpula de Vox desde marzo. Durante esos meses, la relación comenzó a enfriarse, tras la designación por parte del partido de extrema derecha del secretario general del sindicato Solidaridad, Jordi de la Fuente, como enlace y supervisor de Revuelta para garantizar que la organización no se alejara de los intereses del partido.

El whatsapp inicial de Hernández comienza así: «Buenos días, Santi. Ha pasado un tiempo desde la última vez que hablamos y no quiero que la situación se descontrole más. Como sabes, he estado en contacto con Enrique [Cabanas, Vicesecretario Nacional de Presidencia de Vox] y estamos aclarando la contabilidad de Revuelta».
La crisis entre Vox y su grupo juvenil afiliado estalló debido a la presunta existencia de desfases contables en la gestión financiera de Revuelta a través de Asoma (Asociación Social de Mayores). El partido presentó una denuncia contra la organización ante la Autoridad Independiente de Protección del Informante por la gestión de fondos recaudados para víctimas de la dana y por un posible incumplimiento en el pago de impuestos. Actualmente, Vox mantiene una cruzada contra Hernández y ha sancionado a su segundo al mando, Pablo González Gasca.

En su primer mensaje, El Pelos recalca que ya está coordinado con Vox para solucionar el problema. «Sin embargo», continúa su texto, «me gustaría que pudiéramos vernos para un café rápido, donde, tal como hice por teléfono, puedas escuchar mi versión, aclarar todo y continuar aportando al proyecto político de Abascal».
Este detalle es importante porque confirma una conversación telefónica previa, antes del verano, entre ambos. Esto añade una prueba adicional sobre el nodo central del asunto: que –según esta versión y los audios en posesión de este periódico– Vox conocía la situación en primavera, pero no realizó la denuncia hasta diciembre.

«Reitero que nunca quise ser desleal al proyecto que he seguido desde joven. Siento de verdad si mi actitud se ha interpretado como la de un opositor», concluye Hernández.
El presidente de Vox no responde hasta 12 horas después, a las 21:43 del 19 de septiembre. «Buenas noches, Jaime. Como bien sabes, hay un asunto que resolver. Ignacio [Garriga, secretario general del partido] y yo hemos encargado a Montse [Lluis] que lo gestione contigo, y la forma de hacerlo. Te pido que sigas las indicaciones de Montse y que se solucione cuanto antes. Y después, nos tomamos los cafés que quieras», le escribe, sugiriendo que posteriormente su relación retomará su curso habitual. Añade que no debe inquietarse por no haber seguido al pie de la letra los dictados orgánicos: «En cuanto a lo demás, no hay motivos para preocuparse por cuestiones relacionadas con fidelidades». «Un abrazo, Jaime», finaliza el presidente del tercer partido con mayor representación parlamentaria en España.

Resulta significativa la alusión de Abascal a que ya ha indicado a Lluis «la manera de hacerlo». Porque esa manera consistía, para Lluis, en revisar las cuentas y verificar, mediante una auditoría, que no existían irregularidades. Esto le parecía «completamente» satisfactorio.

Pero para Jorge Buxadé –coordinador jurídico de Vox–, quien apoyó a Lluis en las reuniones de finales de octubre, el procedimiento adecuado era disolver Asoma, la asociación pantalla que utilizaba Revuelta, para constituir otra u otras asociaciones: «Resolverlo siempre ha significado disolver y liquidar. Esto lo tuvimos claro desde el principio. Desde el inicio. Disolver y liquidar. Eso es lo que debéis hacer. Estoy a disposición para ayudaros a realizarlo técnicamente de forma correcta, sin que os cueste un centavo». «Disolved, liquidad y luego creáis todas las asociaciones que consideréis», les expuso a los miembros de Revuelta, como ya adelantó este medio.

En ese momento le advirtieron que, de no acatar las indicaciones, judicializarán el caso: «¿No queréis hacerlo? Nosotros tenemos la obligación de cumplir con nuestras responsabilidades y denunciar cualquier irregularidad o duda». Sin embargo, el dirigente de Vox admite que no posee pruebas firmes sobre las irregularidades contables que atribuye a Revuelta: «Pero al no contar con la información, tendré que presentar una denuncia genérica».

El líder se irrita

Antes de llegar a ese punto, la dirección de Bambú (sede nacional de Vox) se esforzó al máximo para encarrilar el asunto y evitar que el caso afectara negativamente la imagen del partido. No obstante, tras su whatsapp con Abascal, El Pelos dejó de confiar y cesó su respuesta a su interlocutora, Montse Lluis. Ella misma lo comenta en su reunión privada con González Gasca: «Como sabes, hablé con Jaime hace tres semanas y él se comprometió a empezar la semana pasada a proporcionarme información sobre las cuentas y sus ajustes, pero desde entonces no he tenido noticias, no sé nada». «Lo que me gustaría es que trabajáramos juntos», añade, «pero en lugar de avanzar, lo que pasa es que dejan de responder mis mensajes».

La presión de Abascal resulta clave. El presidente de Vox se impacienta ante el silencio de El Pelos, pese a haberle pedido por whatsapp que siguiera las instrucciones de Lluis. «Porque Santiago me pregunta: ‘oye, ¿cómo va esto? ¿Qué harán?’ Y yo le respondo que no me contesta nadie. ¿Qué crees que me dice Santiago cuando le digo un domingo que no tengo respuesta y desconozco lo que harán?», relata Lluis a Gasca. «Y Santiago, desde las 7 de la mañana, me está preguntando si he logrado averiguar algo. Y yo le digo ‘no, no responden’. Claro, el lunes se pone como loco», confiesa.

La molestia de Abascal tras la falta de respuesta de Jaime Hernández es palpable. Lluis cuenta que al presidente de Vox le fastidia no controlar lo que hace Revuelta. «El sábado por la noche, cuando publicasteis un tuit anunciando una sorpresa para el día de la Hispanidad, le escribí a Hernández para que me dijese de qué se trataba, porque Santiago estaba inquieto». «Así podemos advertir al jefe: ‘Oye, va a pasar esto’», concluye.

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