La jubilación puede suponer una pérdida de identidad para quienes estaban muy ligados a su trabajo
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La jubilación suele implicar un cambio en la rutina diaria. Tras más de cuatro décadas laborando, los jubilados inician una etapa alejada del ámbito profesional. Este momento puede resultar complicado de asimilar para quienes tenían una fuerte conexión con su trabajo. Por ello, se hace necesario encontrar un propósito cotidiano para evitar que la nostalgia y la tristeza dominen ese tiempo.
Asimismo, coincide con las fechas navideñas, donde el sentimiento de soledad puede acentuarse considerablemente. Algunos experimentan esta época con entusiasmo, disfrutando la celebración, pero cada vez es más habitual que la Navidad se convierta en un periodo difícil, marcado por la tristeza. Según especialistas en psicología, esta tristeza se detecta con mayor frecuencia en las consultas dedicadas a este grupo.
La psicóloga Ana Galán, en una entrevista concedida a La Vanguardia, detalla la situación que atraviesan estas personas y explica cómo revertirla a través de la compañía. La especialista está formada en trauma, apego y regulación del sistema nervioso.
Las fiestas navideñas pueden ser un periodo complicado para jubilados que se sienten abatidos
La experta señala que los jubilados “no requieren compasión, sino una rutina, actividades sencillas y horarios estables” para mantener el sentido del día a día, al tiempo que conservar la estructura y asegurarse de mantener vínculos reales con sus seres queridos durante épocas familiares tradicionales como la Navidad.
La tristeza que presentan es una reacción emocional “normal” en este contexto, según apunta la psicóloga. Para identificarla, hay señales claras a las cuales se puede prestar atención, como el sentimiento de nostalgia al evocar el pasado, debido a que se añora lo que ya no está y se compara con la situación actual.
Por otro lado, cuando la vida de la persona estaba centrada en su trabajo, perderlo puede representar un golpe emocional, pues este se vuelve parte esencial de la identidad personal y aporta mucho más que ingresos económicos. “Al jubilarse, pierden ese marco y deben redefinirse”, aclara.
En estos casos, la rutina actúa como un soporte emocional silencioso. Por ello, la especialista señala que establecer “pequeños rituales” contribuye a elevar el ánimo. Para ello es importante prestar atención a horarios para levantarse, las comidas, las relaciones sociales o incluso salir a caminar.
¿Cómo apoyarlos para que no se sientan vacíos ni aislados?
Durante la Navidad, la soledad no deseada se intensifica. Además, la comparación con otras familias que celebran con alegría puede generar tristeza. Ante esta realidad, “pueden aparecer tristeza, desorganización o sensación de exclusión”. Por ello, es crucial mantener el contacto, mediante llamadas telefónicas o visitas breves, para aminorar el sentimiento de aislamiento.
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Para asistir a los jubilados, la especialista recomienda combinar actividad, significado y pragmatismo, no como un método para llenar el tiempo, sino como una planificación que evite que experimenten ese vacío. Algunas propuestas incluyen proyectos cortos que puedan concluirse o el voluntariado, que marca la diferencia y puede transformar la “nueva vida” en algo más llevadero.
