Euríbor y precios hipotecarios en 2026: perspectivas para el acceso a la vivienda

Los préstamos hipotecarios a interés fijo lideran las contrataciones del año, alcanzando cerca del 61,3% del total suscrito

Una mujer pasa junto a

Este año, el mercado hipotecario en España ha sufrido un cambio significativo, donde las hipotecas a tipo fijo se han convertido en las preferidas, desplazando a las mixtas y variables, siendo estas últimas las menos demandadas. La reducción de la inflación en la zona euro, junto con el descenso de las tasas de interés aplicadas por el Banco Central Europeo (BCE), han sido los principales impulsores de esta transformación, estabilizando el euríbor y generando reducciones en las hipotecas.

Gracias a estos factores, tanto las entidades bancarias como los compradores de vivienda han podido ajustarse a un entorno más estable: el mercado hipotecario ha funcionado con mayor certidumbre, mientras que el inmobiliario se mantiene presionado debido a la escasez de viviendas disponibles frente a una demanda creciente. Esto ha provocado un aumento de los precios, que se acercan a niveles máximos históricos.

Según Laura Martínez, directora de Comunicación y portavoz de iAhorro, “2025 ha sido el año en que el mercado hipotecario ha aprendido a convivir con tipos de interés más constantes, brindando mayor seguridad a quienes consideraron comprar una vivienda”. Sin embargo, ella advierte que esta mejora en la estabilidad financiera no ha frenado la subida de los precios inmobiliarios, los cuales “siguen alcanzando picos en numerosas áreas, especialmente en las grandes urbes o en municipios con alta presión demográfica”.

El euríbor mantiene su estabilidad

En este contexto, el euríbor se ha convertido en uno de los protagonistas principales de 2025, tras la congelación del tipo de interés en el 2% implementada por el Banco Central Europeo durante la segunda mitad del año. Esta medida ha llevado al principal índice referencial de las hipotecas variables a una etapa de estabilización, contradiciendo las predicciones de expertos que esperaban que bajara por debajo del 2% hacia final de año, incluso llegando al 1,5%. No obstante, estos pronósticos no se cumplieron y el indicador permanece por encima de los valores previos a la pandemia, moviéndose en un rango más limitado: entre el 2,5% y el 2%.

En los primeros meses del año, el euríbor descendió desde el 2,525% en enero hasta el 2,079% en julio, siguiendo la tendencia de las reducciones en las tasas efectuadas por el BCE. Pasado el verano, el descenso se frenó y el índice mostró una leve recuperación. Se espera que cierre el año alrededor del 2,3%.

Estos cambios tuvieron un impacto moderado en las hipotecas a tipo variable, resultando en reducciones en las cuotas durante las revisiones anuales y semestrales, aunque menores a lo anticipado. De hecho, en los últimos meses, los deudores con hipotecas variables revisadas semestralmente han observado incrementos en sus pagos.

Fuente: iAhorro.

Para el próximo año, las proyecciones indican que el euríbor seguirá mostrando un comportamiento contenido, siempre que no ocurran eventos externos significativos, lo que supondrá cuotas hipotecarias más previsibles para los hogares y un ambiente más favorable para la planificación económica.

“La menor volatilidad del euríbor representa un aspecto positivo para las familias, ya que disminuye la incertidumbre y facilita una toma de decisiones con información más sólida y menos riesgos, aunque aquellos con hipotecas variables vigentes podrían percibirlo de manera opuesta”, explica la portavoz de iAhorro.

El retorno contundente de la hipoteca fija

Un hito destacado en el mercado hipotecario durante el año ha sido el resurgimiento de la hipoteca a tipo fijo, que ha pasado a ser la opción preferida entre los compradores de vivienda que requieren financiación. De acuerdo con los datos proporcionados por iAhorro, en los últimos 12 meses, el 57,75% de los usuarios eligió hipotecas a tipo fijo, en comparación con el 41,05% que optó por las mixtas y apenas un 1,20% que prefirió las variables. Esta inclinación por la hipoteca fija evidencia la demanda de estabilidad y certeza en las cuotas, que permanecen constantes independientemente de las fluctuaciones en los tipos de interés.

“Después de enfrentar periodos de alta volatilidad, la búsqueda de tranquilidad se ha vuelto un criterio fundamental”, detalla Laura Martínez. Añade que “el tipo fijo brinda certeza a largo plazo, un factor determinante en la decisión de compra”. Además, “las entidades financieras han mantenido a lo largo del año ofertas competitivas en hipotecas fijas, lo que también ha impulsado su crecimiento”.

Durante este año, el tipo de interés fijo promedio se ha mostrado estable, rondando ligeramente por encima del 2%, cerrando noviembre en el 2,05%, tras haber alcanzado un pico de 2,35% a principios de año. Esta estabilización, junto a la baja volatilidad, ha permitido que los compradores “accedan a condiciones más previsibles y competitivas”, según opina Laura Martínez.

En cuanto a la porción fija dentro de las hipotecas mixtas —cuya duración puede ser de 3, 5 o 10 años— también se han registrado tipos atractivos, por debajo del 2% durante buena parte del año. Sin embargo, la ligera subida reciente ha reforzado la percepción entre muchos hogares de que optar por un tipo fijo desde un inicio sigue siendo la alternativa más segura y conveniente a largo plazo.

Las hipotecas sobre vivienda alcanzan récord en 15 años para un mes de julio.

¿Qué se espera en 2026? Un panorama estable, pero no más asequible

Las estimaciones para el próximo año señalan que el mercado inmobiliario continuará marcado por un desequilibrio pronunciado entre una oferta insuficiente y una demanda creciente. En este marco, aunque la mejora y estabilización de las condiciones hipotecarias es favorable, su impacto en el acceso real a la vivienda será limitado si no se producen avances estructurales en la oferta.

“Se enfrentará un escenario donde contar con una buena hipoteca ya no asegure la compra de vivienda”, advierte Martínez, destacando que, aunque la financiación ha dejado de ser el mayor obstáculo, “el encarecimiento de las propiedades y la falta de unidades disponibles siguen siendo el principal desafío”. Reconoce que sin medidas para corregir este desequilibrio, 2026 se vislumbra como un año “especialmente difícil, particularmente para quienes buscan su primera vivienda”.

Respecto al mercado hipotecario, la especialista indica que ha entrado en una etapa de mayor estabilidad y madurez, con tipos de interés más previsibles y menor volatilidad: “2026 no será un año para grandes recortes, sino para ajustes”, estima.

Laura Martínez pronostica que la estabilidad financiera “ha llegado para quedarse, pero el verdadero desafío continuará siendo facilitar el acceso a la vivienda. Para que la mejora en la financiación se traduzca en oportunidades reales de compra, es esencial que aumente la oferta y disminuya la presión sobre los precios”.

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