Considerado entre los mejores futbolistas australianos de todos los tiempos, su vida dio un giro en 2009 tras retirarse y ahora disfruta trabajando tras la barra de un bar.
Más información: El éxito de Sergio Ramos (39) fuera del fútbol: su inmobiliaria supera los 2 millones de euros en ingresos en su primer año
Mark Viduka fue uno de los delanteros más temidos en la Premier League y, a sus 50 años, continúa siendo una figura destacada del fútbol australiano. Actualmente, su día a día transcurre lejos de los estadios y cerca de una cafetera, atendiendo en un pequeño local situado en Croacia.
Sus estadísticas profesionales hablan por sí mismas: 92 goles en la Premier League en 240 partidos disputados con Leeds United, Middlesbrough FC y Newcastle United.
En la memoria de los aficionados queda, entre otros hitos, aquella tarde del año 2000 cuando anotó cuatro goles en el apasionante 4-3 del Leeds frente al Liverpool.
A los 50 años, Viduka recuerda una carrera internacional igualmente relevante. Participó en 43 encuentros con Australia y fue capitán durante el Mundial de 2006, en el que su selección cayó en octavos de final contra Italia.
Su trayectoria finalizó a finales de 2009, afectada por lesiones y el desgaste que implica la continua presión del fútbol profesional. Él mismo explicó que no deseaba convertirse en un «maldito idiota» aferrado a un pasado que ya había quedado atrás.
Una vida sencilla
Actualmente, comparte con su esposa la dirección de un discreto café llamado Non Plus Ultra, ubicado en una zona tranquila de las colinas de Zagreb. Allí atiende a vecinos, turistas y, de vez en cuando, a algún visitante ilustre como el extenista y campeón de Wimbledon Goran Ivanišević.
Padre de tres hijos, Viduka nació en Melbourne, con madre ucraniano-croata y padre croata, y mantiene vínculos sólidos con el país balcánico: de hecho, Luka Modric es su primo. Alejado de los reflectores, asegura sentirse plenamente cómodo en su nueva etapa profesional.
«Es maravilloso hacer algo diferente. Si preparas un café malo, simplemente lo tiras. Pero yo trato de hacer el mejor café posible. Pienso que se me da bastante bien», comentó en una entrevista con ESPN.
«Nunca estuve obsesionado con la fama, para nada. No me gustaba y aún no me gusta. Tampoco el dinero era mi objetivo, eso venía como consecuencia. Ya se sabe cómo es el fútbol: muchas personas deshonestas que intentan engañar. Pero siempre procuré ser fiel a mí mismo», añadió el australiano.
«Nací y crecí en Australia, pero mis padres son croatas. Tengo la tolerancia australiana, pero también guardo mi parte croata. Me mantengo firme si creo en algo. Todo está en ser honesto con uno mismo», concluyó.

