Feijóo sostiene que las elecciones del 21-D en Extremadura podrían desencadenar un «efecto dominó» que impulse un cambio político en España.
El líder del PP condiciona la moción de censura a que al menos un aliado de Sánchez actúe con coherencia y respalde la propuesta.
Feijóo presenta a María Guardiola como emblema del cambio en Extremadura y critica las directrices del Gobierno central hacia dicha región.
Denuncia al PSOE por respaldar «chanchullos» y acusa a Vox de intentar infiltrar inestabilidad, instando a los extremeños a votar por el progreso.
Alberto Núñez Feijóo finalizó su campaña electoral con un evento en Zahínos, localidad de Badajoz afectada por las políticas ambientales diseñadas desde la comodidad del Gobierno.
El presidente del PP aprovechó este pueblo de Extremadura como plataforma para lanzar un mensaje nacional de cambio ligado al resultado de las elecciones autonómicas del 21-D. Feijóo predijo que Extremadura iniciará ese domingo «el efecto dominó» para que España se libere del «pantano de corrupción, machismo y extorsión del sanchismo».
El jefe popular trasladó la campaña regional a un plano nacional, describiendo los comicios extremeños como el primer paso hacia una transformación política completa.
Según Feijóo, el balance de 2025 lo han hecho otros por Sánchez: «La UCO, la UDEF, los tribunales y las socialistas que se atrevieron a denunciar» los casos de corrupción.
Catalogó al líder socialista como «un presidente desgastado» cuyo Gobierno no ha presentado Presupuestos, incumpliendo una obligación legal durante toda la legislatura.
No obstante, Feijóo enfatizó que «el balance real» se reflejará el próximo domingo en Extremadura. Para el presidente del PP, ese es el único balance auténtico, mientras que el resto es pura «hipocresía, machismo y extorsión».
El mensaje central destacó que las elecciones en Extremadura constituyen un referéndum sobre Sánchez, y «una salida propia» voluntaria de la región.
No sin apoyos
Respecto a la moción de censura, Feijóo mostró pragmatismo y firmeza. Aceptó que habrá censura en el Congreso, pero únicamente si «al menos un socio de Sánchez es coherente entre sus palabras y acciones«.
El líder popular rechaza presentar una moción que sirva para legitimar conductas corruptas mediante un voto fallido.
«No voy a avalar ningún comportamiento corrupto amparándome en una votación de moción de censura», remarcó con convicción. Si bien la desea «más que nunca», no la presentará sin garantías auténticas.
Feijóo admitió que su voluntad de proponer la moción crece cada día. Pero también fue claro: presentarla sin apoyo es contraproducente. «Si al menos un grupo fuese coherente con sus declaraciones, la moción de censura prosperaría», afirmó.
Modelo propio
En Zahínos, Feijóo situó la atención en Extremadura como una región en «una encrucijada decisiva». Criticó que la comunidad ha «pagado sin recibir» mientras las decisiones se adoptan a varios cientos de kilómetros.
Defendió la industria energética de Extremadura, amenazada por la prohibición del carbón de encina, argumentando que debe respetarse igual que en otras autonomías.
El presidente del PP presentó a María Guardiola como el símbolo del cambio en Extremadura. Animó a los ciudadanos a votar «para elegir entre progresar o paralizarse, para consolidar el cambio o quedarse estancados».
Para Feijóo, Guardiola encarna la prioridad de Extremadura, mientras que otros candidatos «anteponen impedir que ella gobierne».
Feijóo concluyó con un llamamiento a evitar que el modelo de bloqueo de Sánchez se transfiera a Extremadura. Acusó al PSOE de intentar respaldar los «chanchullos» de Moncloa con un candidato investigado, y a Vox de buscar «importar la inestabilidad». El domingo 21 de diciembre, aseguró, Extremadura decidirá su futuro por sí misma.

