Bruselas extiende la autorización para coches de gasolina y diésel más allá de 2035, ignorando la solicitud de Sánchez de prohibir los motores de combustión

La Comisión reduce la meta de eliminación total del 100% de emisiones de CO2 prevista para 2035 a un 90% y fomenta la producción de baterías en la UE

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Este martes, la Comisión Europea ha presentado el Automotive Package, un conjunto de iniciativas diseñadas para favorecer la transición del sector automotriz hacia una movilidad más ecológica y competitiva, ajustando la meta de reducción del 100% de emisiones contaminantes para 2035 al 90%, a pesar de la solicitud de Pedro Sánchez de prohibir los motores de combustión en favor de los coches eléctricos.

“Nos oponemos a que los vehículos con motor de combustión u otras tecnologías sin viabilidad demostrada continúen en el mercado después de 2035”, afirmó el presidente del Gobierno español en una carta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado domingo. Aun así, la Comisión ha revertido esta propuesta, estableciendo que a partir de 2035 los fabricantes deberán alcanzar un objetivo del 90% de reducción, y que el 10% restante se compensará mediante el uso de acero bajo en carbono producido dentro de la UE o a través de combustibles sintéticos y biocombustibles.

Este paquete propone un marco político ambicioso y a la vez pragmático, con el fin de lograr la neutralidad climática en 2050 y fortalecer la independencia estratégica de la Unión Europea, al mismo tiempo que brinda mayor flexibilidad a los fabricantes y responde a las demandas de la industria para simplificar la regulación.

También impulsa la producción dentro de la UE de vehículos y baterías. Entre las medidas destacadas se encuentra la que promueve la incorporación de vehículos de cero y bajas emisiones en las flotas corporativas, así como el Automotive Omnibus, que aspira a aumentar la competitividad del sector generando un ahorro estimado de 706 millones de euros anuales y reduciendo la burocracia, lo que brinda mayor seguridad para la inversión.

Facilidades para turismos, furgonetas y vehículos corporativos

Las medidas legislativas abarcan tanto la oferta como la demanda en la transformación del sector automovilístico. En cuanto a la oferta, se propone una revisión en los estándares de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas, con una modificación específica para vehículos pesados. Respecto a la demanda, la Comisión plantea un plan para decarbonizar las flotas corporativas, estableciendo objetivos vinculantes a nivel nacional para la inclusión de vehículos de cero y bajas emisiones.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por representantes de la industria automotriz, presentó este miércoles el Plan Auto 2030, un conjunto de 25 medidas organizadas en cinco ejes para fortalecer la industria automovilística española, que incluye un programa de incentivos a la competitividad y la inversión, ayudas para la adquisición de vehículos y el lanzamiento de un plan nacional para desplegar infraestructuras de recarga. (Fuente: La Moncloa)

Las nuevas regulaciones de CO2 incorporan mayor flexibilidad para respaldar a la industria y facilitar la neutralidad tecnológica, a la vez que ofrecen certidumbre a los fabricantes y mantienen una señal clara hacia la electrificación. La reducción en la meta de emisiones permitirá que los híbridos enchufables, vehículos con extensor de autonomía, híbridos ligeros y automóviles con motor de combustión interna continúen presentes después de 2035, junto con vehículos eléctricos puros y de hidrógeno.

Con estas modificaciones, antes de 2035 los fabricantes contarán con “supercréditos” para coches eléctricos pequeños y accesibles fabricados en la Unión Europea, incentivando así la entrada de más modelos de este tipo al mercado. Para el objetivo del 2030 en turismos y furgonetas, se introduce flexibilidad mediante un sistema de “banca y préstamo” para el periodo 2030-2032. En el caso específico de las furgonetas, donde la adopción de vehículos eléctricos ha sido menos sencilla, se reduce la meta de disminución de CO2 para 2030 del 50% al 40%.

Asimismo, la Comisión presenta una modificación específica de los límites de emisiones para vehículos pesados, facilitando el cumplimiento de las metas de 2030. Sobre los vehículos corporativos, se establecen objetivos obligatorios para cada Estado miembro que promueven el uso de vehículos de cero y bajas emisiones por parte de grandes empresas. Además, la Comisión exigirá que los vehículos que reciban financiación pública sean de cero o bajas emisiones y producidos en la Unión Europea.

Reducir cargas administrativas y costos para los fabricantes europeos

Con este plan aprobado por la Comisión Europea, los fabricantes que operan en Europa verán disminuidos sus costos administrativos y financieros, lo que fortalecerá su competitividad global y liberará recursos para avanzar en la descarbonización. Según el comunicado oficial, se estima que las empresas ahorrarán alrededor de 706 millones de euros anuales, convirtiendo el total de ahorros derivados de todas las iniciativas de simplificación propuestas por la Comisión en aproximadamente 14.300 millones de euros cada año.

El presidente del Gobierno, Pedro

Entre las propuestas figura la reducción en el número de normativas secundarias que serán adoptadas en los próximos años y la simplificación de pruebas para nuevas furgonetas y camiones, lo que permitirá disminuir costos sin comprometer los estándares más exigentes en materia ambiental y de seguridad.

El documento también introduce una nueva categoría dentro de la iniciativa de Coches Pequeños y Asequibles, que incluye eléctricos de hasta 4,2 metros de longitud. Esto facilitará que los Estados miembros y autoridades locales diseñen incentivos específicos para impulsar la demanda de vehículos eléctricos compactos fabricados en la Unión Europea.

1.800 millones de euros para fortalecer la industria de baterías en Europa

Por otra parte, la Comisión Europea ha lanzado el Battery Booster, con una financiación de 1.800 millones de euros destinada a acelerar la creación de una cadena de valor de baterías íntegramente europea. De estos fondos, 1.500 millones de euros se asignarán a préstamos sin interés para los fabricantes europeos de celdas de baterías.

Según la Comisión, esta medida busca mejorar la competitividad en costos del sector, garantizar el abastecimiento de materias primas y apoyar una producción sustentable y robusta dentro de la Unión Europea, disminuyendo así la dependencia de otros países predominantes en este mercado, como China. Estas iniciativas forman parte de una estrategia global destinada a reforzar la autonomía industrial europea.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha resaltado la relevancia de la innovación, la movilidad limpia y la competitividad, declarando: “Innovación. Movilidad limpia. Competitividad. Este año, estos temas han sido prioritarios en nuestros intensos diálogos con el sector automotor, organizaciones civiles y partes involucradas. Hoy, los estamos abordando conjuntamente. A medida que la tecnología transforma rápidamente la movilidad y la geopolítica redefine la competencia global, Europa sigue liderando la transición mundial hacia la movilidad limpia”, según indicó Von der Leyen en la comunicación oficial de la Comisión Europea.

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