La mayoría absoluta son contratos menores adjudicados sin publicidad ni concurrencia. Entre 2016 y 2022, por ejemplo, el 77% de los ingresos de una de estas sociedades provino del hospital

“¿Romero? Sí, efectivamente, fue durante muchos años subdirector del Servicio Técnico, superando a diversos gerentes y directores de gestión. Con él, se multiplicaron los contratos de mantenimiento y las obras”, comenta un empleado veterano del hospital Ramón y Cajal, uno de los principales centros sanitarios de la Comunidad de Madrid, donde laboran cerca de 6.000 profesionales y que atiende a una población de 610.000 personas. Cuando mencionan a Romero, se refieren a Antonio Romero-Toro, quien en la última memoria publicada del hospital (la de 2023) figura como Subdirector de Obras y Mantenimiento, reportando a la Dirección de Gestión y Servicios Generales, bajo la supervisión de Pablo Torres Arrojo. Ninguno de los dos continúa ya en Ramón y Cajal: Romero-Toro se jubiló en enero de 2023 y su superior Pablo Torres finalizó su vínculo laboral con este centro en septiembre de 2023.
Bajo la gestión de Romero-Toro, encargado de las obras y reparaciones en un hospital tan relevante como Ramón y Cajal, “se multiplicaron los contratos”, según indica la fuente mencionada. Destacan dos empresas entre esas contratas: Fornela Multiservicios y Proyectos Imifer. Ambas tienen su sede en la misma dirección, en un pequeño edificio de oficinas blancas ubicado en Las Rozas. Fornela se especializa en climatización industrial. Proyectos Imifer carece de página web. El registro mercantil indica que su actividad principal es la promoción inmobiliaria, construcción e instalaciones eléctricas y de gas. Julián Romero-Toro Domínguez figura como apoderado de ambas compañías, mientras que el gerente es Joaquín Romero-Toro (sin constar el segundo apellido), según documentos internos de las empresas.

Ambos son familiares directos de Antonio Romero-Toro, según han declarado varios trabajadores del hospital a este medio: Joaquín es hijo de Antonio; Julián, su nieto. Este periódico ha intentado, sin éxito, contactarlos en múltiples ocasiones para obtener su versión acerca de los 1.346 contratos públicos que estas dos compañías, Fornela e Imifer, han obtenido del hospital Ramón y Cajal mientras Antonio, un familiar directo, estaba al mando de las obras.
Desde 2016 —primer año habilitado en el portal de contratación para iniciar búsquedas— hasta 2022 —último año de Antonio Romero-Toro en el hospital—, Ramón y Cajal adjudicó 859 contratos a Fornela y 487 a Imifer.

El valor total de los contratos adjudicados asciende a 7,7 millones de euros para la primera empresa y 2,3 millones para la segunda. En conjunto, suman poco más de 10 millones en siete años.
Estos contratos varían considerablemente. Van desde reparaciones menores y suministro de material valorados en 136 euros, hasta el importe de 598.312,50 euros que Fornela recibió, por ejemplo, en septiembre de 2022 para acondicionar varias áreas del hospital destinadas a la instalación de los nuevos equipos INVEAT. Estos equipos, financiados por el Gobierno central, permitieron renovar aceleradores lineales, TACs, resonancias magnéticas, equipos de hemodinámica y braquiterapia digital para optimizar el diagnóstico y tratamiento oncológico y neurológico.

El 70% fueron contratos adjudicados sin licitación
La mayoría corresponden a contratos de importe reducido, entre 1.000 y 3.000 euros: contratos menores que Ramón y Cajal otorgó tras invitar a tres empresas, sin requerir publicidad ni competencia. También se registran contratos de montos mayores, que oscilan entre 35.000 y 50.000 euros. Además, existen algunos casos con valores superiores a los 350.000 euros. El análisis realizado por Infobae muestra que el 70% del total de 10 millones percibidos por estas dos compañías provino de contratos adjudicados a dedo.
En cuanto a Imifer, el 100% de los contratos adjudicados fue mediante concesión directa. Este medio consultó a la Consejería de Sanidad si estaba al tanto de que varias empresas vinculadas familiarmente con el responsable de obras de Ramón y Cajal habían obtenido tantas adjudicaciones. La respuesta fue un tajante “no”, agregando que se encontraban revisando la información conocida vía Infobae España para investigar cómo se asignaron esos contratos.

La Consejería de Sanidad también enfatiza que la dirección actual del Ramón y Cajal es nueva. El gerente, Carlos Mingo, asumió el cargo en septiembre de 2023, ocho meses después de que Antonio Romero-Toro se jubilara. Este diario ha intentado sin éxito contactar a Pablo Torres, exjefe de Romero-Toro y actualmente en el sector privado. El anterior gerente, Juan José Equiza, reconoció en una comparecencia en la comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid que el hospital había “abusado del contrato menor”, aunque subrayó que dicha práctica es “legal”.
En ese momento, Más Madrid acusó a Equiza de que desde su llegada al Ramón y Cajal en febrero de 2014, la mayoría de los contratos de reparación y mantenimiento se otorgaban sin transparencia ni publicidad, es decir, como contratos menores. Entre mayo de 2019 y marzo de 2020, Equiza adjudicó 11 contratos a dedo a la empresa Artesolar Iluminación, a cambio de suministro de lámparas y pantallas para el hospital. El hermano de la presidenta madrileña (Tomás Díaz Ayuso) era entonces Gerente de Desarrollo de Proyecto de esa empresa, que facturó 71.184 euros mediante estos contratos.

Las cuentas revisadas de Fornela e Imifer también muestran que el hospital fue su principal fuente de ingresos. Durante el periodo 2016-2022, el 54% de los ingresos operativos que ambas compañías declararon procedían de este centro sanitario. En el caso de Imifer, esta cifra se eleva hasta el 77%.
Las empresas de la familia Romero-Toro continuaron obteniendo contratos, aunque en menor medida, después de que Antonio Romero-Toro dejara el departamento de obras del Ramón y Cajal: en diciembre de 2024, Fornela ganó un contrato importante por 596.118,60 euros para adaptar espacios del centro y habilitar salas de radiología. Sin embargo, la facturación de ambas compañías con el hospital disminuyó considerablemente desde 2023, año en que Antonio Romero-Toro ya se había jubilado.

Óscar Hernández, activista por los servicios públicos y la transparencia, analizó miles de contratos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y concluyó que solo en 2024 se registraron 1.000 millones de euros en contratos menores, de los cuales 200 millones tienen un alto riesgo de haberse fraccionado. Hernández también descubrió que otra empresa, Pinturas Rosell SL, obtuvo 1.182 contratos desde 2020 con el hospital Ramón y Cajal. La información fue publicada por el diario El País, que elevó la cifra a 1.641 contratos menores (adjudicados a dedo) a favor de Pinturas Rosell (gestionada por Miguel González, de 71 años), es decir, un encargo cada 48 horas. Los trabajos incluyen tareas como “Repaso goteras” (363 euros), “pintado aseo por avería agua” (278,28), “bordillo piramidin y taxis” (3.430,35), entre muchos otros para pintar laboratorios, consultas o habitaciones del hospital. En total: 4,7 millones de euros.
Pedro Sánchez sobre el caso del Hospital de Torrejón
“Como ocurre con Fornela, Imifer, Pinturas Rosell o BricoMoreno —empresa donde trabaja un concejal del PP—, es probable que existan muchos otros casos semejantes en ese entramado de miles de contratos y millones en la sanidad madrileña, que deberían estar bajo control, fiscalización o investigación”, sostiene Hernández. Este activista ha recurrido al Consejo de Transparencia de la Comunidad de Madrid debido a la falta de respuestas a sus solicitudes de acceso a decenas de expedientes de contratación pública.

