Relación entre la uveítis y las enfermedades reumáticas según señales oculares

Es una inflamación en el interior del ojo vinculada a causas infecciosas, inflamatorias o endocrinas. Aunque en un tercio de los casos, está relacionada con enfermedades reumáticas

Foto: Foto de archivo: EFE / Bienvenido Velasco EC EXCLUSIVO

Según la Clínica Mayo, la uveítis “consiste en una inflamación ocular que afecta la capa media del tejido en la pared del ojo, llamada úvea”. En general, impacta el iris y, en algunas ocasiones, también se extiende hacia la retina. No se trata de una patología común. La incidencia anual de uveítis es de 52 casos por cada 100.000 habitantes, lo que implica una prevalencia aproximada del 0,1%.

Uno de los motivos para prestar especial atención a esta afección es que está asociada con el 35 % de los casos de pérdida visual. Igualmente, su vínculo con enfermedades reumáticas resulta significativo. De acuerdo con la Sociedad Española de Reumatología, “la uveítis puede manifestarse tras otros síntomas típicos de estas enfermedades o, en ciertos casos, constituir la primera señal de una de ellas”.

La uveítis ocasiona una alteración en la vida cotidiana del paciente debido a las molestias oculares que provoca la inflamación: dolor ocular, visión difusa, sensibilidad acrítica a la luz y reducción de la capacidad visual. Estos síntomas interfieren en la realización de múltiples actividades diarias.

A ello se suman las repercusiones del tratamiento local con colirios oftálmicos, que habitualmente generan dilatación pupilar, provocando visión borrosa y dificultad para leer, escribir o conducir. Todo esto complica el desempeño de tareas profesionales o escolares. Por otro lado, la terapia oral con corticoides e inmunosupresores necesita un cumplimiento estricto y puede conllevar efectos secundarios.

Síntomas de alarma

Aunque la mayor incidencia se registra entre los 20 y 44 años, según Raúl Veroz, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y jefe del Servicio de Reumatología del Hospital de Mérida, “entre el 5 % y 10 % de los casos debutan antes de los 16 años”. Añade que “la mayoría presentan un curso crónico, con particularidades que podrían causar complicaciones graves si no se diagnostican ni se tratan a tiempo”.

La uveítis altera el día a día del paciente debido a las molestias oculares y los efectos de sus tratamientos

El especialista subraya la importancia de un diagnóstico temprano debido al riesgo que representa si no se aborda adecuadamente. Por ello, insiste en la necesidad de identificar síntomas de alerta como pérdida de agudeza visual, visión borrosa, presencia de moscas volantes, dolor, enrojecimiento ocular y fotosensibilidad (molestias al contacto con luz intensa).

Cuando la uveítis es consecuencia de una enfermedad sistémica, diagnosticada o no, suelen aparecer otros signos que orientan al diagnóstico, tales como alteraciones en mucosa oral o genital, dolor articular o en la columna vertebral, manifestaciones cutáneas (por ejemplo, psoriasis), síntomas gastrointestinales o neurológicos.

Nuevos tratamientos y avances

“Los progresos en técnicas de imagen del fondo de ojo han mejorado notablemente el diagnóstico y manejo de la inflamación ocular en años recientes. Destaca el uso de la tomografía de coherencia óptica (OCT) en la práctica clínica habitual, así como las técnicas de imagen de campo amplio y la autofluorescencia del fondo del ojo”, afirma el especialista del Hospital de Mérida.

Virginia Nistal, presidenta de la Asociación de Uveítis (AUVEA) y paciente con esta condición, resalta la relevancia de contar con unidades multidisciplinares, tanto para el diagnóstico de nuevos casos como para el manejo y tratamiento de la enfermedad. Además, defiende la necesidad de avanzar en la investigación y brindar un acompañamiento integral.

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