Métodos para que tu hijo disfrute las vacaciones de Navidad sin tecnología y regrese al colegio motivado

Los especialistas aconsejan predicar con el ejemplo y diseñar rutinas donde el menor participe activamente

Por Antonio Duro

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La llegada de las vacaciones escolares de Navidad representa cada año un mismo reto para millones de familias: ¿cómo lograr que niños y adolescentes disfruten del descanso alejados de la tecnología y vuelvan a clases con renovadas fuerzas? Esta cuestión se vuelve aún más pertinente ante el creciente debate mundial sobre la dependencia de los jóvenes a la tecnología y el uso excesivo de dispositivos, redes sociales y pantallas. En distintos países, numerosos gobiernos y padres establecen límites o restricciones en el acceso de los menores a servicios digitales, buscando proteger su bienestar emocional y promover el desarrollo de habilidades sociales fuera de la red.

Los principales ajustes en el acceso digital para menores suelen coincidir con periodos vacacionales, precisamente cuando tienen más tiempo libre y menos estructuras que ordenen su día a día. Para las familias, esto implica replantear formas de entretenimiento, socialización y aprendizaje que no dependan exclusivamente de las redes sociales. El desafío es considerable: muchos jóvenes entienden que su vida social e identidad están ligadas al mundo en línea, por lo que las restricciones pueden provocar resistencias y emociones intensas.

La sensación de malestar, ansiedad o frustración aparece comúnmente ante la interrupción de hábitos digitales ya consolidados. De acuerdo con expertos en psicología y crianza, es importante no menospreciar estos sentimientos y aprender a manejarlos de forma saludable. En muchas familias, el debate sobre el uso de pantallas es cotidiano y la decisión de limitarlas puede incrementar la tensión.

Estrategias para disfrutar unas vacaciones desconectadas

La estrategia de los expertos

Los especialistas aconsejan aprovechar las vacaciones como una ocasión para aprender y fortalecer vínculos fuera del ambiente digital. El primer paso es establecer un diálogo abierto y respetuoso. La escucha activa, según la psicóloga Zena Burgess, crea un espacio que valida y comprende las emociones de los jóvenes, permitiendo que expresen cómo viven la limitación de sus actividades favoritas. “Invítalos a proponer ideas… en vez de decirles: ‘Deberías hacer esto o aquello’”, recomienda la experta, promoviendo la construcción de alternativas junto a niños y adolescentes y no desde la imposición.

La anticipación resulta fundamental para facilitar la adaptación a un escenario menos digital. La recomendación de disminuir progresivamente el acceso a dispositivos ayuda a evitar el impacto de una desconexión abrupta y permite redescubrir el disfrute de otras actividades. Para mantener el contacto con amigos y continuar compartiendo intereses, muchos jóvenes pueden intercambiar datos alternativos como números telefónicos o usar plataformas menos invasivas, siempre bajo supervisión adulta. Esto garantiza que la socialización no se interrumpa y promueve una transición más saludable.

Los expertos recomiendan el pasos

El ejemplo de los adultos tiene un rol fundamental. Organizar momentos en familia, sugerir juegos tradicionales, lecturas conjuntas, salidas a la naturaleza y encuentros con amigos contribuye a restaurar las rutinas. El psicólogo Justin Coulson señala que no se trata de eliminar completamente el tiempo frente a la pantalla, sino de buscar un equilibrio: “¿Me preocupa que un niño pase un par de días descansando en el sofá? No. Mi interés es que lleve una vida plena. ¿Está con amigos? ¿Se mueve? ¿Participa activamente en la vida?”.

El período vacacional es la oportunidad ideal para redescubrir la lectura, la práctica deportiva, la expresión artística y los proyectos familiares. Lejos de pretender que los jóvenes “se desconecten” de inmediato, los especialistas sugieren involucrarlos en la creación de rutinas flexibles, atractivas y satisfactorias. Aunque se deba manejar alguna reacción negativa o molestia, los beneficios serán evidentes. Esto facilitará que el retorno escolar sea una forma saludable de conectar con amigos con quienes no han estado en contacto durante las vacaciones. Por ello, la víspera navideña se convierte en una oportunidad para adoptar hábitos saludables y enfrentar el nuevo ciclo escolar con confianza y entusiasmo.

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