El Gobierno planea restringir el acceso en redes sociales a 700.000 menores de 16 años para prevenir ciberacoso y contenido pornográfico, mientras las compañías expresan su desacuerdo.

El Gobierno de España proyecta aumentar la edad mínima para registrarse en redes sociales de 14 a 16 años en 2026, lo que implicaría desconectar a cerca de 700.000 menores.

Esta iniciativa tiene como objetivo resguardar a los jóvenes frente a peligros como el ciberacoso, la exposición a pornografía y el contacto con desconocidos, después de casos serios de grooming y sextorsión.

Se implementará un sistema obligatorio de verificación de edad y control parental en los dispositivos móviles para filtrar contenidos sensibles y restringir el tiempo de uso digital de los menores.

El planteamiento ha generado controversia: asociaciones de usuarios en internet critican la posible invasión a la privacidad, mientras que las empresas tecnológicas rechazan la desconexión de cuentas pertenecientes a menores.

Hace pocos meses, una mujer denunció en una comisaría que su hija de 13 años había contactado en redes sociales con un joven ligeramente mayor, llamado Dani, de 15 años, quien la presionó hasta que le envió fotos y vídeos íntimos.

La investigación realizada por los Mossos reveló que Dani era en realidad un hombre de 38 años, residente en Mollet del Vallès (Barcelona), que, empleando hasta cinco perfiles falsos, había logrado ganarse la confianza de 153 menores para que le enviaran imágenes sexuales.

Aunque aparenta ser un caso excepcional, la Policía detiene anualmente a más de un centenar de personas por este tipo de delitos, conocidos como grooming. El 75% de las víctimas son niñas, con una edad promedio de 13 años, según un informe del Ministerio del Interior.

Esto representa solo una de las amenazas que enfrentan los menores en redes sociales. También se incluyen la sobreexposición de su privacidad, el acoso en línea, el acceso a material pornográfico y el contacto con desconocidos que pueden intentar concertar encuentros con fines sexuales.

Actualmente, en España los menores pueden crear perfiles en redes sociales a partir de los 14 años, que es la edad legal establecida para otorgar consentimiento al tratamiento de datos personales.

El Gobierno propone subir este límite a 16 años en 2026, siguiendo la senda de Australia. En principio, esta medida obligará a las plataformas a dar de baja a 700.000 usuarios de 14 y 15 años en España.

De acuerdo con un estudio coordinado este año por la Universidad de Navarra, los jóvenes entre 13 y 18 años usan de manera habitual un promedio de más de cinco redes sociales.

Las plataformas más frecuentadas son WhatsApp (91%), TikTok (79%), Instagram (79%), YouTube (69%) y, en el caso de los chicos, las plataformas de juegos online.

Muy por detrás quedan Facebook (17%), que ha perdido popularidad entre los jóvenes, y X (12%), la red social de Elon Musk.

Para aplicar estas nuevas restricciones, el Gobierno encargó a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre el desarrollo de un sistema electrónico novedoso para verificar la edad, mediante el cual los usuarios deberán validar su identidad para acceder a ciertos contenidos en Internet.

Este sistema, denominado Cartera Digital Beta y apodado irónicamente Pajaporte, es una medida polémica que no garantiza su efectividad.

Por un lado, grupos de internautas alertan que la obligatoriedad de identificarse para comprobar la edad permitirá a la Administración rastrear qué contenidos sensibles visitan los usuarios, lo que consideran una violación del derecho a la privacidad.

Por otro lado, existen herramientas como las VPN que posibilitan ocultar la dirección IP del dispositivo para eludir las restricciones nacionales, simulando una conexión desde otro país.

En Australia, donde la nueva edad legal mínima se implementó el miércoles, las principales plataformas han comunicado que no planean desactivar las cuentas de cerca de 400.000 adolescentes menores de 16 años que utilizan sus redes.

Al comunicar estas nuevas restricciones, que forman parte del proyecto de Ley de Protección del Menor en Entornos Digitales, el ministro Félix Bolaños resaltó la urgencia de impedir que los menores accedan a pornografía.

Según una encuesta elaborada por Red.es para el Gobierno, en cooperación con Unicef y la Universidad de Santiago de Compostela, el 33% de los niños entre 12 y 16 años ha accedido alguna vez a pornografía en Internet (48,2% en el caso de los chicos).

El 7,6% lo hace semanalmente; mientras que un 5% declara tener o haber tenido una cuenta en Onlyfans (7% entre los chicos).

En octubre pasado, el Reino Unido implementó un sistema similar de verificación de edad para acceder a Internet. En las primeras semanas, las visitas a páginas pornográficas como Pornhub disminuyeron más de un 30%, sugiriendo que el sistema no solo ahuyentó a menores.

«Para muchos adolescentes, el teléfono móvil será el regalo principal esta Navidad. Este dispositivo les abre una ventana a un mundo con múltiples posibilidades, pero también con riesgos», señala la directora legal de la Fundación ANAR, Sonsoles Bartolomé.

«Los jóvenes viven inmersos en Internet y en redes sociales», explica, «la tecnología atraviesa sus vidas, y a menudo desconocen los peligros que pueden confrontar».

Entre sus problemas están aquellos que pueden afectar su desarrollo cognitivo y salud mental. Desde la adicción que altera sus rutinas de sueño, enumera Bartolomé, hasta la intolerancia a la frustración, el aislamiento, dificultades para socializar o el acceso a pornografía que puede influir en su salud sexual.

Pero existen riesgos mayores. Pueden ser víctimas de estafas o robo de identidad, exponerse a contenidos que promueven conductas violentas o trastornos alimenticios.

También pueden contactar con personas que los presionen o extorsionen para enviar imágenes íntimas o concertar encuentros con fines sexuales (sextorsión).

Este riesgo aumenta, indica Sonsoles Bartolomé, porque muchos jóvenes exponen detalles íntimos en sus perfiles en redes (fotos personales, información familiar o del colegio) que los hacen vulnerables.

De acuerdo con el estudio mencionado de la Universidad de Navarra, el 26,8% de adolescentes entre 13 y 18 años afirma haber recibido imágenes de contenido sexual de otro usuario en redes sociales, y un 8% reconoce haberlas enviado.

El 23% declara estar dispuesto a encontrarse con un desconocido contactado en redes.

Sonsoles Bartolomé considera imprescindible instaurar un método de verificación de edad confiable, ya que el control actual que imponen las plataformas es muy laxo.

Redes como Instagram o Facebook (e incluso las apps de citas Tinder y Grindr) preguntan solo el año de nacimiento al crear el perfil, un sistema fácilmente falsificable para manipular la edad real.

La Fundación ANAR participó en 2024 en el grupo de expertos convocado por el Gobierno (junto a entidades como Save The Children o Unicef) para analizar las propuestas incorporadas en el proyecto de ley de Protección de los Menores en Entornos Digitales.

El control parental

Además de aumentar la edad mínima para usar las redes sociales, esta ley establece la obligación de que todos los móviles vendidos en España incorporen un sistema de control parental.

Esta herramienta facilitará a los padres configurar el dispositivo para bloquear el acceso a ciertos contenidos (como pornografía, juegos de apuestas o videos violentos) y aplicar límites de uso.

Edad de consentimiento digital en los principales países europeos.

Por ejemplo, impedir que el menor navegue por Internet durante la noche o limitar el tiempo diario en ciertas redes sociales a no más de una hora.

Actualmente, la edad mínima para crear una cuenta en redes sociales es de 13 años en Portugal, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suiza, Estonia y Malta.

En Austria, Bulgaria, Italia y Lituania (igual que ahora en España) pueden hacerlo a partir de los 14 años.

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