José Elías, empresario, critica la Lotería de Navidad: la califica como “el fraude más grande”

Según su perspectiva, el negocio resulta excepcional para el Estado, pero no para quienes laboran diariamente tras el mostrador

El empresario cuestiona la relación

El empresario José Elías volvió a causar controversia en redes sociales tras compartir un video donde cuestiona de manera directa el funcionamiento de la Lotería de Navidad, la relación del Estado con este negocio y el rol de los loteros. Con un tono incisivo y claro, el empresario señaló las razones por las que no participa en el tradicional sorteo y calificó el sistema como “el engaño del siglo”.

Durante su intervención, Elías sostiene que nunca ha comprado lotería ni tiene intención de hacerlo. La explicación, según expone, se basa en un concepto tan sencillo como la estadística. “A mí me ha tocado ya tres veces la lotería y es cuestión de probabilidades”, declara, empleando esa experiencia personal para fundamentar su postura de que apostar no tiene sentido. Desde su punto de vista, la lógica matemática supera cualquier ilusión de suerte o tradición: si las probabilidades son bajas y la ganancia final es reducida, no vale la pena participar.

El empresario dirige luego su crítica hacia la forma en que se promociona el sorteo. Manifiesta que no concuerda con el modo en que se publicita la lotería y sugiere que la narrativa emocional que anualmente acompaña a la campaña navideña distorsiona tanto la realidad de las probabilidades como la del premio final. Desde su óptica, el mensaje oficial se centra más en alimentar expectativas que en proporcionar una imagen transparente de lo que implica jugar realmente. “No estoy de acuerdo con cómo se publicita la lotería”, insiste, subrayando que el problema radica en la manera en que se vende el producto.

Otro punto clave de su argumento es el reparto económico entre el Estado y los loteros. Elías afirma que las comisiones que reciben los administradores están muy lejos de ser justas y que este grupo se encuentra “súper maltratado”. Según su análisis, el negocio es muy rentable para el Estado, pero no para quienes laboran día a día detrás del mostrador. Esa desigualdad, señala, es un componente estructural del sistema que no parece haber sido revisado en años, y que continúa dejando a los loteros en una situación precaria a pesar de ser el motor que sostiene toda la operación comercial.

“Tengo más probabilidades de que me toque algo en el bingo”

El empresario insinúa que, si el reparto fuera más justo, tal vez consideraría participar para apoyar a los loteros, no por la ilusión del premio. “Si se repartiera mejor, pues quizás diría: lo haría por los loteros más que por la lotería”, comenta, dejando claro que la preocupación social tiene más peso que la tentación del dinero. No obstante, afirma que en la situación actual no ve ningún incentivo real para jugar, ni racional ni emocionalmente.

Además, Elías cuestiona el valor efectivo de los premios actuales. Asegura que, lejos de las cifras elevadas que muestran los anuncios, la mayoría de las veces “te tocan cuatro perras”, y que incluso esa cantidad se ve reducida por las retenciones fiscales. Para él, el cálculo final resulta negativo: baja probabilidad de éxito, ganancia limitada y un porcentaje importante para el Estado. Eso, dice, se convierte en “el engaño del siglo”. Su conclusión es rotunda: “Llega un momento en que dices: ¿para qué vas a jugar?”.

En este punto, introduce una comparación inesperada: “Me voy al bingo. Tengo más probabilidades de que me toque algo”. Con esta frase, cierra su argumento planteando una alternativa que, según sostiene, ofrece mejores posibilidades que el sorteo navideño más conocido del país.

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