El exdefensa de la Real Sociedad padeció un grave Trastorno obsesivo-compulsivo que logró controlar con el tiempo.
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Zuhaitz Gurrutxaga disputó 34 partidos en Primera División a lo largo de su trayectoria profesional. Formado en la cantera de la Real Sociedad y tras llegar al primer equipo, se convirtió en un viajero del fútbol español, siempre acompañado por su Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
Este trastorno mental se transformó en una verdadera pesadilla para él, y en los últimos años se ha convertido en un referente para destacar la importancia de su tratamiento para facilitar una vida más llevadera.
Recientemente, el exfutbolista fue protagonista en el programa Callejeros, donde compartió varias de sus manías más relevantes y las dificultades que afrontaba diariamente durante su etapa como jugador profesional.
Sus obsesiones más intensas
Gurrutxaga no ocultó sus manías más profundas vinculadas a la preparación antes de cada partido. Desde cruzar las líneas del campo únicamente con el pie derecho, hasta colocar meticulosamente las chanclas en el vestuario para sentirse cómodo en el máximo nivel.
«Tenía la obsesión de cruzar las líneas con el pie derecho. Afortunadamente, eso ya quedó superado», explicó el exjugador.
«Si pisaba la línea con el pie izquierdo, la ansiedad aumentaba. Tenía una mezcla de obsesión y superstición, pensando que algo malo iba a suceder, que rendiría mal. Llegaba a tener que dar la vuelta y volver a entrar con el pie derecho, convencido de que así se solucionaría el problema», relató el vasco.
«Son obsesiones irracionales y sin sentido, pero no se pueden controlar», admitió el exfutbolista, actualmente recuperado casi en un 90% de su TOC.
Además, Gurrutxaga enfrentó un trastorno muy específico que lo llevaba a obsesionarse con posibles contaminaciones tras cualquier contacto.
«Sufría TOC de contaminación. Temía tocar objetos y personas por miedo a contaminárseme. Imagínate jugar al fútbol en defensa y tener miedo a tocar a un delantero para marcarlo, por temor a contaminarme con mi propio sudor», describió sobre este obstáculo cotidiano.
La situación actual de Zuhaitz Gurrutxaga: de destacar en la Real Sociedad a padecer trastornos que lo alejaron del fútbol
«Pensaba que estaba perdiendo la razón. Imagínate tener que cruzar siempre las líneas con el pie derecho, lavarte las manos 20 veces al día, colocar perfectamente las chanclas en el vestuario antes de salir…», compartió en relación a su etapa como profesional.
Asimismo, lamentó que estas conductas deterioraran su imagen pública mientras atravesaba su TOC: «Poco a poco me hicieron ver como el futbolista más antipático de Primera División. No podía ni dar la mano a un aficionado que se acercaba, menos un abrazo, y terminé negándome a firmar autógrafos por el temor a tocar el bolígrafo que me ofrecían», relató.
Con el tiempo, Gurrutxaga dejó la Real Sociedad y militó en categorías inferiores como la Segunda División B. Finalmente, en 2013 se retiró tras jugar en el Beasain, y actualmente participa activamente en la sensibilización y tratamiento del Trastorno obsesivo-compulsivo.

