El acuerdo para llevar a cabo un proyecto de intervención cultural está dirigido tanto a penados con condenas privativas de libertad como a aquellos sujetos a penas y medidas alternativas a la prisión.

Las personas condenadas a penas alternativas podrán cumplirlas mediante trabajos en el Centro Dramático Nacional, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el Museo Nacional del Romanticismo y el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, todos ellos dependientes del Ministerio de Cultura.
Este ministerio, por medio de la Dirección General de Derechos Culturales, junto con el Ministerio del Interior, a través de Instituciones Penitenciarias, firmó este jueves un convenio para desarrollar un proyecto de intervención cultural orientado tanto a penados con condenas privativas de libertad como a condenados con penas y medidas alternativas a la prisión.
En el caso de quienes están internos en prisión, el programa se iniciará en tres centros penitenciarios —Madrid VII (Estremera), Valencia y A Lama (en Pontevedra)—, con especial atención a la población femenina y bajo la ejecución de la Fundación Gabeiras; con la intención de ampliarse a las demás cárceles donde actualmente están recluidos 48.098 hombres y 3.650 mujeres.
En estos centros se introducirán de forma progresiva contenidos y actividades culturales para facilitar la participación activa de la población penitenciaria. Simultáneamente, se impartirán formaciones en mediación y gestión cultural orientadas al personal funcionario.
Respecto a las penas y medidas alternativas, diversas unidades del Ministerio de Cultura acogerán a esta población, que asciende a unas 130.000 personas anuales, de las cuales un 12 % son mujeres, siendo la mayoría de estas penas alternativas aplicadas a hombres, principalmente por delitos relacionados con maltrato y, posteriormente, condenas por infracciones de seguridad vial.
Según explicó Guadalupe Rivera, subdirectora de medidas alternativas, las penas alternativas de prisión tienen un mínimo de 22 días. El acuerdo prevé que una plaza en un organismo pueda ser compartida por varios condenados, ya que se adapta a sus horarios y a la sanción impuesta, abarcando trabajos variados como colocar sillas, manejar vestuario, montar escenarios y reorganizar salas en museos.
Para esta modalidad, el programa implica a tres entidades: el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ambos vinculados al Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM); además del Museo Nacional del Romanticismo y el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, ambos dependientes de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Angel Luis Ortiz —el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska no pudo asistir por enfermedad— firmaron el convenio por dos años en un acto celebrado en el Centro Penitenciario Madrid I, Alcalá Meco, ante la presencia de decenas de reclusas.
Ortiz destacó que «el acceso a la cultura constituye una herramienta fundamental en el proceso de reinserción y en la inclusión social, la cual debe ser siempre el principio y objetivo de todas las políticas penitenciarias», enfatizando que desde la aprobación de la ley penitenciaria hace casi 50 años, la cultura ha desempeñado un papel esencial en el desarrollo individual de la población reclusa.
Por su parte, Urtasun recordó algunas colaboraciones previas, como el programa que el Centro Dramático Nacional (CDN) lleva a cabo desde hace cinco años, que ha acercado a más de 600 reclusos a ensayos generales, más de 30 preestrenos y encuentros con los equipos artísticos; así como la iniciativa de ficción sonora en formato Dramawalker, que recoge memorias, vivencias y relatos de Madrid I a través de la voz de 16 mujeres privadas de libertad.
El ministro también mencionó las actividades promovidas durante la última década, que incluyen visitas a museos estatales diseñadas específicamente para conectar a la población privada de libertad con los contenidos de las exposiciones, así como la organización de talleres y seminarios.

