Las principales centrales sindicales del país planean paralizar Portugal en protesta contra el paquete “Trabalho XXI”, considerado un retroceso social que incrementa la precariedad y reduce derechos

Portugal enfrenta este jueves su primera huelga general desde 2013, convocada a nivel nacional por las dos centrales sindicales más importantes, la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP) y la Unión General de Trabajadores (UGT). Hoy, ciudadanos de todo el país protestan contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno del primer ministro y líder del Partido Social Demócrata, Luís Montenegro. Estas organizaciones describen el paquete legislativo, denominado “Trabalho XXI”, como una regresión social que pone en riesgo derechos consolidados, aumenta la inseguridad laboral y restringe la acción sindical.
La tensión ha ido aumentando durante la semana, y conforme se acerca la fecha de la protesta, sectores clave como aviación, ferrocarril, metro, sanidad y educación han confirmado su apoyo a las movilizaciones. Según medios locales, la huelga cuenta con el respaldo de un amplio conjunto de sindicatos y provocará grandes alteraciones en transporte, servicios públicos y centros educativos, con especial repercusión en Lisboa y Oporto.
El conflicto se originó en el verano de este año, cuando el Ejecutivo, liderado por la coalición de centroderecha Alianza Democrática —formada por los socialdemócratas de Montenegro y CDS-Partido Popular— presentó la propuesta de reforma. Esta coalición ha dependido frecuentemente del apoyo de la ultraderecha para asegurar mayoría parlamentaria en la legislatura actual. A pesar de intentar avanzar en negociaciones con sindicatos y patronal, los acuerdos relevantes que podrían disminuir la tensión no se han concretado, y el Gobierno sostiene que el actual Código de Trabajo debe perder su “rigidez” para flexibilizar el mercado laboral.
Esta huelga general representa la más significativa en más de una década, recordando la intervención de la troika, cuando el país protestaba contra las políticas de austeridad aplicadas por el entonces primer ministro Pedro Passos Coelho. Los piquetes sindicales comenzarán la noche del miércoles, y habrá manifestaciones en Lisboa, Oporto, Braga, Évora, Faro, Coimbra, Leiria, Santarém, Setúbal y Viana do Castelo, entre otras localidades.
Más contratos temporales y menor protección ante despidos
La reforma modifica más de 100 artículos, una amplitud que explica la fuerte reacción sindical. Entre sus medidas más controvertidas están la facilidad para despidos justificados, con reducción de las garantías procesales, así como la expansión del uso de contratos temporales, especialmente destinados a jóvenes debido a su presunta falta de experiencia.
Otra cuestión criticada por los sindicatos es la posibilidad de externalizar servicios tras despidos colectivos, lo que, según estas organizaciones, abre la puerta a la sustitución encubierta de trabajadores por subcontratas con peores condiciones laborales. La polémica recuperación del denominado banco de horas individual, que permitiría jornadas semanales de hasta 50 horas y 150 horas extras anuales sin remuneración adicional, también ha sido señalada por CGTP y UGT como un retroceso en los derechos laborales.
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Además, la prioridad de acuerdos individuales de empresa sobre convenios sectoriales, que según CGTP y UGT fragmentaría la negociación colectiva y reduciría la capacidad para negociar salarios, ha generado desacuerdos importantes en las negociaciones. Por último, las restricciones al derecho a la lactancia y a horarios flexibles para padres de hijos con discapacidad o enfermedades crónicas, que quedarían supeditadas a criterios organizativos de la empresa,
Aunque recientemente el Gobierno eliminó algunas medidas impopulares, como los recortes en formación obligatoria y ciertas sanciones relacionadas con bajas médicas, los puntos centrales permanecen intactos, lo que ha impulsado a las centrales a mantener la convocatoria.
El Gobierno cuestiona la huelga que podría paralizar el país
En su intervención del 5 de diciembre en la Asamblea de la República, Montenegro, el primer ministro, expresó su desacuerdo con las movilizaciones, calificándolas de “políticas” y preguntando “¿para reclamar qué?” en referencia a la huelga. También acusó a la CGTP de rechazar acuerdos a pesar de las iniciativas del Ejecutivo y afirmó que otros sindicatos han caído en la “trampa” de la principal central sindical. No obstante, el jefe de Gobierno aseguró respetar plenamente el derecho de huelga “y su ejercicio legítimo”, insistiendo en que el Ejecutivo mantiene la voluntad de continuar negociando.

La huelga nacional afectará al país de manera extensa. Las principales aerolíneas cancelarán la mayoría de vuelos, manteniendo solo los servicios mínimos legales y con fuertes restricciones en los aeropuertos de Lisboa y Oporto. El transporte público también estará interrumpido: la empresa ferroviaria CP operará solo el 25% de sus rutas, el Metro de Lisboa estará cerrado y los autobuses Carris funcionarán en 12 líneas esenciales, mientras que los ferris en el Tajo circularán únicamente en horas punta y con aforo limitado.
En el sector educativo, se espera el cierre prácticamente total de escuelas públicas y la migración de gran parte de las clases universitarias a plataformas digitales. En sanidad, se mantendrán únicamente servicios críticos (urgencias, oncología, diálisis, UCI), mientras consultas y cirugías programadas serán suspendidas. Asimismo, las oficinas de la administración pública funcionarán con personal reducido o permanecerán cerradas.

