La flota de buques fantasma vinculada a Venezuela que supuestamente evade sanciones para exportar petróleo

Buques fondeados en una bahía

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    • Autor, Ángel Bermúdez
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 49 minutos

En 2019, cuando el presidente estadounidense Donald Trump impuso sanciones al sector petrolero venezolano como presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, las exportaciones de crudo de Venezuela descendieron hasta aproximadamente 495.000 barriles diarios. Seis años después, pese a que las sanciones aún permanecen, las exportaciones han repuntado, alcanzando cerca del millón de barriles por día.

Aunque esta cifra es modesta teniendo en cuenta que en 1998 —antes de la llegada al poder de Hugo Chávez— la producción alcanzaba los tres millones de barriles diarios, la reactivación parcial de las exportaciones de crudo evidencia que las sanciones contra Venezuela no han tenido el efecto deseado por EE.UU.

El gobierno de Maduro ha ido descubriendo mecanismos para reactivar la producción petrolera y abrir nuevas rutas de comercialización que evaden las restricciones impuestas.

En este proceso, la llamada «flota fantasma» desempeña un papel crucial: un conjunto de tanqueros petroleros que, mediante diversas tácticas, logran ocultar sus actividades de transporte de petróleo sancionado por las autoridades norteamericanas.

Este miércoles, una de estas embarcaciones fue detenida y confiscada por las fuerzas militares de EE.UU. en aguas frente a la costa venezolana.

«Acabamos de confiscar un petrolero frente a las costas de Venezuela, un buque de gran tamaño, de hecho el mayor petrolero incautado hasta la fecha», afirmó Trump al comunicar la operación ante la prensa desde la Casa Blanca.

Por su parte, el gobierno venezolano describió la incautación como «un robo flagrante y un acto pirata» y anunció que buscará recursos en instancias internacionales para denunciar el incidente.

Donald Trump, de traje azul y corbata roja, durante una sesión en la Casa Blanca, 10 de diciembre, 2025

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Esta acción por parte de EE.UU. incrementa la tensión con Caracas, la cual se ha ido intensificando desde agosto de este año, cuando la administración Trump desplegó una considerable fuerza militar en aguas del Caribe. Oficialmente, el objetivo era combatir el narcotráfico, pero numerosos analistas consideran que la meta real es presionar para un cambio de régimen en Venezuela.

Más allá del posible trasfondo político, la medida tiene repercusiones económicas, ya que complica aún más las exportaciones petroleras venezolanas al aumentar la vigilancia y presión sobre la flota fantasma.

Entonces, ¿qué se conoce acerca del modo de operación de estas embarcaciones?

Un fenómeno en auge

El uso de flotas fantasma está en crecimiento y no solo ocurre en Venezuela, sino también en otros dos productores petroleros sujetos a sanciones impuestas por EE.UU. y potencias occidentales: Rusia e Irán.

Según la empresa de inteligencia financiera S&P Global, uno de cada cinco petroleros a nivel mundial se utiliza para traficar petróleo de contrabando proveniente de países bajo sanciones.

De este total, aproximadamente un 10% estaría dedicado exclusivamente al crudo venezolano, un 20% al iraní, y un 50% se concentra en transportar petróleo ruso. El 20% restante no está limitado a un solo país y puede manejar carga de más de uno de estos territorios.

La firma de análisis marítimo Windward estima que esta flota clandestina está compuesta por alrededor de 1.300 embarcaciones.

Las sanciones petroleras intentan desalentar a países o compañías de comprar o participar en operaciones con petróleo proveniente de naciones sancionadas.

En respuesta, los países afectados suelen ofrecer su petróleo a precios muy rebajados, incentivando a operadores, empresas o países a asumir el riesgo de adquirirlo, mientras aplican diversas técnicas para ocultar su procedencia.

Barcos petroleros esperan ser cargados en el lago de Maracaibo

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Barcos que engañan

Entre las tácticas más comunes para eludir sanciones está el frecuente cambio de nombres o banderas, en ocasiones varias veces durante un solo mes.

Por ejemplo, el petrolero incautado recientemente es un buque identificado como The Skipper, según informó CBS News, socio en EE.UU. de la BBC.

Esta emisora reportó que la embarcación fue sancionada por el Departamento del Tesoro estadounidense desde 2022, debido a su presunta participación en una red de contrabando petrolero que financia a la Guardia Revolucionaria iraní y a la milicia chiita libanesa Hezbolá.

CBS indicó que, al momento de la sanción, el petrolero se llamaba Adisa (antes fue conocido como The Tokyo) y estuvo vinculado con el empresario petrolero ruso Viktor Artemov, quien también está bajo sanciones.

Sobre este buque, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, declaró en la red social X que la nave se utilizaba para transportar petróleo de Venezuela e Irán, ambos países sancionados.

Un dato interesante sobre The Skipper es su antigüedad, ya que tiene 20 años, algo característico de este tipo de tanqueros en flotas fantasma: son embarcaciones antiguas, pues las grandes navieras suelen retirar estos buques después de 15 años de uso, y hacia los 25 años los envían al desguace.

Otro truco habitual que emplean estos barcos es suplantar la identidad de naves destinadas al desguace, utilizando los números de registro únicos emitidos por la Organización Marítima Internacional a otras embarcaciones. Así, esas naves se convierten en «barcos zombis», ya que actúan de manera similar a alguien que usara la identidad de un fallecido.

Un caso relacionado con Venezuela ocurrió en abril pasado, cuando un buque llamado Varada llegó a aguas malasias después de iniciar un viaje dos meses antes desde Venezuela.

Este buque levantaba sospechas por dos razones: tenía 32 años y navegaba bajo la bandera de las Comoras, un pabellón popular entre embarcaciones que intentan evitar detección.

Una investigación de Bloomberg reveló que se trataba de un barco zombi, ya que el verdadero Varada había sido desguazado en 2017 en Bangladesh.

Un buque con bandera de Liberia transfiere petróleo a un buque con bandera de Rusia

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Otras modalidades frecuentes en la operación de barcos de flotas fantasma incluyen «enmascarar» el origen del petróleo mediante transferencias en aguas internacionales a otros petroleros que navegan con banderas limpias, los cuales son responsables de llevar el crudo a su destino final, presentándolo como originado en países sin sanciones.

Este mismo patrón se observó en las exportaciones petroleras venezolanas hacia China durante el primer mandato de Trump. Expertos consultados por BBC Mundo señalaron que en algún momento las estadísticas oficiales de comercio de China no reflejaban importaciones de crudo venezolano, cuando en realidad sí se estaban realizando.

Esto era viable porque ciertas refinerías compraban petróleo a estos barcos, que habían adquirido la carga en alta mar y la declaraban como proveniente de países no sancionados.

Un último truco común consiste en desactivar el sistema de identificación automática, que transmite datos como nombre, bandera, posición, velocidad y rumbo de la embarcación. Manipular esta información permite ocultar la identidad, ubicación y trayectoria de los buques.

Una flota fantasma en aparente crecimiento

La investigación de Bloomberg en abril identificó cuatro barcos zombis que transportaban petróleo venezolano.

La agencia de noticias utilizó análisis de imágenes satelitales y comparó las fotos con registros históricos de los cuatro buques cuyo nombre y números de identificación estaban siendo usados.

Más recientemente, la ONG Transparencia Venezuela difundió un informe basado en el seguimiento de los puertos petroleros venezolanos durante octubre de este año.

De acuerdo con ese estudio, 71 tanqueros extranjeros estuvieron presentes en modo visible en las instalaciones de la petrolera estatal Pdvsa, de los cuales 15 se encuentran bajo sanciones y nueve están relacionados con flotas fantasma.

El informe señala que, en promedio, 24 petroleros operaban en modo furtivo cerca de tres puertos ubicados en la zona occidental y oriental del país, ya que no tenían activas las señales reglamentarias de posicionamiento.

Además, Transparencia detectó seis transferencias de carga entre buques en las proximidades de la bahía de Amuay, en el occidente venezolano.

También se constató que la mayoría de los buques navegaban con banderas de países considerados paraísos regulatorios, donde los controles son más laxos, favoreciendo el accionar de estas embarcaciones.

Un enorme buque petrolero atraca en la terminal de crudo del puerto de Yantai, provincia de Shandong, China, el 25 de abril de 2024

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De los 71 navíos, 29 ondeaban la bandera panameña, seis la de las islas Comoras y cinco la de Malta.

El informe de Transparencia destaca que 38 de estos tanqueros permanecieron más de 20 días sin ingresar a puerto, en marcado contraste con las embarcaciones de la petrolera estadounidense Chevron —autorizada por Washington para operar en Venezuela—, que recogen su carga y parten en un máximo de seis días.

«La prolongada estadía en zonas portuarias del país, sin acceder directamente a las terminales petroleras, genera serias sospechas sobre el tipo de operaciones que estos buques ejecutan», apuntó Transparencia respecto a los tanqueros con largas permanencias sin entrar a puerto.

En cualquier caso, dado que la incautación realizada este miércoles partió desde el portaviones Gerald Ford —el mayor del mundo— que forma parte del considerable despliegue de fuerzas estadounidenses en aguas caribeñas frente a Venezuela, es probable que la capacidad del gobierno de Maduro de recurrir a la flota fantasma se vea notablemente restringida.

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