PSOE acelera la resolución del ‘caso Salazar’: de demorarse cinco meses a intentar cerrarlo en 48 horas

Francisco Salazar, el exsecretario de acción electoral del PSOE

El PSOE acelera la conclusión del expediente de Paco Salazar, investigado por acusaciones de acoso sexual, tras meses de estancamiento en el proceso.

El dictamen del comité antiacoso estará disponible en alrededor de 48 horas e incluirá detalles sobre las acciones realizadas y si se ofreció asistencia psicológica a las víctimas.

El partido reconoce fallos en la gestión y lentitud en la aplicación del protocolo, mientras algunas federaciones exigen que el caso sea remitido a la Fiscalía.

Pedro Sánchez ha reconocido públicamente errores en la gestión y ha defendido la autocrítica y respuesta del PSOE ante casos de acoso.

Una sensación de alivio se extendía entre el sector feminista del PSOE este martes al conocer por El País que el partido está finalizando el informe sobre Paco Salazar, que verá la luz en unas 48 horas.

«Por fin», comentaba una líder feminista del PSOE, confiando en que esta polémica «llegue a su fin». Ferraz acelera para erradicar un escándalo que ha dominado la política desde hace una semana, a pesar de que las denuncias sean de julio.

Desde el partido esperan una resolución ejemplar que ponga término a una controversia que persiste desde hace seis meses, desde que Paco Salazar renunció a todas sus responsabilidades, tanto en la Ejecutiva como en Moncloa, tras múltiples acusaciones de acoso sexual.

Pocos días después de su renuncia, el portal antia acoso sexual del partido recibió varias denuncias contra quien fuera miembro de la Ejecutiva y estaba próximo a ser designado secretario de Organización en la sombra.

La publicación de elDiario.es fue determinante para frenar su ascenso al controlar el PSOE, tras la caída de Santos Cerdán.

En estos meses, el caso tuvo un lento avance y el proceso estuvo detenido cinco meses sin contactar a las víctimas, que es el segundo paso del protocolo.

De hecho, en la dirección del partido reconocen que «la gestión de todo este asunto ha sido muy deficiente».

Otros prefieren destacar que el procedimiento ha sido correcto, aunque admiten que los plazos no se cumplieron adecuadamente.

«Se ha pedido disculpas por ello, pero el protocolo está funcionando y se ha activado«, aseguran fuentes cercanas a la Ejecutiva.

Ahora, Ferraz busca responder a muchas incógnitas pendientes.

El informe del comité antiacoso, cuya composición permanece confidencial, incluirá un dictamen y especificará las medidas tomadas y si, por ejemplo, se ofreció apoyo psicológico a las víctimas.

Este documento será entregado a la Secretaría de Organización, liderada por Rebeca Torró, que determinará los próximos pasos a seguir.

La semana pasada, en una reunión virtual, la Federación Socialista Asturiana, encabezada por la exvicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, solicitó a Ferraz que, tras finalizar el informe, el PSOE remita el caso a la Fiscalía, al considerar que podría tratarse de un delito de violencia de género en la conducta de Salazar hacia sus subordinadas.

Esta alternativa no convence del todo a Pedro Sánchez, quien ha expresado en privado que esta decisión corresponde a las víctimas.

La controversia continúa, y el presidente del Gobierno y líder del PSOE se ha visto obligado a volver a pronunciarse, esta vez de manera pública.

Lo hizo este martes de forma indirecta, durante un acto conjunto entre el PSOE y UGT para conmemorar el centenario del fundador de ambas organizaciones, Pablo Iglesias Posse.

Pedro Sánchez reconoció que «el feminismo nos da lecciones, a mí el primero», y añadió: «Cuando nos las da, en lugar de reaccionar como la derecha, nosotros pedimos perdón y actuamos en consecuencia».

Este mensaje hacía referencia velada a la destitución de otro cargo de Moncloa, Antonio Hernández, por supuestamente haber encubierto a su «amigo» y «mano derecha».

Aunque esta destitución, anunciada sorpresivamente el domingo, no se ejecutó hasta que salieron a la luz testimonios que lo señalaban como encubridor.

Estas palabras de Sánchez complementan la autocrítica que, pese a no tener consecuencias políticas determinadas, realizó el sábado en una charla informal con periodistas, donde asumió en primera persona los «errores en la rapidez» con la que se ha llevado el expediente del caso Salazar.

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