De los 32 fieles que apoyaron a Pedro Sánchez en el asalto al PSOE durante las primarias de 2017, solo tres permanecen en la cúpula actual. Además, sus tres principales apoyos han sido los protagonistas de las mayores polémicas que afectan al partido.

«Solo tres personas conocíamos con exactitud la cantidad de avales reunidos: Santos Cerdán, Paco Salazar y yo», escribe Pedro Sánchez en su libro Manual de resistencia, relatando el proceso de primarias que en 2017 le permitió recuperar la Secretaría General del PSOE. En este relato, el actual presidente del Gobierno menciona a varios actores que le acompañaron durante aquella carrera hacia la dirección de Ferraz: «En ese periodo, varias personas del partido fueron fortaleciendo su vínculo conmigo: José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Santos Cerdán, Sofía Hernanz, Francisco Quico Toscano, Susana Sumelzo y Rafa Román figuraban entre ellos. Se fue forjando una complicidad especial que en algunos casos no existía antes». Más adelante añade: «Otras personas que me apoyaron desde el primer momento fueron Iratxe García y María Luisa Carcedo».
La mayoría permaneció junto a Sánchez durante todo el proceso de primarias y se reunió la noche del recuento en la oficina que hoy ocupa el presidente en Ferraz para festejar el resultado. De aquel grupo de una treintena de apoyos, muchos obtuvieron un cargo en la Comisión Ejecutiva Federal del partido, designados por el propio Pedro Sánchez. Entre ellos, el secretario general colocó a tres en posiciones clave: Ábalos fue nombrado secretario de Organización y Cerdán y Salazar asumieron roles dentro de ese departamento, bajo la dirección del entonces ministro.
Actualmente, esos tres apoyos principales se han convertido en los protagonistas de los mayores escándalos que afectan a Sánchez. «Asumí esas responsabilidades, no con un ‘Luis, aguanta’, sino expulsando a estas personas«, afirmó Sánchez en una entrevista la semana pasada en el canal catalán de TVE. Le preguntaron por Ábalos y Cerdán, aunque la respuesta parece abarcar a todos ellos.
El último en caer del círculo cercano del presidente del Gobierno ha sido Paco Salazar. Más allá de sus funciones en la cúpula de Ferraz, este dirigente acompañó a Sánchez durante toda su etapa en La Moncloa: primero como director general del Departamento de Análisis y Estudios de la Presidencia del Gobierno (2018-2019); luego, como director adjunto a la Presidencia (2020-2021); posteriormente, como secretario general de Planificación Política del Gabinete de la Presidencia (2022-2024); y finalmente como secretario general de Coordinación Institucional. Fue destituido de este último puesto en julio de 2025, después de que saliera a la luz una denuncia por presunto acoso sexual que actualmente mantiene la atención mediática.
Sánchez se vio obligado a romper su silencio respecto a este tema en la tradicional charla tras la ceremonia oficial del Día de la Constitución, donde descartó de manera tajante que el PSOE vaya a remitir el caso a la Fiscalía, a pesar de la petición realizada por responsables de Igualdad en varias federaciones y feministas destacadas, entre ellas su exnúmero dos en la dirección de Ferraz, Adriana Lastra, quien argumentaba que el caso podría constituir un delito de violencia de género. «Legalmente no es posible. Deben ser las propias denunciantes quienes actúen», concluyó.
El presidente reconoció además «en primera persona» que hubo «un error en la rapidez» de la respuesta ante las denuncias de las dos mujeres que acusan a su ya exasesor de conductas machistas, de las que aseguró haberse enterado por los medios. Asimismo, este domingo destituyó de forma fulminante a Antonio Hernández, mano derecha de Salazar en La Moncloa. Queda por ver si con esto se cierra la fractura interna en el PSOE.
Salazar formaba parte del grupo de treinta dirigentes que posaron aquel 21 de mayo de 2017 en el despacho de Sánchez en Ferraz. De las 31 personas que aparecen en esa emblemática foto —32 contando a Cerdán—, 18 integraron, en algún momento, la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, con el actual presidente del Gobierno al frente. Sin embargo, en la nueva cúpula definida en julio, tras los escándalos de Cerdán y Salazar, solo tres de aquellos primeros fieles permanecen junto a Sánchez: el ministro Óscar Puente, la eurodiputada Iratxe García y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, diputado y vicepresidente del Congreso.
El resto ha tomado cierta distancia del partido a nivel orgánico en los últimos años, aunque sin desprenderse completamente de la mano que impulsó a Sánchez a la Secretaría General del PSOE hace ocho años. Trece de los 31 que aparecen en la fotografía celebrando la victoria en las primarias ocupan actualmente cargos designados por el Gobierno —o sobre los que el Ejecutivo ejerce alguna influencia—, y tres más han desempeñado este tipo de funciones anteriormente.
Por ejemplo, entre quienes acompañaron a Sánchez por España durante las primarias de 2017 figuraban José Félix Tezanos, actual presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y Beatriz Corredor, presidenta de Redeia —empresa en la que el Estado, a través de la SEPI, es accionista mayoritario—. También estaban Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, y Susana Sumelzo, secretaria de Estado para Iberoamérica y el Caribe y el Español en el Mundo. Además, Manuel González forma parte del Consejo de Administración de Enagás; Carlos Ruiz preside Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya; y Sofía Hernanz lidera la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE), empresa pública. Andrés Perelló, asesor del crowdfunding con el que Sánchez financió su campaña de primarias, fue después embajador en la UNESCO. En aquel grupo de fieles también estaban María Luisa Carcedo —exministra—, Óscar Puente y Margarita Robles —ministros—, y Adriana Lastra —delegada del Gobierno en Asturias—.
De todos ellos, Sánchez seleccionó a Ábalos, Cerdán y Salazar para ocupar los puestos más altos en Ferraz tras su regreso a la Secretaría General del partido. En los últimos meses, el presidente del Gobierno ha defendido que desconocía las presuntas irregularidades cometidas por los dos primeros en el marco del caso Koldo y sus comportamientos cuestionables: «Ábalos era un gran desconocido para mí a nivel personal», llegó a afirmar esta semana. Sin embargo, entre otros acompañantes en la campaña de primarias, sí hubo quienes alertaron sobre ellos: la exdiputada socialista Zaida Cantera reveló recientemente que desde Navarra le advirtieron sobre Cerdán, en relación con irregularidades financieras, y Carmen Calvo recordó que escuchó «rumores» acerca de las relaciones de Ábalos con mujeres. Por su parte, la ex pareja del exministro, Carolina Perles, declaró haber informado a Lastra y a Maritcha Ruiz, entonces responsable de Comunicación del PSOE, de que Ábalos «se relacionaba con prostitutas».
Todos ellos, al igual que ellos mismos, acompañaron a Sánchez en el camino hacia su regreso a la cúpula de Ferraz, pero el presidente insiste en que desconocía todo hasta que estallaron los escándalos. En el caso de Salazar, el tercero de sus principales apoyos, Sánchez mantiene por ahora el silencio.
ESTOS SON ‘LOS 31’ DE SÁNCHEZ
En el despacho de Sánchez en Ferraz: 1, Maritcha Ruiz; 2, Zaida Cantera; 3, Míchel Montaner; 4, Mª Luisa Carcedo; 5, Beatriz Corredor; 6, Margarita Robles; 7, Adriana Lastra; 8, Manuel Escudero; 9, Carles Ruiz; 10, José Luis Ábalos; 11, Carolina Perles; 12, Rocío Frutos; 13, Sofía Hernanz; 14, Magdalena Pérez-Castellón; 15, Susana Sumelzo; 16, Odón Elorza; 17, José Félix Tezanos; 18, Mª Luisa Faneca; 19, Andrés Perelló; 20, Mª Luz Martínez Seijo; 21, Carmen Calvo; 22, Manuel González; 23, Xisco de la Cruz; 24, José Sanroma; 25, Ismael Bosch; 26, Óscar Puente; 27, Iratxe García; 28, Francisco Pérez; 29, Paco Salazar; 30, Begoña Gómez; 31, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

