CESM y SMA convocan un paro nacional los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre para manifestar su rechazo al borrador del Estatuto Marco
Se abre un nuevo capítulo en las protestas de los médicos contra el Estatuto Marco. Desde este martes hasta el viernes, los profesionales sanitarios están convocados a una huelga por tercera vez durante este año y, además, en plena temporada de gripe. La razón permanece constante: expresar su rechazo al borrador presentado por Mónica García para la nueva ley básica que regula las condiciones laborales de todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud, reclamando además un estatuto propio.
El Comité de Huelga, integrado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), dio a conocer hace meses un programa de acciones orientado a evidenciar “el rechazo unánime de la profesión”. Este plan incluía una manifestación en Madrid que tuvo lugar el 15 de noviembre, seguida de cuatro jornadas consecutivas de paro al mes siguiente, acompañadas de concentraciones en diversas localidades del país. Este calendario se mantiene vigente, y apenas hace cinco días se volvió a rechazar la última propuesta ministerial para la modificación de esta norma, tras la reciente reunión celebrada.
Las razones que sustentan la continuación de estos cuatro días de paro se resumen en cinco puntos. En primer lugar, se enfatiza que la demanda de un estatuto propio responde a “la necesidad del colectivo médico de contar con un ámbito de negociación diferenciado y con interlocutores propios” y se asegura que no se soluciona “nada” integrándolo en un capítulo específico.
En cuanto a la clasificación de los grupos profesionales, critican que el Ministerio mantiene su postura de no distinguir los grupos titulados MECES (Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior) III de los MECES II, “lo que implica que graduados con 240 créditos y formación específica podrían equipararse a médicos con 360 créditos”. CESM sostiene que “no se considera el nivel de responsabilidad para dicha clasificación”.
El tercer aspecto aborda las jornadas de guardia, sobre las cuales lamentan que no se consideren “actividad extraordinaria ni se garantice su remuneración superior a la hora ordinaria”. Además, defienden que esas horas deberían contarse como tiempo efectivo para la jubilación, una demanda recurrente en las diferentes protestas que han tenido lugar a lo largo del año.
Por otro lado, denuncian que se mantiene la movilidad forzosa y el uso del denominado «comodín letal» de las “necesidades de servicio”, instrumento con el que se somete al colectivo médico a condiciones laborales injustas y discriminatorias en comparación con otras categorías profesionales. Por último, subrayan que no aceptan un régimen de incompatibilidades discriminatorio “ni retribuciones diferentes por igual trabajo”.
Desde el Ministerio de Sanidad, en cambio, se defienden las mejoras que, en su opinión, incorpora la actualización de esta norma tras más de dos décadas sin modificaciones. Entre los aspectos destacados, la entidad dirigida por García insiste en el “fin de la inestabilidad” mediante OPEs obligatorias cada dos años, los límites “estrictos” a la sobrecarga laboral, reduciendo la jornada laboral máxima a 45 horas, así como en la “transformación del modelo de guardias”, reduciendo, por ley, las jornadas de 24 a 17 horas.
Este documento fue difundido pocas horas después de que el Ámbito de Negociación del Estatuto Marco (SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT, CSIF y CIG-Saúde) convocara a todos los profesionales sanitarios, no solo médicos, a una huelga indefinida a partir del 27 de enero y cada martes.
Las protestas anteriores por el Estatuto Marco
Estos nuevos paros se suman a un intenso calendario de movilizaciones que durante el 2025 han tenido lugar en contra de la norma propuesta. La primera convocatoria de manifestación por parte de CESM y SMA data de abril. Solo dos meses después, se realizó la primera huelga en España, con un “seguimiento espectacular y magnífico”, según afirmó Víctor Pedrera, secretario general de la confederación, acompañada por concentraciones en varias localidades.
Posteriormente, se realizó otra huelga y manifestaciones a principios de octubre. Aproximadamente un mes y medio después, miles de médicos nuevamente salieron a las calles de Madrid, a pesar de las condiciones climáticas adversas.
Más allá del colectivo médico, otros profesionales sanitarios también se han manifestado para expresar su rechazo. En octubre, con las enfermeras al frente, el personal sanitario mostró ante el Ministerio su oposición al Estatuto Marco propuesto, demandando, entre otros puntos, el fin de la precariedad laboral reflejada en el texto, tal como defendían.

