Se intenta revertir de este modo las encuestas que anticipan el peor resultado en la región

Extremadura es una de las comunidades que «han asimilado peor» las concesiones del Gobierno de Pedro Sánchez al independentismo, especialmente respecto a la amnistía para los procesados por el referéndum ilegal del 1-O y la promesa de una financiación especial para Cataluña. No obstante, en el PSOE están convencidos de que en esta ocasión el presidente «va a sumar en lugar de restar» durante la campaña para los comicios regionales del próximo 21 de diciembre, según declara un alto dirigente con décadas de militancia, en referencia al desastre de las elecciones autonómicas y municipales de 2023, del que una gran parte del partido le responsabiliza.
De hecho, Sánchez emocionó este jueves a los 800 asistentes que llenaron el Palacio de Congresos de Plasencia (Cáceres) en el evento que marcó el inicio del sprint final hacia la cita con las urnas, dejando al candidato que encabezará la lista, Miguel Ángel Gallardo, en un discreto segundo plano. Cuando afirmó que mientras él permanezca en La Moncloa la subida de las pensiones estará «asegurada por ley», desde el público se escucharon gritos de «¡eres el mejor!». A lo que el líder socialista, visiblemente cómodo en esta ocasión, respondió: «No, no, los mejores no somos quienes gobernamos, los mejores sois vosotros, los mayores y las mayores que habéis dedicado los mejores años de vuestras vidas a este país, a la democracia y al Estado del bienestar». Aplausos ensordecedores. Uno de tantos que resonaron durante su intervención.
El PSOE intenta ahora sacar partido a la fortaleza de sus siglas en uno de los antiguos bastiones que perdió durante la catástrofe de 2023. Y lo hace tratando de alejar el fantasma de la abstención con el argumento de que es el único partido que defiende la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos, y que donde ellos prestan apoyo a pacientes, estudiantes y personas dependientes, el PP solo contempla «clientes, clientes y clientes». De hecho, a diferencia de campañas anteriores, la estrategia no se basará en reavivar el miedo a los «gobiernos de derecha y ultraderecha», sino en poner el énfasis en reivindicar que los socialistas son los únicos capaces de garantizar el correcto funcionamiento del «ascensor social» en uno de los territorios más desfavorecidos de España.
El propio Gallardo se definió en este acto como uno de los beneficiarios de las políticas de Felipe González para fomentar la igualdad de oportunidades, hijo de un jornalero y de una mujer que trabajaba sirviendo en la casa de unos «señoritos», y ahora aspira a presidir la comunidad en la que nació hace 51 años. Tal como ha hecho en múltiples encuentros de precampaña, volvió a adoptar el papel de víctima, usando la metáfora de cargar con una «mochila llena de piedras», de la cual responsabilizó directamente a Vox y sus organizaciones afines.
De esta forma indirecta aludió a su proceso judicial, en el que se sentará acusado de presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias relacionados con la contratación del hermano de Sánchez en la Diputación de Badajoz. Ahora no solo debe afrontar la campaña bajo esta circunstancia irregular, sino que también ha sido duramente cuestionado internamente por haberse aforado rápidamente en la Asamblea de Extremadura para evitar ser juzgado por un tribunal ordinario.
Minimizar el batacazo
Ninguno de los dirigentes consultados por este medio confía en que pueda haber un cambio significativo en las encuestas que de forma unánime pronostican que María Guardiola (PP) seguirá al frente de la Junta. En privado expresan que la meta realista es que la magnitud de la derrota no alcance la categoría de desastre. Fuentes del partido en la región admiten por su parte que la imputación «no ayuda», pero destacan que Gallardo es «un gran gestor» con amplia experiencia y confían en que esto sirva de aval para que sus bases se movilicen en un territorio con profundas raíces socialistas.
No obstante, resulta muy significativo que en el cartel que convocaba el inicio de la cuenta atrás para las elecciones en Cáceres solo apareciera Sánchez para anunciar el acto conjunto de ambos. El presidente -que en su intervención del jueves no mencionó el procesamiento de su hermano ni del candidato de su partido- participará en otro mitin la próxima semana y en el acto final. Así, vuelve a cargar con una campaña compleja para intentar revertir los sondeos que predicen el peor resultado histórico de su partido en una región donde ha sido hegemónico durante cuatro décadas.

