
Lo que inició como un proyecto planeado para durar solo tres meses, terminó extendiéndose a una década. El camarógrafo Casey Anderson, experto en vida salvaje, decidió instalar una cámara dentro de una madriguera abandonada de osos pardos en el Parque Nacional de Yellowstone.
Con el propósito de capturar a los osos regresando para su hibernación, Anderson dejó la cámara grabando; aunque no tenía previsto mantenerla activa durante diez años, optó por ser paciente y, según muestra el vídeo publicado en su canal de YouTube, esa paciencia valió la pena.
Hallazgos inesperados dentro de la cueva
Anderson usó una cámara trampa Reconyx Ultrafire, reconocida por su resistencia y prolongada duración de batería. Durante los diez años que la cámara permaneció en la madriguera, se registró una sorprendente variedad de conductas animales. Aunque esperaba documentar solo osos pardos, la cámara capturó mucho más.
«No solo regresaron los osos, sino también pumas, coyotes y una diversidad inesperada de animales pequeños», relató Anderson en una entrevista para Newsweek. «Un puma en particular volvía repetidamente, casi de manera obsesiva».
A pesar de que un oso curioso terminó destruyendo la cámara, las grabaciones resultaron valiosas porque ofrecieron una perspectiva profunda sobre el comportamiento y las rutinas territoriales de estas especies, aspectos que raramente se observan con tal detalle.
«Este tipo de hallazgos es lo que me impulsa«, afirmó. «He dedicado toda mi vida a hallar áreas silvestres e instalar cámaras para observar silenciosamente lo que sucede cuando no hay presencia humana».

