Las víctimas perdieron la vida en circunstancias que siguen siendo investigadas tras perder el control y dar varias vueltas de campana
Seguir en
En la madrugada del 30 de noviembre, tres personas han perdido la vida en el municipio cántabro de Cabezón de la Sal. Los jóvenes, con edades de 22, 23 y 25 años, fallecieron tras un grave siniestro vial ocurrido en la carretera nacional N-634. El accidente tuvo lugar poco después de medianoche, exactamente a las 00:30 horas, en el kilómetro 244,9, justo antes del puente de Virgen de la Peña, según informó la Delegación del Gobierno en Cantabria.
El automóvil en el que viajaban los afectados salió de la vía por razones que aún están bajo investigación. De acuerdo con los primeros reportes, el conductor perdió el control, ascendió sobre una isleta y sufrió múltiples vuelcos. La violencia del choque dejó el vehículo en condiciones irreconocibles y quedó detenido en el aparcamiento de un restaurante cercano a la carretera.
Los tres fallecidos residían en la zona: dos eran originarios de Cabezón de la Sal y el tercero, de Villanueva de la Peña, perteneciente al municipio vecino de Mazcuerras. La sección de la N-634 donde ocurrió el accidente es conocida por tener un alto volumen de tráfico, especialmente durante fines de semana y noches festivas en la comarca del Saja-Nansa. Este punto específico no es desconocido para los cuerpos de emergencia; sin embargo, la violencia del vuelco y la pérdida abrupta del control sorprendieron incluso a los agentes y técnicos más experimentados.
Servicios de emergencia y respuesta inmediata
El accidente desencadenó un despliegue rápido y coordinado de los diferentes servicios de emergencia. Tras conocer la gravedad, se movilizaron a la zona unidades de la Guardia Civil de Tráfico, personal sanitario del 061 y bomberos autonómicos del 112 Cantabria, desde el parque de Valdáliga. La prioridad principal fue asegurar el área y brindar ayuda a las víctimas atrapadas dentro del vehículo, que presentaba severos daños estructurales tras los múltiples vuelcos.

El joven que viajaba en el asiento trasero fue el último en ser rescatado del vehículo; a pesar de los esfuerzos del equipo sanitario, que brindó asistencia en el lugar durante varios minutos, finalmente falleció mientras recibía atención en la zona del accidente.
El protocolo de actuación se activó con rapidez, incluyendo el plan para accidentes con múltiples víctimas implementado por el Gobierno de Cantabria. Además de atender a los heridos, se ofreció apoyo psicológico en el sitio a los familiares de los jóvenes, con el fin de mitigar el impacto emocional causado por la tragedia.
Luto oficial y respuesta institucional en la región
La gravedad de la pérdida se trasladó prontamente al ámbito institucional. Tanto el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal como la presidencia del Gobierno de Cantabria manifestaron una reacción inmediata ante el fallecimiento de los tres jóvenes. Víctor Reinoso, alcalde del municipio, anunció la declaración de tres días de luto oficial en homenaje a las víctimas, una decisión que refleja el sentir común de la comunidad.

Desde el máximo nivel autonómico, la presidenta María José Sáenz de Buruaga manifestó públicamente su pesar y tristeza por el accidente. A través de un mensaje en redes sociales, la dirigente regional señaló que “no hay consuelo para las familias” frente a una tragedia de tal magnitud, expresando su pésame y apoyo a los familiares y amigos de los fallecidos.
La comunidad, que continúa asimilando el impacto, acompañó a las familias durante el período de luto oficial, en un clima de recogimiento generalizado. Las imágenes del estado final del vehículo y la conmoción entre familiares y vecinos permanecen vivas en la memoria colectiva de la comarca.
