La importancia de los murciélagos para la producción sostenible de tequila y mezcal

Dos murciélagos polinizando una flor.

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En la árida región del desierto de Chihuahua, situada en el centro de México, hay frías y oscuras cavernas ocultas entre las rocas de tono marrón. Al final de la primavera, miles de pequeños murciélagos peludos se congregan en su interior. La mayoría son hembras gestantes que han recorrido un trayecto de 1.609 km desde el sur de México hasta el suroeste de Estados Unidos para dar a luz.

Hambrientas, estas criaturas vuelan largas horas nocturnas para recolectar suficiente alimento. De flor en flor, extraen néctar y transfieren polen durante su recorrido.

Entre las plantas que prefieren figuran las esponjosas flores amarillas del agave, que solo florecen una vez en la vida de estas plantas, la cual puede durar décadas. El agave, con sus hojas gruesas y espinosas, posee un papel histórico en la cultura mexicana, utilizándose para producir jarabes, cuerdas y jabones, además de aportar el jugo esencial para uno de los productos más reconocidos de México: el tequila.

No obstante, las especies silvestres de agave están disminuyendo: de 168 especies estudiadas, 42 se hallan en situación de amenaza o en peligro crítico de extinción. Esto implica una disminución en la disponibilidad de alimento para los murciélagos que dependen de sus flores y, consecuentemente, menos murciélagos significa que menos plantas de agave logran ser polinizadas.

Para alterar esta dinámica negativa, conservacionistas colaboran con la población local plantando miles de agaves, fortaleciendo así la alimentación de los murciélagos y resguardando el futuro de la producción de tequila en México.

Una especie que depende del agave, el murciélago magueyero menor, ha mostrado una fuerte recuperación demográfica, pasando de apenas 1.000 individuos en 1988 a 200.000 en la actualidad. Sin embargo, otras especies enfrentan serios desafíos.

El murciélago magueyero ha visto su población reducirse en cerca del 50% durante las últimas dos décadas y actualmente está catalogado en peligro de extinción.

Un grupo de conservacionistas trabaja plantando agaves.

Fuente de la imagen, Horizonline Pictures/ Bat Conservation International/ Ruben Galicia

Marco Antonio Reyes Guerra, biólogo y parte del Proyecto Bat Friendly de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coopera con agricultores para promover el cultivo de agave que beneficia a los murciélagos. Señala que diversas amenazas que enfrentan estas especies son provocadas por actividades humanas.

“Ante cualquier perturbación en las cuevas, los murciélagos pueden abandonar sus refugios y quedar sin hogar. Además, la deforestación de bosques secos elimina especies fundamentales que alimentan a los murciélagos”, comenta.

Entre las plantas afectadas están los agaves, entre otras especies alimenticias vitales para los murciélagos.

Interdependencia

Los expertos de Bat Conservation International (BCI) trabajan para revertir la situación crítica de estas especies. Su Iniciativa de Restauración del Agave busca plantar y proteger agaves silvestres dentro del “corredor de néctar” por donde migran los murciélagos.

“Esta iniciativa nació porque una vez que estas especies migratorias abandonan el centro de México, dependen casi exclusivamente de los agaves”, explica Ana Ibarra, bióloga especializada en murciélagos y directora regional de BCI.

Los agaves silvestres enfrentan desafíos graves: se cosechan para la elaboración de bebidas alcohólicas, son pasto del ganado, pierden su hábitat por la agricultura y sufren las consecuencias de condiciones más áridas derivadas del cambio climático; adicionalmente, la reducción de murciélagos implica una polinización menos frecuente.

Los agaves necesitan a los murciélagos para reproducirse, igual que los murciélagos dependen de ellos para alimentarse.

Agaves en México

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“Los murciélagos y los agaves han evolucionado conjuntamente durante millones de años”, destaca Reyes Guerra. Gracias a su lengua prolongada y hocico alargado, pueden alcanzar las estrechas flores cónicas del agave, para extraer néctar y transportar polen en su cara y pelaje. “Si los murciélagos no habitan un ecosistema, es probable que los agaves no logren producir semillas, ya que solo florecen una vez durante su vida”.

Sin intervención, y debido al cambio climático, los expertos anticipan que especies de murciélagos en riesgo dispondrán de un 75% menos de acceso al néctar de agave en 2050 en comparación con hoy.

Para que la conservación sea eficaz, los agaves necesitan crecer lo suficiente para florecer, una medida necesaria no solo para los murciélagos, sino para la propia sobrevivencia de la planta.

Los agricultores que cultivan agave para tequila frecuentemente cortan el tallo floral para impedir la floración, lo que genera un “corazón” o piña mayor para la cosecha.

Primer plano de una persona plantando un agave

Fuente de la imagen, Horizonline Pictures/ Bat Conservation International

En vez de polinizarse, estas plantas producen “retoños”, clones genéticos idénticos de la planta madre. Esto disminuye la diversidad genética, reduciendo su resistencia frente a las condiciones más secas causadas por el cambio climático, así como a enfermedades y plagas.

“Esto representa un riesgo considerable para las industrias del agave y el mezcal”, advierte Reyes Guerra. En definitiva, para perdurar, los agaves necesitan ser polinizados.

“Sin murciélagos, ni el tequila ni el mezcal existirían”, añade. “Para que estas bebidas continúen produciéndose, debe haber preocupación por la conservación de los murciélagos”.

Trabajo en equipo

Desde que la Iniciativa para la Restauración del Agave comenzó en 2018, el equipo junto a las comunidades locales han plantado más de 180.000 agaves nativos y tienen otros 150.000 en desarrollo a partir de semillas en viveros ubicados en Texas, Arizona, Nuevo México y varias regiones de México.

El proyecto de tequila y mezcal amigable con los murciélagos, liderado por Reyes Guerra, trabaja para incrementar la cantidad de agaves amarillos floreciendo en el suroeste mexicano.

Los agricultores involucrados permiten que al menos un 5% de sus agaves maduren y florezcan, brindando alimento a los murciélagos migrantes. Las bebidas alcohólicas procedentes de estas plantaciones se certifican como “respetuosas con los murciélagos” y ya se han elaborado 300.000 botellas bajo esta etiqueta.

No solo los agricultores determinan el porvenir de murciélagos y agaves. En México, el 53% de las tierras pertenecen a comunidades, lo que implica que cualquier esfuerzo de conservación debe incluir a todos los habitantes que residen en ellas.

“Fue evidente desde el principio que debíamos trabajar con las comunidades para atender las necesidades tanto de murciélagos como de personas”, comenta Ibarra.

Un murciélago en pleno vuelo hacia una flor

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El primer paso consistió en educar a la población para mostrar que los murciélagos nectarívoros no representan un peligro. Frecuentemente se les confunde con murciélagos vampiros que podrían ser portadores de rabia. Según Ibarra, ciertas comunidades llegan a incendiar cuevas con murciélagos sin distinguir si son vampiros o no.

Lissette Leyequien, directora del Área de Protección de Flora y Fauna Sierra La Mojonera, espacio natural protegido federalmente en México que colabora con la Iniciativa, trabaja estrechamente con la población local para modificar esa percepción negativa.

“En el pasado, la gente repudiaba a los murciélagos y buscaba eliminarlos”, recuerda. Pero en la actualidad, gracias a las campañas educativas de BCI, se llevan a cabo acciones para proteger las cuevas.

“No permiten el ingreso ni actividades que puedan dañar a los murciélagos. La mayoría de las personas ahora los aprecia y reconoce que son fuentes valiosas de numerosos beneficios”, afirma Leyequien.

Elaboración del tequila

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Hasta la fecha, seis refugios claves para murciélagos magueyeros reciben protección activa de comunidades locales a lo largo de México. Asimismo, las campañas educativas del proyecto han alcanzado a más de 1,5 millones de personas.

Reyes Guerra subraya que la conservación de murciélagos debe comenzar con la gente local.

“No es posible conservar de manera adecuada sin involucrar a las poblaciones locales y consultarles para la toma de decisiones, ya que a menudo ellos disponen de información valiosa que los científicos desconocemos”, explica, y relata cómo fue guiado recientemente a una pequeña cueva de difícil acceso donde cohabitan cinco especies de murciélagos, un hallazgo poco común.

El impacto real de los esfuerzos en conservación demorará en ser visible, ya que los agaves requieren tiempo para desarrollarse. Sin embargo, gracias a BCI y el Proyecto Bat Friendly, cada vez más plantas son permitidas a madurar y florecer.

“Se observan grupos de agaves en floración en áreas donde antes no había presencia, porque ahora los agricultores permiten que los tallos florezcan para alimentar a los murciélagos”, señala Ibarra.

También ha identificado un aumento en el número de crías de murciélago. “Aunque las ganancias son graduales, son constantes. Cuando se observa una caída sostenida, estabilizar las cifras ya representa un logro importante”.

Leyequien añade que en zonas donde han plantado agaves, el paisaje está mostrando una mayor verdosidad. “Se aprecia más fauna, ya que disponen de alimento y lugares para refugiarse”.

Aún falta tiempo para que se establezca un corredor abundante y florido de néctar de agave, pero Reyes Guerra advierte que los murciélagos necesitarán más apoyo.

“El problema de reforestar solo con agaves radica en que los murciélagos se alimentan de diversas especies. Por ende, plantar solo agaves no bastará para alimentarlos. Otras plantas esenciales son los árboles de ceiba, ipomoea y cactus como los saguaros”.

Restaurar la población de agaves representa solo el primer paso para crear un ecosistema equilibrado en el que prosperen más plantas y murciélagos. La gente es un elemento clave en este ecosistema, y se beneficia cuando los murciélagos están saludables. “Cuidar de los murciélagos aquí favorece tanto a la gente como al ecosistema. Todo está interconectado”, concluye Leyequien.

Si una vida plena incluye el tequila, ya sea como ingreso económico o como bebida nocturna, entonces un desierto vibrante, lleno de animales que revolotean y de vida en florecimiento, representa un beneficio para todos.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés)

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