La sentencia establece entre seis y ocho meses de medidas socioeducativas y un año de orden de alejamiento tras años de insultos, amenazas y agresiones, incluso tras el cambio de instituto por parte de la víctima.

Cuatro menores han sido condenados por un caso de acoso escolar prolongado contra un compañero en un instituto de Cáceres. La sentencia detalla que la víctima soportó insultos, burlas, amenazas y agresiones desde sexto de Educación Primaria hasta Tercero de la ESO, al punto de verse obligada a cambiar de centro debido a comentarios como «calvo hijo de puta, no vales para nada, puto gay…».
El acoso también incluyó agresiones físicas como patadas, zancadillas y empujones. Ni siquiera abandonar el instituto detuvo el hostigamiento, que continuó fuera de los espacios escolares, hasta que la familia del menor presentó una denuncia ante la Policía Nacional.
Habían transcurrido más de tres años desde la primera vez que sufrió bullying. La familia confiaba en que cambiar de centro detuviera el acoso, pero no fue así. Tras el traslado, la situación persistió porque los acosadores esperaban a la víctima al salir de clase para continuar con las vejaciones en la calle, parques y otros lugares públicos.
Los acusados, que tenían 14 años en el momento de los hechos, reconocieron su culpabilidad y aceptaron responsabilidad. El juez les impuso medidas socioeducativas de ocho meses para tres de ellos y seis meses para el cuarto, además de una orden de alejamiento y prohibición de comunicación por un año, que les prohibe acercarse a menos de 50 metros de la víctima.
El abogado de la familia, Rafael Corvillo, señaló que «desde que el menor presentó el caso ante la justicia, se siente tranquilo y seguro» y subrayó la relevancia de la intervención judicial para detener una situación que se prolongó durante años y afectó gravemente la vida del joven. No se ha hecho público el nombre del centro educativo que la víctima tuvo que abandonar ni el de los acosadores.
El menor acosado era un joven «con altas capacidades y maduro», según su abogado, que no buscaba «falsos perdones», sino que se hiciera justicia por lo ocurrido.
El despacho de abogados defensor del menor valoró la profesionalidad con la que actuaron la Fiscalía de Menores y la Policía Nacional una vez presentada la denuncia. Tras la sentencia, el menor acosado se encuentra «contento y estable» tras años viviendo «un calvario», según indicó su abogado.

