Isabel Díaz Ayuso inaugura el Belén de Sol solicitando «forjar unidad» y tender puentes en una época de división y violencia social.
La presidenta de Madrid apela a la responsabilidad personal para avanzar hacia la paz sin esperar a que otro tome la iniciativa.
Ayuso resalta la relevancia de la fe, la esperanza y la solidaridad, recordando a las víctimas de los conflictos bélicos y a los cristianos perseguidos.
El Belén instalado en la Real Casa de Correos estará accesible gratuitamente hasta el 31 de diciembre y cuenta con 500 figuras y 60.000 luces.
«Forjar puentes para comprendernos y encontrarnos». Con este mensaje, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inauguró este viernes la Navidad en el tradicional primer pase del Belén gratuito, instalado anualmente en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional.
Minutos antes del inicio de los espectáculos de villancicos, disponibles de manera gratuita durante toda la Navidad en la Puerta del Sol, la presidenta regional pronunció su mensaje navideño personal.
En un contexto marcado por la violencia, los prejuicios y el individualismo, Isabel Díaz Ayuso insistió en la necesidad de «construir unidad» para enfrentar lo que calificó como «momentos de profunda división».
En este marco, la presidenta de la Comunidad de Madrid enfatizó que es momento de «dejar de lado lo que nos separa y enfrenta en la vida cotidiana», y apeló a la responsabilidad individual para avanzar hacia la paz, sin esperar que otro dé el primer paso.
Ayuso mencionó el pontificado del Papa León XIV, quien promueve una Iglesia «abierta, misionera, que construye puentes en lugar de muros» y que trabaja para «generar unidad entre los pueblos y en el mundo».
Al citar al Papa, recordó que «en el único Cristo, somos uno» —«In illo uno, unum»— un principio que, según afirmó, debe orientar tanto la labor de la Iglesia como de la sociedad en general.
La presidenta destacó que esta unidad no significa uniformidad, sino que debe surgir en una época que enfrenta retos complejos: violencia, prejuicios y sistemas económicos excluyentes que dificultan la convivencia.
Frente a estas realidades, el mensaje es directo: es necesario construir puentes para comprendernos y encontrarnos, con «una paz desarmada y cautivadora, humilde y constante», que nace del amor incondicional que, según Ayuso, es la verdadera esencia de la Navidad.
En esta línea, Ayuso hizo un llamado a recuperar la fe y la esperanza durante la Navidad, remarcando que esta celebración conmemora el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, «el mejor mensaje de amor, luz y verdad para el mundo».
Con múltiples conflictos bélicos en la actualidad internacional, Ayuso destacó la importancia de pensar y tener en cuenta a las víctimas de todas las guerras que se multiplican en el mundo, así como a quienes son perseguidos por su fe.
En este sentido, se refirió a los millones de cristianos perseguidos que, según expresó, «lleva en el corazón» porque esta es su celebración. Además, convocó a la solidaridad con los que están solos, enfermos o más vulnerables.
La presidenta subrayó que, independientemente de sus creencias, los españoles comparten una herencia universal milenaria basada en el humanismo cristiano, que ha creado raíces que permiten vivir bajo un Estado de derecho y valorar la vida. Mensaje que ha repetido en otros discursos navideños.
«Las que indican que si se desea la paz, hay que comenzar por trabajar uno mismo por ella, sin esperar que otros lo hagan», señaló.
Finalmente, Ayuso hizo un llamado a renovar la fe y la esperanza en el «milagro de la vida», pese a la nostalgia, los temores y las penas. «Celebramos el amor más puro e incondicional que existe. Que todos seamos uno. Feliz Navidad», concluyó.
El Belén inaugurado este viernes, que ocupa 132 metros cuadrados y cuenta con 500 figuras, podrá visitarse hasta el 31 de diciembre en la Real Casa de Correos.
Entre sus escenas se observan momentos de la vida diaria en Nazaret y Belén, además del Éxodo a Egipto, representado con gran meticulosidad y un cielo formado por 60.000 luces alrededor del nacimiento.

