Posibles inconvenientes técnicos en el abono digital de transporte de Madrid pueden generar pagos inesperados

Su uso en el teléfono móvil desactiva la tarjeta física, una medida para prevenir fraudes que puede resultar problemática

Por Jose Manuel Rodríguez Camarero

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La digitalización se está imponiendo como un proceso inevitable en prácticamente todos los sectores, ya que tanto las industrias como los hábitos sociales evolucionan junto con la tecnología. En la Comunidad de Madrid, el transporte no es una excepción, y por eso se ha desarrollado la posibilidad de usar billetes de metro y autobús a través del móvil. Este formato resulta mucho más cómodo que llevar tarjetas físicas, que pueden perderse con facilidad. Sin embargo, el sistema también presenta algunas limitaciones que conviene analizar. Por ejemplo, para quienes utilizan la Tarjeta Multi en desplazamientos puntuales, existe el riesgo de perder todos los billetes precargados si se cambia de teléfono.

Respecto al abono mensual, quienes cuentan con este pase del transporte público de Madrid pronto podrán almacenarlo en sus dispositivos móviles. Esta opción estará disponible únicamente para teléfonos Android con Google Wallet; los usuarios de iPhone deberán esperar un tiempo adicional. Y ahora que el proyecto piloto está llegando a su fin, el Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) ha despejado una duda clave: qué ocurre con la tarjeta física cuando se activa la versión digital.

Cuando se digitaliza la tarjeta, la versión física se desactiva. Dado que el título es personal, esta medida busca evitar fraudes, estableciendo que cada abono solo pueda estar activo en un único soporte. Así, no se duplica el abono, sino que se traslada al móvil, lo que provoca que la tarjeta física quede inhabilitada inmediatamente para impedir el uso simultáneo en varios dispositivos.

En cualquier caso, no existe obligación de activar el abono digital. El usuario puede optar por conservar la tarjeta roja o decidir emplear el móvil para validar sus viajes. Si se elige la opción digital, es posible revertirla, aunque será necesario solicitarlo expresamente al CRTM. Lo que no está permitido es el uso conjunto de ambas versiones.

Qué sucede si se presenta una falla

En situaciones en que se produzca un fallo técnico o el móvil se quede sin batería, pueden surgir complicaciones. En ambos casos, el resultado es idéntico: no se podrá utilizar el abono. Ante esta eventualidad, se deberá adquirir un billete no personal en las máquinas expendedoras situadas en la entrada de las estaciones.

Una posible solución para quienes prefieren prevenir es llevar siempre una tarjeta Multi física como respaldo en la cartera. Actualmente, su coste es de 2,50 euros, tiene una vigencia de 10 años y permite recargarla con un billete sencillo (entre 1,50 y 2 euros) o con 10 viajes (ahora a 7,30 euros).

Se trata de una opción que ofrece una mayor tranquilidad, sabiendo que, ante un fallo en el formato digital, se podrá acceder al transporte sin inconvenientes. Por ahora, solo resta esperar a que la tarjeta digital se implemente definitivamente para que, al estar disponible para todos, cada usuario elija la alternativa que le resulte más conveniente para utilizar el transporte público.

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