El Congreso ha denegado la senda de estabilidad presupuestaria propuesta por el Gobierno para el periodo 2026-2028, contando con los votos en contra de PP, Vox, Junts y UPN, lo que representa el primer obstáculo en la tramitación de los Presupuestos.
Esta votación pone de manifiesto el distanciamiento de Junts respecto al Ejecutivo y deja a Pedro Sánchez sin el apoyo parlamentario necesario para conseguir la aprobación de las cuentas públicas.
El rechazo implica que las comunidades autónomas contarán con 5.485 millones menos de margen fiscal y obliga al Gobierno a presentar una nueva propuesta en el plazo de un mes.
El Gobierno no presentará los Presupuestos antes de febrero, lo que conlleva la prórroga automática de los vigentes en enero de 2026, por tercera vez consecutiva.
Este jueves, el Gobierno ha recibido su primera derrota en la tramitación de los Presupuestos para 2026.
El Congreso ha rechazado la senda de estabilidad con los votos negativos de PP, Vox y Junts, a los que se unió UPN.
Esta votación es la primera ocasión en la que el grupo de Carles Puigdemont manifiesta claramente su distanciamiento del Gobierno.
La derrota se produce en un momento político delicado para Pedro Sánchez. El pleno, penúltimo del año, coincide con la vista de José Luis Ábalos ante el Tribunal Supremo para decidir sobre su posible ingreso en prisión por el caso Koldo.
El exministro además confirmó este miércoles que estaba al tanto de la entrevista entre Sánchez y Arnaldo Otegi en 2018.
Asimismo, la Audiencia Nacional solicitó este miércoles al PSOE justificar los pagos en metálico. Además, el juez del caso fontanera citó como testigo al secretario de Estado de Telecomunicaciones, Antonio Hernando.
La senda de estabilidad para el periodo 2026-2028 es el paso previo indispensable para la elaboración de los Presupuestos del próximo año.
Fue rechazada con 178 votos en contra, 164 a favor y cinco abstenciones, entre las que se encuentran Podemos y Compromís.
Sánchez únicamente pudo contar con el apoyo de los diputados del PSOE, Sumar, ERC, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria.
El Gobierno pretendía elevar el techo de gasto hasta alcanzar un récord de 216.177 millones en 2026, proyectando un déficit del 2,1% para todas las administraciones.
Desde Moncloa señalan que esta derrota «perjudica» a las comunidades autónomas, que contarán con 5.485 millones menos de margen fiscal.
«El PP ha votado en contra de que sus propias comunidades dispongan de mayores recursos para sanidad, educación o servicios sociales», lamentan desde el Gobierno.
Por su parte, el partido de Alberto Núñez Feijóo considera que este «varapalo» sitúa al Ejecutivo «a un paso de completar otro año más de legislatura sin Presupuestos, algo inédito en la democracia española».
¿Y ahora qué?
El rechazo obliga al Ejecutivo a presentar una nueva senda en el término de un mes. En caso de que se repita el rechazo, se mantendrán los objetivos enviados a Bruselas el año pasado, limitando así el margen fiscal de las comunidades autónomas.
Después de la votación, fuentes de Moncloa recuerdan que «el rechazo a la senda no impide la presentación de los Presupuestos».
El año pasado, el Congreso también rechazó la propuesta del Gobierno y, cuando estaba prevista la segunda votación, Moncloa la retiró para evitar una derrota y posteriormente renunció a aprobar Presupuestos.
En esta ocasión, incluso antes de la votación, el Ejecutivo ya daba por hecho el rechazo y procuraba minimizar su importancia desde el inicio.
De hecho, Sánchez lo dejó explícito en septiembre al afirmar en TVE que, aunque no se aprobaran los Presupuestos, él permanecerá en Moncloa hasta 2027.
¿Presupuestos?
La votación de este jueves confirma nuevamente que Sánchez carece de un respaldo mayoritario en el Parlamento y que los Presupuestos para 2026 podrían seguir la misma suerte.
El Gobierno aún no ha presentado Presupuestos durante esta legislatura, contraviniendo lo establecido en la Constitución.
Además, la ley determina que las cuentas deben presentarse en el Congreso antes de finalizar septiembre.
El Ejecutivo no presentará los Presupuestos antes de febrero, lo que implica una prórroga automática el 1 de enero de 2026.
Para ese momento, los socialistas consideran posible, aunque complicado, recomponer las relaciones con Junts si, por ejemplo, se avanzara en la promoción de las lenguas cooficiales en la UE y, muy especialmente, en la puesta en marcha de la amnistía para Puigdemont.
Además, les beneficia que el Congreso está a punto de cerrar hasta febrero por las vacaciones parlamentarias, lo que impide votaciones o nuevas derrotas hasta entonces.

