La OCDE advierte sobre el crecimiento del absentismo laboral en España debido a problemas en la sanidad y el pago completo del salario que retrasan la vuelta al trabajo

La mayoría de los convenios complementan la prestación de la Seguridad Social hasta el 100 % desde el primer día, encareciendo costes y reduciendo los incentivos para volver al trabajo, según la organización

La baja laboral por recaída

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) emitió este miércoles una alerta sobre el aumento sostenido de las bajas laborales en España. Según su informe económico más reciente enfocado en nuestro país, el incremento del absentismo no responde a factores transitorios, sino que deriva de factores estructurales e institucionales que demandan reformas inmediatas.

Entre estos aspectos, la OCDE señala que la mayoría de los convenios colectivos obligan a las empresas a complementar la prestación pública por incapacidad temporal hasta cubrir el 100% del salario desde el primer día, una práctica que, según el organismo, incrementa los costes laborales y desincentiva la reincorporación temprana al trabajo.

El análisis también advierte que este esquema de incentivos podría representar un riesgo creciente para la productividad y la viabilidad de las finanzas públicas, especialmente considerando el contexto demográfico actual. “Suplementar la cobertura de la Seguridad Social implica aumentar los costes de las compañías y debilitar los incentivos para la reincorporación laboral”, manifiesta la OCDE, que recomienda evaluar el papel de estos complementos salariales en la negociación colectiva.

Una sanidad tensionada y la falta de coordinación alargan la duración de las bajas

Sin embargo, el diagnóstico de la organización internacional va más allá del ámbito laboral. La OCDE considera que, sin una intervención decidida, el absentismo “podría afectar aún más a la productividad, las finanzas públicas y la participación en el mercado de trabajo en los próximos años”. En su análisis, el envejecimiento de la población añadiría presión al sistema, debido a que aumentará la prevalencia de enfermedades crónicas y prolongará la duración media de las bajas.

De igual forma, el informe señala que el deterioro del sistema sanitario, acentuado tras la pandemia, impacta en los tiempos de diagnóstico y tratamiento. Los retrasos en la atención especializada y la saturación de la atención primaria contribuyen, según el organismo, a prolongar innecesariamente numerosas incapacidades temporales. A esto se suma una gobernanza fragmentada, donde las comunidades autónomas gestionan la asistencia sanitaria mientras el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) se encarga de las prestaciones y su supervisión, un esquema que complica la coordinación.

Más recursos médicos y mayor control para acortar las incapacidades temporales

Para hacer frente a estas disfunciones, la OCDE propone una serie de reformas orientadas a fortalecer tanto el sistema sanitario como los mecanismos de evaluación de las bajas. Entre las prioridades destaca la necesidad de contar con más médicos de atención primaria, especialmente especialistas en salud mental, área que se ha convertido en una de las principales causas de baja laboral. El organismo sugiere acelerar el reconocimiento de títulos médicos extranjeros para incorporar de forma más rápida a profesionales formados fuera de la UE, un proceso que actualmente puede extenderse durante meses.

El informe también enfatiza la importancia de reforzar la plantilla de inspectores médicos del INSS, considerados esenciales para supervisar y revisar las incapacidades temporales. No obstante, la organización advierte que será difícil atraer profesionales si no se revisan las condiciones laborales, por lo que los salarios de estos especialistas deberían ser “más competitivos”, señala.

Otra de las medidas propuestas es ampliar la participación de las mutuas en la evaluación y emisión de bajas relacionadas con enfermedades comunes, una función que actualmente se ejerce de manera muy limitada. Además, la OCDE aboga por eliminar las prórrogas automáticas de las bajas de larga duración y adelantar las revisiones del INSS, que hoy suelen comenzar a partir de los 12 meses de incapacidad.

Un puesto de trabajo vacío

Asimismo, los datos recopilados por el organismo indican que las enfermedades mentales y musculoesqueléticas ya representan más de la mitad de los días de trabajo perdidos. Las bajas vinculadas a problemas de salud mental se han duplicado en cinco años, un aumento que se observa transversalmente en todas las edades y sectores. Además, han crecido considerablemente las bajas de larga duración, aquellas que superan los 365 días. Aunque constituyen menos del 3% del total, concentran más de un tercio de todos los días de ausencia.

El absentismo alcanza cifras históricas y sigue escalando

Estas proyecciones de la OCDE coinciden con el último informe de Randstad Research, correspondiente al segundo trimestre de 2025. Según sus datos, el absentismo ocasionó una pérdida del 7% de las horas pactadas, mientras que el absentismo por incapacidad temporal implicó una caída del 5,5% en ese período. Ambas tasas se encuentran en su segundo nivel más alto desde que existen registros, solo por debajo del pico del primer trimestre de 2022.

Con los datos de la EPA y las cifras recopiladas por la consultora, se estima que cada día más de 1,5 millones de personas dejaron de acudir al trabajo, un 2,3% más que en el trimestre anterior. Las bajas médicas superaron nuevamente el millón, representando también un aumento del 2,3% respecto a los tres meses previos. La comparación interanual acrecienta la preocupación: el absentismo general y el asociado a incapacidades temporales crecieron un 8,2% y un 8,1%, respectivamente, en comparación con el segundo trimestre de 2024.

*Con información de EFE.

Scroll al inicio