El presidente de Castilla-La Mancha hace un llamado a retomar los consensos entre los dos grandes partidos para lograr «un pacto de armonización» de los servicios que ofrecen las CCAA

Diez años después de asumir la Presidencia de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page se expresa con la autoridad que le otorga ser el único líder de las cuatro comunidades gobernadas por el PSOE que mantiene una mayoría absoluta: «No nos dedicamos a discutir si somos galgos o podencos. Tenemos claro quiénes somos».
Partiendo de esta premisa, el barón territorial más independiente respecto a la dirección de Ferraz instó ayer a los dos grandes partidos a pactar «una armonización» de ciertos servicios públicos asumidos por las autonomías. «La cuestión que debemos plantearnos, tras años descentralizando, es: ¿funciona todo correctamente? ¿No resulta lógico, por ejemplo, que una radiografía hecha en un hospital en La Coruña pueda verse en un ordenador en Tomelloso? Es sentido común. Existe una amplia área para armonizar sin entrar en política estricta. Me bastaría que se diera en el ámbito técnico-legislativo», explicó, ante las preguntas del director de EL MUNDO, Joaquín Manso, durante su participación en el foro La España Vertebrada, organizado por Unidad Editorial.
Sin embargo, Page admitió que su aspiración es una utopía frente al «drama de esta legislatura y parcialmente de la anterior», en la que se está discutiendo no qué hacer ante la situación actual, sino «si España es una nación o muchas», en referencia indirecta a las concesiones hechas a los socios independentistas para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa. Afirmó que su partido «no atraviesa su mejor momento» y manifestó su esperanza de que en cinco años la situación cambie: «El PSOE debe readaptarse a ser el PSOE».
Durante su intervención, el presidente autonómico destacó que, «aunque parezca increíble», actualmente se dan «las peores condiciones» para conmemorar los 50 años de la Transición, pues «el ambiente político actual es el más contrario a la Constitución que ha existido durante toda la democracia». «Si no estamos atentos, alguien propondrá que este comportamiento entre en el Código Penal», bromeó sobre «el momento populista y enfrentado que vivimos».
Refiriéndose específicamente a Sánchez, comentó que, si pudiera elegir el modelo que prefiere, «siempre adoptaría una posición defensiva», porque «cuando no hay adversarios se defiende peor que cuando los hay, ya sean los susanistas, las eléctricas o los bancos…». Para él, el «gran objetivo» del PSOE —y también del PP— debería ser «retomar la idea», surgida al final de la dictadura, de que «los partidos no son fines en sí mismos», sino «herramientas al servicio de la ciudadanía», algo que considera ha sido «distorsionado».
A pesar de sus críticas sobre el liderazgo del partido y su apelación al espíritu de consenso de las etapas de Felipe González, Page reiteró que no se ve como sucesor futuro, asegurando que no tiene «ninguna ambición interna» y que esa es precisamente su «fortaleza». «Recuerdo tras las últimas elecciones, cuando me llamaron de Madrid —lo que pasó es que quien lo hizo ya está en prisión— para decirme: ‘Las elecciones han pasado. Ya no tienes que discrepar’. Yo respondí: ‘Están muy equivocados, no lo hago por los votos’. Tengo una opinión distinta y hablo con calma porque mis palabras van a largo plazo y no son sobre asuntos personales», defendió.
La persona encarcelada a la que hacía alusión era Santos Cerdán, uno de los dos últimos secretarios de Organización del PSOE implicados en casos de corrupción, quien durante el foro obtuvo permiso judicial para salir de Soto del Real tras casi cinco meses. Page no dudó en responsabilizar políticamente a Sánchez por estos hechos. «Que tu núcleo duro te tome el pelo y no te des cuenta puede ocurrir; sin embargo, eso merece un análisis y consecuencias», señaló. «Nadie que se sorprenda por las acciones de su entorno puede alegar que sabía de antemano, porque en ese caso la consecuencia no es política, sino legal», añadió.
Tras las recientes informaciones del Instituto Armado que sugieren que la persona a la que Sánchez encomendó el control del PSOE recibió 6,7 millones de euros en sobornos, el barón socialista criticó que en Ferraz defiendan su posición desviando la atención a casos del PP: «La estrategia del ‘y tú más’ no me sirve. Exijo para mi partido ‘vosotros sí, nosotros nada’, no conformarme con compararnos en corrupción. Es un debate falaz, absurdo y, sobre todo, moralmente inferior».
Además, en el foro patrocinado por la Junta de Castilla-La Mancha, Page advirtió que empleará todos los medios «legales y constitucionales» a su alcance frente a cualquier cambio en el sistema de financiación autonómica que contemple «privilegios» para ciertas regiones, mostrando así una postura firme contra el acuerdo firmado por sus compañeros de partido con ERC para ceder la gestión fiscal a Cataluña a cambio de la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat. A pesar de ello, confió en que el jefe del Ejecutivo no asuma «el coste político de presentar un modelo que no será aprobado en ningún caso».

